Después de los cien años de perdón
el ladrón reconoce
que robó y eso no cambia
el hecho preciso de su acto
y pide otra prórroga
porque al menos
esos cien años
le sirvieron para pensar
y tomar notas
y estudiar las estadísticas
y los titulares de los diarios
para charlar con los vecinos
o los amigos del café
y para meditar sobre los datos
que reunió durante ese tiempo
y concluye
no sin un dejo de pena infinita
que todos
deberíamos estar presos
o que quizá ya lo estamos
y no nos damos cuenta.


LUCIA UO
Tienes toda la razón, es muy cierto lo que has expresado.
Un gran abrazo y un corazón, que ya te lo había dado.
Borgeano
Lucía, eres sumamente amable; muchas gracias por tus palabras y tu apoyo. Cariños.
VIMON
Muy buena reflexión casi surrealista, Borgeano, saludos y mi voto.
Borgeano
Gracias Vimon, me alegra de que te haya gustado. Un abrazo.
DavidRubio
Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Felicidades
Borgeano
Gracias David; creo que has dado en el clavo; si somos sinceros, todos hemos cometido errores -mayores o menores- y deberíamos reflexionar sobre ello.
Un abrazo.
hisfepi
exelente, EXELENTE SI ME PERMITIERAN TE PONDRIA 2 VOTOS
Borgeano
Gracias Hisfepi, sé que no regalas halagos, así que éste vale, en verdad, por dos. Un abrazo.
Diego.Rinoski
Me ha gustado mucho. Pero tengo una duda, ¿después de cien años de perdón o de prisión?
Mi voto y un saludo.
Diego.Rinoski
Disculpa, duda despejada. Es perdón… Jajaa
Borgeano
jaja, suele suceder Diego, no hay problema (a veces esos errores mejoran el texto original). Gracias por pasar por aquí. Un abrazo.