El hombre había subido, junto a su esposa y a su hijo, al tercer carro de la montaña rusa. Luego de una curva pronunciada y descendente, la fila de carros se adentraba en un túnel por el que salía unas decenas de metros más adelante. El hombre sólo vio la entrada del túnel. Luego se encontró parado a la entrada de una gran habitación muy bien iluminada donde varias personas con cabezas de animales y extraños vestidos los observaban sin interés.
-Dígame su nombre -Dijo el primer hombre, el que llevaba la cabeza de un pájaro que el hombre no sabía cómo llamar.
-Marcial -Dijo el hombre-. ¿Cómo hicieron eso?
-¿Cómo hicimos qué?
-Eso de bajarme del carro en movimiento y sin que me diera cuenta.
-Nosotros no hicimos nada. Usted lo hizo solo.
-¿Ah, si? Muy gracioso. ¿De qué se trata todo esto?
-Aún no se dio cuenta -Dijo una voz grave. La del hombre con cabeza de chacal que se encontraba parado en medio dela habitación al lado de una gran balanza de platos y que sostenía una pluma en su mano.
-¿Que no me di cuenta de qué? -El hombre observó que las máscaras parecían muy reales y se preguntó cómo las habrían hecho- ¿Alguien va a explicarme de qué se trata todo esto?
-Usted ha muerto. -Dijo el de cabeza de ave. -Usted ha muerto y está aquí para ser juzgado.
-¿Que yo he… vamos, esto ya no es gracioso. Dígame su nombre y usted también -Señaló al hombre con cabeza de chacal-. Voy a quejarme ya mismo a la gerencia y ustedes…
-Mi nombre es Toth. Soy el creador de la escritura, de la sabiduría y de la noche. Usted me dará su nombre y él, cuyo nombre es Anubis, pesará su corazón en esa balanza. Si ha sido un hombre justo, el peso de su corazón será menor que el de la pluma. Si es así, será llevado ante Horus. De lo contrario, su destino será el de ser devorado por Maat.
Marcial en ese momento notó la presencia de un tercer ser, el que se encontraba en el rincón más alejado, en el único sitio oscuro de la habitación. Un ser mitad hombre, mitad cocodrilo. Y eso no podía ser un disfraz.
-Pe… pero eso no es justo… yo soy cristiano; no he tenido tiempo de arrepentirme, de confesarme… Vamos, esto no es real…
-¿Cómo es que llegó aquí, entonces?
Marcial no tenía respuesta para ello. Lo último que recordaba era el grupo de carros entrando a toda velocidad al túnel.
-Dígame su nombre -Repitió Toth. -No podemos perder más tiempo.
-Pero les repito que no…
-Dígame su nombre -Dijo otra vez Toth y, aunque su voz no había cambiado un ápice ni en su volumen ni en su entonación, Marcial sintió que la orden debía ser obedecida de inmediato.
-Marcial D. -Dijo en voz baja-. Pero según mis creencias yo debería…
-Lo que usted haya creído no tiene importancia. Lo que usted haya hecho en su vida sí la tiene.
-Pero es que yo creía en otro dios.
-Lo que usted haya creído no tiene importancia.
-Pero él nos permite confesarnos y eso tiene importancia. Es tan importante que…
-Pues si quiere confesarse -La voz de Anubis sonó, suave, en su oído por la proximidad del dios-; si quiere confesarse -Continuó el dios metiendo la mano en el pecho de Marcial en busca de su corazón-. El momento es, precisamente, ahora.


LuchoBruce
Bravo Borgeano, humille! Abrazo y voto…
LUIS_GONZALEZ
Lo que leí hasta aquí tuyo me encantó…
Borgeano
Luis, muchísimas gracias, me siento sumamente halagado. Espero, en estos días, disponer de algo de tiempo para retribuir (y seguramente complacerme) con las lectura de sus textos.
Un abrazo.
J.Stark
¡Tremendo! “-Lo que usted haya creído no tiene importancia.” (entre tú y yo Borgeano, y sin que se entere…se lo tiene un poco creído ese Dios XD) Un relato espectacularmente entretenido. Mi voto, un abrazo
Borgeano
Es cierto Stark, pero siento una especial admiración por Toth. Pero aparte de todo, creo firmemente en esa frase. más allá de las religiones, lo que realmente importa son nuestros actos.
Muchas gracias por tus palabras.
Un abrazo.
DavidRubio
Haces bien en no juzgar la vida de ese fallecido. Bien contado. Quizás la siguiente cuestión sería respecto a qué código se van a juzgar sus actos. ¿Y si el fallecido pensaba que hacía lo correcto, según sus creencias, y resulta que no?. Saludos
Borgeano
Aprender a no juzgar es una de las cosas más maravillosas que me ha sucedido en la vida. Y dije “aprender” con total consciencia del término.
Con respecto al futuro del fallecido, creo que, más allá de sus propias creencias, Toth se lo aclara cuando dice “Lo que usted haya creído no tiene importancia.” Allí me refiero a que es el actuar de las personas lo que determina su grado de humanidad (y por ende, de salvación).
Un abrazo.
hisfepi
MUY BUENO CHE. ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO. AHORA ENTRE NOSOTROS TE PEGO FUERTE TOHT HE?? JAJAJA
Borgeano
Ése es macho en serio, no como otros que se escinden detrás de las nubes.
Kaeter
Interesante! Explora una inquietud que muchos hemos tenido.
¿Me equivoco si siento que está inspirado en el relato Ragnarök, en mi opinión el más intenso que haya escrito Borges?
Un saludo!
VIMON
Muy buena imaginación. Excelente relato. Va mi voto
Enladhern
Un relato magnífico y un mensaje muy profundo. Mis felicitaciones y mi voto.
Alejandro
Borgeano es la primera vez que te leo me encanto….
mi voto
volivar
Borgeano: a decir verdad, al analizar tu narración, te diré que me pareció buena; ah, pero debo expresar por qué. En primer lugar, por el estilo, eres todo un maestro de buen estilo, el directo, pues utilizas lo que exige: expresiones al alcance de un hombre de cultura media. pensamiento diáfano, conceptos bien digeridos, exposición limpia. Y me ha llamado mucho la atención que no descuidas la sencillez y la naturalidad, refiriéndonos tanto a la composición de lo que escribiste y a las palabras que utilizaste. Huiste de lo enrevesado, a pesar de ser un tema subjetivo. Y tú sabes que la sencillez es el sello de la verdad.
en fin, que te felicito, amigo.
Una pregunta fuera del tema: ¿tú eres el gran amigo de Lucho? Disculpa, esto está fuera de lugar, pero este amigo, Lucho, habla mucho de alguien que lo ha impulsado.
Mi voto
Volivar (Jorge Martínez