Remordimiento

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    Tiré la maleta al contenedor de basura y esperé a que el camión de recogida se la llevara pero, al volver a casa, la encontré en la puerta. Al día siguiente me la llevé a una montaña y le prendí fuego. No me marché hasta que la consumieron las llamas pero al regresar la descubrí en el dormitorio. Pensé que a lo mejor era yo quien tenía que marcharme de casa. Dejé la maleta y me fui a vivir a otra ciudad. Cuando estaba instalándome en mi nuevo hogar picaron a la puerta, era un mensajero que traía un paquete. Lo rompí y apareció otra vez. Decidí entonces partir a una isla desierta. En ella construí una cabaña en un árbol. Por la noche escuché un fuerte golpe en el techo, las cañas se rompieron y la maleta cayó a mis pies.

    Comentarios

    1. Lu.Hoyos

      31 diciembre, 2012

      Qué difícil resulta olvidar ciertas cosas. Mi voto.

      • DavidRubio

        31 diciembre, 2012

        Apreciada Lu,
        Creo que nunca podemos olvidar lo que de verdad nos ha hecho daño o aquello de lo que de verdad nos arrepentimos. Si pretendemos borrar ese recuerdo nos equivocamos tenemos que aceptarlo y convivir con él.
        Gracias por tu lectura y FELIZ AÑO

    2. lourdes lasheras

      31 diciembre, 2012

      Intrigante!!! Mi voto y un saludo, mis mejores deseos para el 2013. Que las musas te iluminen.
      Un comentario con todo mi respeto e incluso mis dudas. En la frase “…a una montaña y la prendí fuego” el “la” creo que debiera ser “le”.

      • DavidRubio

        31 diciembre, 2012

        Gracias Lourdes,
        Es curioso porque ese pronombre lo he cambiado varias veces. Al final me he decantado por “la” porque se refiere a la maleta. Es como decir ¿has puesto la mesa? si ya la puse. De todas maneras lo consultaré para asegurarme. Gracias por tu observación.
        Ojalá las musas nos iluminen a todos y no sólo en la escritura.
        FELIZ AÑO a tí también

    3. LUCIA UO

      8 enero, 2013

      Y perdonarnos porque el pasado para bien o mal no lo podemos cambiar. Si pudiéramos reescribir el guión de nuestra vida, eliminaríamos aquello que nos causó más dolor, lágrimas, sufrimiento, decepciones, enojo, soledad, melancolía y arrepentimiento, pero no es así, todas esas vivencias han contribuido a limar nuestra alma.
      Pero llega el momento en que lo asumimos, dejándolo ir, viviendo con valentía nuestro presente.
      Me encantó,muy aleccionador.
      Un gran abrazo y un corazón rojo

    4. María del Mar

      8 enero, 2013

      Curioso relato; para evitar que el pasado nos persiga una y otra vez; debemos aceptar cada uno de nuestros aciertos y cada uno de nuestros errores. Muy buen relato. Un beso y voto.

    5. Postman

      11 enero, 2013

      A lo mejor eran recuerdos que no podía dejar. Muy bueno.

    6. Julieta.Vigo

      21 febrero, 2013

      Muy ingeniosa la manera de contarnos lo que nos pesa la mochila o la maleta.
      La apreciación que te hace Lourdes es correcta. Se trata de un objeto indirecto y por tanto le corresponde “le”. De lo contrario, incurres en un laísmo.
      Un saludo.

      • DavidRubio

        21 febrero, 2013

        Muchísimas gracias por tu corrección, me has sacado de dudas. A ver si lo puedo corregir. Un abrazo

    7. AmilcarMartinez

      4 mayo, 2013

      Buen micro, David! Hay cosas y casos que no nos perderán pisada hasta el día de nuestra partida definitiva! Mi voto ♥

      • DavidRubio

        5 mayo, 2013

        Exacto. Olvidar es imposible, debemos convivir con nuestro equipaje. Un abrazo

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