Sueño, lluvia y sangre (Capítulo III)

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Me dolía todo el cuerpo y de manera absolutamente exagerada, grité pensando que me desangraba… Pero no tenía heridas las manos. La sangre no era mía.

Abandoné la plaza y corrí directamente a casa. No la encontré… El barrio era el mío, pero en donde debería estar mi casa, se erguía una iglesia.
Esto no estaba nada bien… Lentamente me traté de calmar, pero no pude. No había nadie en la calle y las casas parecían deshabitadas. De pronto la veo a Mariana arrodillada en el medio de la avenida en donde la había encontrado la policía la semana anterior. Le grité, pero no me escuchaba… Corrí hacia ella y cuando estaba a 15 metros, un auto apareció por el costado y la atropelló.
Del vehículo salió Germán desesperado y se abalanzó sobre mí. Cuando me di cuenta, tenía un cuchillo en mi abdomen y a mi mejor amigo riéndose desquiciado. Mariana se posicionó detrás de él, mirándolo con ojos profundos y negros fijo a la nuca…
Desperté sobresaltado y empapado, estaba en mi cama, sudando…
Me levanté, me bañé, tomé algo para mantenerme despierto… Ese sueño fue de lo más extraño y horrible que había tenido en mi vida. Eran las 3 de la mañana y sonó el teléfono. “Número desconocido”, decía el identificador. Atendí.
-¡Mi amor!-, me gritó desesperada Mariana desde el otro lado.
-Qué es lo que pasa, ¿dónde estás?-
-¡Mi amor!-, volvió a gritar.
-Mariana, ¿dónde carajo estás? ¿qué es lo que pasa? ¡Contestame!-
El teléfono quedó mudo.
Un relámpago iluminó el patio. La mujer… ¡La mujer estaba allí! Agarré un cuchillo y salí a su encuentro. Corrió por la avenida, era muy rápida. en un imprevisto, se arrodilló en el suelo… Algo perverso y familiar se producía en la situación. Pero esta vez decidí quedarme, no me acerqué. Ni un segundo después apareció un hombre por detrás mío y sobrepasándome a las corridas, llegó a estar a metros de la mujer; un auto, a gran velocidad se apareció de costado y la atropelló. Del vehículo, otro hombre se abalanzó sobre el que presenció el accidente y lo acuchilló sin piedad. La mujer se levantó del suelo y se puso detrás del asesino observando con ojos oscuros y desorbitados, cómo reía.
Me moví hacia ellos y en un abrir y cerrar de ojos, tenía a la mujer adelante mío… Me asusté y en medio de mi grito, ésta desapareció en la nada. El asesino subió a su coche y salió a toda velocidad. Yo corrí aterrorizado y desesperado hacia el muchacho que yacía en el suelo, lo agarré, estaba lleno de sangre. Senti un golpe en la nuca.
Desperté sobresaltado y empapado, estaba en la plaza. Esto parecía un ciclo sin final y sobretodo por mis manos ensangrentadas…
Fui a casa, pero no estaba allí, entonces, entré a la iglesia. Me sentí atrapado en un sueño.
¿Esto era una especie de expiación de mis pecados? ¿Esto era el infierno?
Me quedé dormido en el púlpito. Un extraño templo donde no había imágenes de ningún tipo, salvo aquella metálica cruz celeste que parecía querer decirme algo…
Continuará…

Comentarios

  1. LUCIA UO

    21 enero, 2013

    ¡¡Que pesadilla!!.
    Me ha encantado.
    Tremenda tu historia. No quisiera vivir esos sueños recurrentes que luego se hacen realidad.
    Un corazón y un abrazo

  2. lourdes lasheras

    21 enero, 2013

    Tu historia me tiene intrigada pero…¡lo siento, Lourdes y sus criticas! Creo que el texto, la redacción, está menos trabajada que en los capítulos anteriores. Aún así, mi voto. Un abrazo.

  3. Arcangeldeacero

    21 enero, 2013

    Les agradezco los comentarios y me alegra que les cause intriga y les guste…

    Y si, Lourdes, este tipo de triller psicológicos son recomendados para los maestros de la escritura y yo, ni estudios al respecto tengo. Aprendo todo el tiempo, sobre todo de las críticas constructivas, porque hay que ser bueno para poder hacerlas. Obvio que te considero excelente! Un abrazo y gracias por todo :)

  4. Eva Franco

    22 enero, 2013

    Me encantó mucho arcangel, tieene todos los elemntos para atrapar al lector y seguir la historia.
    Felicidades y disculpa la demora, ayer falló el internet todo el día en mi sector.
    Un abrazo tarde pero sincero con mi voto.

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