Del acto de escribir y leer

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La lectura de novelas resulta una actividad altamente satisfactoria, claro, solo cuando logramos adentrarnos en ese mundo que el autor ha construido de manera detallada, hasta los olores se sienten y la música se baila. Pero ¿escribirlas?, escribirlas no sólo es extraño, sino una intención que debe perdurar más de esos cinco minutos en donde crees que ya la tienes dibujada en tu cabeza. De esta manera la lectura y la escritura logran crear un canal comunicativo. Un acto se complementa y se mejora con el otro.

Nunca he escrito una novela, creo que en algún momento lo intenté, sólo se quedó como un proyecto oxidado por el tiempo. Han salido de mi otras formas, que en la voz del mundo llaman cuentos y poemas, estos generan de manera imperiosa el ejercicio de la escritura, acompañado de una lectura minuciosa, lenta y suave para poder definir si lo que está ahí plasmado comprende todo cuanto quiero decir, si no es así, entonces, se deberá reescribir, y el canal comunicativo se vuelve una relación cíclica, sin el uno no existe el otro.

Pero hay rescrituras que no son instantáneas sino que dejamos esas letras aferradas al papel durante unos meses, incluso años, y cuando las encontramos nos lanzamos desaforadamente a descubrir el significado de esas palabras. Un ejercicio de lectura silenciosa y en voz alta para determinar su sonoridad, siempre será el complemento del ejercicio de escribir, aunque esto no se realiza de manera mecánica sino que es un acto inherente a la escritura. Cuando logras construir algo, cuando logras darle ese punto final, te devuelves entre letras hasta el comienzo y lo lees como si fuera un texto de otros, hasta la voz con la que lo haces se distorsiona para darle vida a los personajes o las situaciones.

La lectura y la relectura son actos imprescindibles. Cuando estamos frente al texto que ha sido extraído de las entrañas, nos enfrentamos ante esa forma de descifrarnos: la escritura. Por medio de la lectura y la relectura, ya que esta nos permite reconocernos en esas ideas que van tomando forma a medida que se plasman. Este acto de lectura se diferencia de la que hacemos usualmente de cualquier texto, de una novela, un cuento, un artículo. Asumimos la lectura como un acto de placer, en el cual podemos sumergirnos y alcanzar a entender desde nuestra propia realidad el mundo que nos plantea cada libro. Lo que no quiere decir que no hagamos una lectura crítica, sobre lo que las letras nos presentan.

“Escribir es someterse al juicio de sí mismo”, frase del dramaturgo noruego, Henrik Ibsen que cita Susan Sontag. Y es una afirmación completamente valida, puesto que en el ejercicio de la escritura es imposible no dejar algo de lo que nosotros somos, algo de nuestras vidas; si no somos coherentes con esa visión de vida y de mundo que se ha construido, pues a la hora de escribir vamos a tambalearnos. Cuando corregimos sometemos al texto al más riguroso detallamiento, puesto que creemos que siempre puede ser mejor.

Habitualmente, la lectura antecede la escritura. Y el acto de la escritura se abre para nosotros por la forma en que leemos, por esa forma tan crítica, por la forma en que dibujamos esos mundos que la literatura nos presenta, de ahí nace no la idea de convertirse en escritor, si no, la idea de poder plasmar todo la visión que se tiene del mundo, pues es clave mirarlo con otros ojos, leerlo mas allá de los sentidos.

Hay quienes escriben un eterno monólogo, pero la escritura debe asumirse como una forma de ser otros, de plasmarnos desde otras miradas. El lenguaje nos sirve para construir infinitas cosas, no solo relatos que hablen de la condición individual, sino que permite trascender a otros “yo” que nos habitan o, a los que diariamente nos cruzamos en la camino de la vida.

Aquí encontramos, entonces, la diferencia entre la lectura y la escritura. La lectura es un acto en el cual nos podemos sumergir, dependiendo de como asumamos la historia, es un acto de intensidad, de emociones, que, en efecto, cualquiera que lo intente puede experimentar y que, con la práctica se puede llegar a ser expertos en el tema; la escritura por otra parte, es el acto en donde debemos descifrarnos, en donde evidenciamos todo lo que somos, lo que no podemos ser. La escritura es la única arma que tengo para combatir el mundo. De ahí su importancia.

 

Palimpsesto del Ensayo “Escribir” de Susan Sontag

http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=2456

 

Comentarios

  1. Mariana2510

    25 enero, 2013

    Excelente ensayo Viola, me encariñe con él de inmediato, considero muchas cosas muy importantes en mi vida y una de ellas es la escritura, aveces encuentro otros escritores muy pulcros y perfeccionistas en el arte de escribir, y se también que muchas veces no entienden lo que escribo, pero creo que si escribieramos para gustar o vender, (o al menos asi lo considero yo) sería un acto imperdonable, uno escribe por desahogo, por soltar la imaginación a correr en el papel, lo que hace diferente a la lectura, te mando un abrazo, y gracias por compartir tu ensayo. Ah y mi voto claro esta.

    • Viola

      26 enero, 2013

      Mariana, encantada porque te tomaste el trabajo de leerlo, a veces la extensión espanta a mucha gente y quiero agradecértelo. Es muy importante para los que nos gusta escribir, tener claro que significa, tener conciencia del proceso que realizamos cuando escribimos. Recibe un abrazo

    • Viola

      26 enero, 2013

      Si, LorEnrique, encantada por tu lectura. Un abrazo

  2. VIMON

    26 enero, 2013

    Muy buenas reflexiones sobre el arte de escribir. Saludos y mi voto.

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