La última Navidad

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    Capítulo quinto

    ¡ No sabía si íba a despertar ! Si iba a tener movilidad o solo me afectaría el habla. Eran muchas preguntas al mismo tiempo y dentro de la

    angustía que tenían mis padres, se sentían un poco aliviados. ¿ Qué angustia tuvieron que pasar al verme ? Hasta grité para que me oyeran.

    ¡ Pero todo fue en vano ! Pasaban por mi cabeza todos los recuerdos como si fuera una película, yo los veía pero ellos a mí , no.

    Es cuando te mueres y no hallas tu descanso, entonces en la Tierra estás haciendo penitencia.

    Pasó una semana y seguía igual, sin reaccionar. Los médicos entraban y salian a cada momento. ¡ No sabía que pensar ! Aturdido, por una

    parte quería regresar para quitarle ese dolor a mis padres, pero por otro lado, me lo estaba pasando muy bien, porque no tenía que dar ex-

    plicaciones.

    En ese mundo tan similar al nuestro, no había secretos, todos éramos amigos pero al mismo tiempo resultaba aburrido.

    Era un viaje fantástico el que estaba viviendo.

    Pero la desesperación de mis padres no podía quitármela, ¡ Aunque se estaban portando muy bien conmigo ! Pasó por mi lado una persona

    vestida de blanco, que yo no conocía de nada y ni la había visto nunca. Me preguntaba quien sería , pero yo seguía pensando en las personas

    que había dejado atrás. ¡ Ahi ! ¿ Si mis padres pudieran ver esto ? Lo dije tan alto, que las personas que pasaban por mi lado se me quedaron

    mirando extrañadas. La persona que pasó por mi lado, era un angel, con sus alas y corona; este se paró enfrente y me dijo: Juan, se lo que

    te ha pasado, pero es muy pronto para que estés con nosotros. Pregunté: ¿ Quién eres ? ¿ De qué me conoces ? ¿ Estoy muerto ?.

    El cuál respondió : ¿ Muerto, dices ? ¡ Qué va ! Todavía no ha llegado tu hora.

    Yo soy tu angel de la guarda. Para que veas con tus ojos que existo.

    Dime una cosa, ¿ Sino estoy muerto, que hago aquí ? Te lo explico. Todas las personas que tienen un accidente, antes de morir se les hace

    una especie de exámen de toda su vida y asi vemos si son merecedores o no.

     

     

     

    Comentarios

    1. Julioko

      3 enero, 2013

      Ohhhh
      es cuando llega la culpa moral, darse cuenta que no lo merece
      jaja
      mentiras, habrá que conocer al personaje

      saludos

    2. mabel

      4 enero, 2013

      Gracias por leerme

    3. LUCIA UO

      6 enero, 2013

      Que triste el accidente del niño, pero que bueno que el recuerda esas experiencias después de la vida, ojalá que cuando regrese las pueda aplicar a su vida presente.
      Un abrazo, un corazón y mis mejores deseos

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