Tay

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Ella es Tay y os voy a contar su historia.

El pasado viernes 12 de octubre, festivo y con un largo fin de semana por delante, nos dirigíamos a Cádiz desde Sevilla por la autopista para pasar esos días con la familia. Casi a mitad de camino, allí, a un lado en el arcén estaba ella. Se habían detenido dos coches ya pero aun así, sin pensar, paramos al verla. Tumbada de medio lado, con la cabeza erguida y desorientada permanecía inmóvil, esperando solo ella sabe el qué.

Nerviosas nos bajamos y tras ponernos el chaleco reflectante anduvimos en su dirección. El chico del primer vehículo ya la traía en brazos. Ella, asustada, ensangrentada y sin oponer la menor resistencia. Este chico, visiblemente nervioso, la dejó en la parte delantera de su auto caravana, nos comentó que comenzaba sus vacaciones e iba de camino a recoger a su novia. Su perro, de gran tamaño, nervioso trataba de olfatear a la pequeña mal herida. Tras unos instantes de nervios y de discutir donde llevarla para curar, acordamos que lo mejor sería, que nosotras, la trasladaríamos al veterinario donde pensamos la atenderían. Así, el chico del segundo coche la tomó en sus brazos y la acomodó en el asiento trasero del nuestro, dejándonos una botella de agua para aliviar la segura deshidratación que ya sufría. Me senté detrás, junto a ella, dándole caricias y diciéndole palabras cariñosas que la pudieran tranquilizar. El camino se hizo eterno. Antes de llegar, llamé a la clínica para asegurar la atención, era festivo y aunque esten de guardia deben trasladarse hasta allí al saber de alguna urgencia. Al fin, llegamos. En seguida, los primeros auxilios y un primer diagnóstico a la espera de las pruebas que no podrían realizarse hasta el próximo lunes, primer día laborable. Hasta entonces permaneció allí ingresada, esperando con una pata y varios dientes rotos, la lengua mordida por el golpe y su cuerpo cubierto de heridas provocadas por la abrasión del asfalto. Curarla no iba a ser tan fácil. Nos dieron presupuesto e indicaciones de las posibles complicaciones. Aun no sabíamos si podía tener heridas internas. Busqué ayuda y la ayuda llegó. Quedaba pensar que sería de ella una vez repuesta de sus heridas. Y, por supuesto, hoy la tenemos en casa.

Algo más de dos meses después, completamente curada, parece que no tardará en volver a caminar sin cojear, porque aunque sigue evitando apoyar la pata, pienso que es más por el dolor que le quedó en su cabeza que por el dolor físico. Aun le asustan los ruidos fuertes y mucho la oscuridad. El rugido de las motos la paraliza. Se niega a pasar por encima de los husillos para desagüe en la calle. Y detesta salir si llueve. Como todos los perros, sabe poner esa carita para conseguir lo que quiere mientras mueve nerviosa su cola. Y aunque llevamos poco de conocernos, sabemos que nos tendremos siempre. Ha sufrido mucho, ha pasado mucho miedo y dolor, me atrevería a decir que incluso desde antes de su accidente. Por eso, hoy nos alegramos de tenerla en casa. Y por eso, buscamos familias para sus siete cachorros. Sí. El pasado 6 de diciembre nacieron nueve pequeños, siete de ellos están creciendo sanos y fuertes. La rescatamos ya embarazada. ¡Sorpresa!. Claro que no lo sabíamos, hasta que su barriga comenzó a crecer durante los dos meses de curas, pinchazos, escayola, operación para retirar el clavo y muchos cuidados, finalmente una ecografía nos confirmó lo que venía.

Por eso es que, después de tanto sufrir y padecer. Después de que estos pequeños, hayan sobrevivido a todo lo pasado, deseamos que cada uno de ellos encuentre una familia que les dé el cuidado y la atención que necesitan. Dos de ellos, han encontrado a sus familias que esperan impacientes el momento de tenerlos en casa. Los otros cinco, merecen la misma suerte.

Comentarios

  1. Julieta Vigo

    18 diciembre, 2012

    Diádenes, me has emocionado con tu historia. Convivo con dos cuatro patas: una perra y un gato. El gato es relativamente joven, pero mi perra ya tiene catorce años. Todavía conserva mucha energía, sigue saliendo a la montaña (otra de mis pasiones) conmigo cada fin de semana, pero ya se le empiezan a notar los primeros síntomas propios de su edad: ya no ve bien, le falla el oído, sus músculos tiemblan después de cada ruta. Me doy cuenta de todo eso, pero no quiero admitirlo, me cuesta. No dejo de pensar cada día en la suerte que tengo por vivir con un ser tan excepcional, que siempre me ha dado lo mejor de sí misma, sin condiciones. Tu historia es un homenaje bellísimo hacia estos maravillosos animales.

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Sin duda es una suerte poder convivir con ellos, he crecido rodeada de perros, gatos, pajaros, hámster… No hace mucho tuvimos que sacrificar a la gata con la que viviamos, tenía quince años y estaba muy enferma, desde entonces y hasta cruzarme con Tay no me hacía a la idea de vivir sin ninguno de ellos en mi vida. Es muy dificil aceptar la realidad, estoy segura que si aguanta tu ritmo es por no decepcionarte, lo dan todo sin dudarlo. Gracias por tu comentario, he conocido algo mas de ti con el.
      Un beso

      • Julieta Vigo

        20 diciembre, 2012

        Gracias por tu comentario, he conocido algo mas de ti con el. :)
        Y yo de ti. Acabo de descubrir que eres de la ciudad de la que me enamoré este verano. Un beso

        • Claudia (Diadenes)

          21 diciembre, 2012

          Soy gaditana de cuna, aunque llevo casi tres años trabajando en Sevilla, raro es el fin de semana que no voy a mi tierra. No puedo estar mucho tiempo lejos de la playa.
          Un beso

          • Julieta Vigo

            21 diciembre, 2012

            Sí, cuando se nace cerca del mar, vivir en un lugar interior puede hacer sentir una especie de claustrofobia.

            Yo también necesito respirar la brisa, el olor a salitre, el sonido de las olas…

            Te deseo que pases unas felices fiestas. Un beso para ti y otros para Tay y sus pequeñuelos.

  2. Lidyfeliz

    18 diciembre, 2012

    Gracias por este homenaje a nuestros amigos, que bien se merecen toda nuestra ternura. Nos dan lo mejor de sí mismos sin pedir nada a cambio. Mi voto

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      En lo que se refiere a amor, sin duda, nunca estaremos a su altura. Nos dan demasiado y no sabemos agradecerlo.
      Un abrazo

  3. volivar

    18 diciembre, 2012

    Diadenes: amiga, escribes muy bien; no te sales del tema; lo llevas tranquilamente, directo a un final, es decir, logras que el lector no se retire hasta que llegue al final.
    te felicito.
    Volivar

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Gracias Volivar, me alegra que te haya gustado el texto, aunque he puesto más el corazón que la cabeza, no me paré demasiado en la redacción aunque no la descuidé, por supuesto.
      Un fuerte abrazo

  4. Richard

    19 diciembre, 2012

    Hola Diadenes.
    Amo los perros, toda la vida los tuve y espero morirme con un perro al lado.
    Por eso me ha emocionado muchisimo tu relato, es conmovedor, tu valentía y la de los tuyos, tu solidaridad, tu amor.
    Y debemos aprender de ellos el amor a la vida, su generosidad. Tenemos mucho que aprender.
    Un beso, un abrazo y un gran voto. Por todo.

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Hola Richard, la necesidad de compañia de estos seres es algo que solo quien los ama puede comprender. Estamos muy lejos de comprender el significado de amor que ellos tienen.
      Era imposible dejarle allí, imposible no parar y ayudarle, imposible no quererle. Volvería a parar mil veces más.
      Un beso

  5. Butterfly

    19 diciembre, 2012

    Los amigos más fieles, más dulces, tiernos que sólo dan y dan sin esperar. Nuestros perritos, compañeros que Dios puso a nuestro lado en esta Tierra, para aprender y nunca sentirnos solos. Conmovedora historia la de Tay. Me emocionó hasta las lágrimas.
    Mi admiración por esta maravillosa historia de amor puro y mis gracias por compartirla. Besos y mi voto, sin dudarlo…. :)

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Gracias Butterfly, la fidelidad y ternura de los perros es algo que debemos aprender. Me duele saber que haya quien se aproveche de estas virtudes y las utilice para hacerles daño. Me alegra saber que hay muchos que los adoran y les dan todo el cariño que necesitan.
      Un abrazo

  6. SALAMANDRA

    19 diciembre, 2012

    Muy buen relato Diadenes que solo habla del enorme corazón que tienes en medio del pecho un abrazo y beso desde México.

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Gracias Salamandra, viniendo de alguien que escribe cosas tan hermosas y con tan bellos sentimientos, es mas que un halago.
      Un abrazo

  7. LUIS_GONZALEZ

    19 diciembre, 2012

    Me gustó tu relato, siendo amante de los animales me gustó más aun, te mando mi humilde voto…

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Me alegra que te gustara Luis, y me alegra mucho mas saber que amas a los animales.
      Un abrazo

  8. nanky

    19 diciembre, 2012

    Me encantó tú relato, el amor es amor. Un gran saludo desde Buenos Aires.

  9. Mariav

    19 diciembre, 2012

    Me quedaría con uno si pudiera. Es precioso lo que habéis hecho. Ellos son tan agradecidos.
    Un beso.

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Ojala pudieras Mariav, aunque espero que pronto todos ellos tengan una familia que los quiera tanto como siento que los querríais todos vosotros.
      Un abrazo

  10. VIMON

    19 diciembre, 2012

    Extraordinaria historia, Diadenes, y un verdadero milagro que los cachorritos hayan podido nacer después del accidente de su madre. Un anorme abrazo para ese enorme corazon tuyo.

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Así es Vimon, es un milagro que hayan sobrevivido después de todo lo que ha pasado la madre y ellos de forma indirecta.
      Un abrazo

  11. Jon Igual

    20 diciembre, 2012

    Menuda sorpresa tenía escondida. Conmovedora historia Diadenes, no todo el mundo habría tratado a una perrita herida como tú lo has hecho. Un saludo.

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Imagina mi cara Jon, cuando vi la ecografía, pero que bontio fue. Espero de corazón que haya mucha mas personas dispuestas a eso.
      Un abrazo

  12. halize

    20 diciembre, 2012

    Diadenes, te admiro, me has puesto la carne de gallina…hay mucha gente que hubiera pasado de largo al ver a Tay malherida, en cambio tú has sido tan sensible como para no poder dejarla allí en ese estado…yo soy como tú, me encantan los animales y pertenezco a una protectora por eso vivo muy de cerca el abandono y el sufrimiento de estos pobres ángleles que llamamos perros.Te doy mi voto y te deso mucha suerte para esa preciosidad y para sus bebés, para que encuentren también un hogar tan maravilloso como el que va a tener ella.
    Mi voto y un millón de gracias en nombre de Tay…seguramente ella te lo agradezca el resto de su vida.

    • Claudia (Diadenes)

      20 diciembre, 2012

      Me encantan los animales y es por eso que también pertenezco a protectoras y actuo y ciberactuo todo cuanto puedo. Necesitan demasiado y les damos muy poco. Pienso que los perros, son nuestra responsabilidad, consecuencia de la domesticación del lobo, y ahora que se nos fue de las manos no podemos volver la cara. Ten por seguro que Tay tiene su hogar, en lo que llevo de responder ha venido tres veces reclamando mimos y se los doy por supuesto, y ella a mi. Ojalá sus cachorros encuentren su hogar. Con seguridad, yo tendré mucho mas que agradecerle a ella, que ella a mi.
      Un abrazo

  13. Eva.Franco

    22 diciembre, 2012

    Hermosa historia. Nosotros amamos a los animales, especialmente a los perros mestizos. Nos ha tocado vivir su fiel compañía y también su partida. Te doy mi voto, por tu excelente relato, por el sentimiento que trasmites, por tú calidad humana, por Tay y por cada uno de sus perritos.

    • Claudia (Diadenes)

      23 diciembre, 2012

      Gracias Eva, convivir con estos peludos es algo, creo que, necesario para ayudarnos a entender que es amar de verdad. La pérdida, es algo que nunca se borra de nuestros corazones.
      Un abrazo

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