Originalmente en la mitología griega los dioses olímpicos eran doce: Zeus, Hera, Poseidón, Ares, Hermes, Hefesto, Afrodita, Atenea, Apolo y Artemisa. Para el pueblo de la Grecia antigua estos dioses moraban en lo alto del monte Olimpo, y representaban cada una de las cualidades y defectos de la humanidad: hacían las veces de espejo para el alma del hombre, donde reflejaba tanto lo bueno como lo malo para poder entenderlo, es decir, eran los psicólogos de la Grecia antigua. Esta capacidad del pueblo Griego de verse hacia adentro les permitió tener un amplio conocimiento de los fenómenos propios de la humanidad, las artes, las ciencias y la vida en sociedad. Su legado se mantiene vigente después de casi tres milenios, convirtiendo a esta sociedad en una de las más influyentes en la historia de la humanidad.
La historia de la independencia de Venezuela se ha encargado de sembrar en el inconsciente colectivo que sus próceres son figuras casi míticas. Las once estatuas de bronce que están el Paseo los Próceres, que representan a once héroes de la independencia: Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Rafael Urdaneta, Santiago Mariño, Francisco de Miranda, José Antonio Páez, Manuel Piar, José Félix Ribas, Luis Brión, Juan Bautista Arismendi y José Francisco Bermúdez, son tan magnificas y a la vez tan lejanas al venezolano de a pie, cual si estuviesen en el Partenón de Atenas. Estos personajes han sido elevados por sobre cualquier otro y la historia los volvió incorruptibles a nuestros ojos, los convirtió en santos, ídolos del pasado glorioso al que seguimos mirando con nostalgia.
Es necesario aceptar que nuestros próceres sirvieron a los intereses de la nación hasta que murieron, pero una vez muertos han servido a los intereses de bandidos que se escudan en su nombre, ante un pueblo que solo eso conoce, su nombre. De nada sirve tener un monumento magnifico que se extiende por casi dos kilómetros, repleto de obras de arte, si el pueblo solo conoce la figura de Bolívar y Miranda. ¿Para qué necesita la gente saber de la vida e ideas de Sucre si lo que les exige el programa de educación es saber cuando nació, cuando murió y sobre las batallas en las que participó? ¿Qué le puede importar al pueblo lo que escribió Bolívar, al fin y al cabo no era un guerrero? Nuestra visión de héroe es la misma que tenían los antiguos griegos: Aquiles con su fuerza de semidiós era un asesino, el mejor, en eso se basa su heroicidad, a nadie le importa si él sabía escribir o no, es decir, de los héroes leemos los que escriben sobre ellos, pero no lo que ellos escribieron.
En cada ciudad, pueblo, caserío o parada de autobús con aspiraciones de ser una comunidad hay una plaza Bolívar junto a una iglesia, es decir, desde su fundación cada poblado en Venezuela ha debido levantarse sobre dos pilares simbólicos: Bolívar y Cristo, un libertador terrenal y uno espiritual, el primero representando al poder militar, al Estado y al pasado glorioso de la patria, y el otro desde su cruz representando a la Iglesia. Este dúo simbólico pasó a estar siempre presente en el inconsciente colectivo, bajo el lema “Dios y Federación”, que acompañó a nuestro escudo de armas desde el final de la Guerra Federal hasta el final de la dictadura de Gómez. Hoy en día este dúo se puede observar en cada población de Venezuela, como evidencia del pasado que indefectiblemente nos trajo a la realidad actual: la distancia glacial entre el pueblo y sus próceres, que es semejante a la que hay entre un huelepega de San Jacinto y el obispo de Roma.
Los venezolanos somos incapaces de establecer un dialogo familiar con nuestras figuras heroicas, una especie de barrera de respeto o temor nos impide comparar su realidad con la nuestra y que estas dialoguen entre sí. Tal vez dicha barrera sea de vergüenza, tal vez no es que ellos están en un pedestal muy alto, sino que nosotros no nos creemos a su altura, es decir, las glorias pasadas son inalcanzables para nosotros en la actualidad porque no nos creemos merecedores de tal honor, nacemos con el titulo de sinvergüenzas y lo cargamos por siempre, escudándonos en que: “todo tiempo pasado siempre fue mejor”, y mientras sigamos viendo a nuestros próceres con timidez, los verdaderos sinvergüenzas seguirán haciendo de las suyas.




LUIS_GONZALEZ
Me acercaste a la ideología venezolana, mi voto por lo aprendido…
Alex
Gracias, Luis, que bueno que lo disfrutaras.
LUCIA UO
Hola Alex.
Me encantó tu ensayo.
¿Será porque nuestras raíces son las mismas?. Me identifique plenamente contigo.
Un gran abrazo y un corazón
Alex
Muchas gracias, Lucia, por leerme. Me alegra que te sintieras identificada con mi opinión. un beso.
Eva.Franco
Muy interesante tu ensayo, tus reflexiones. Siempre he pensado que la historia es nuestro presente, nuestra identidad; especialmente, para los que la amamos más allá de una fecha de conmemoración de nacimiento, muerte o batallas significativas. Es un verdadero aprendizaje, de lo que somos y debemos ser. Los próceres de cualquier nación, son el recuerdo de una lucha, con sus aciertos, sus errores, su filosofía hecha palabra y sabiduría por el tiempo. No obstante, esa hermosa mezcla a la que hacía referencia Andrés Bello en sus escritos, es lo que realmente somos: creativos, emprendedores, solidarios con propios y ajenos, hermanos, héroes de nuestras propias luchas. Es así como al pasar junto a un huele pega nacido de las más profunda miseria, la mano amiga del ser creativo, ayuda y con su semilla logra rescatar uno, que serán miles, si nunca renunciamos a un mundo mejor.
Mi voto mi querido Alex.
Alex
Muchas gracias por comentar, profesora, me entusiasma saber que no estoy tan equivocado en las ideas que plantea mi ensayo. Un abrazo.
Fanathur
Me ha gustado tu reflexión sobre el actual pueblo venezolano. Espero que lleguen mejores momentos y, tras la caída de los dioses, renazcan los humanos. Mi voto.
Alex
Muy acertado como siempre tu comentario, Fanathur, un abrazo.
DIANARODZ7
Cualquier semejanza entre el pasado y el presente. Puede estar seguro que no es, pura coincidencia.
Me encanto los puntos afines y la comedia que pocos pueden ver dentro del relato. Saludos!!