Tratado de impotencia

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    La despertaron los golpes con los que su camilla abría las puertas a sus pies. Estaba envuelta en mantas y con una mascarilla cubriéndole la cara mientras alguien apretaba el ambú que la mantenía con vida. La agente Ángela García comenzó a ser consciente de su cuerpo y vio junto a ella al compañero que acababa de dispararle. Estaba describiendo a los médicos cómo un tipo había sacado un arma en una inspección rutinaria.

    - ¡Ha sido él! - trató de decir.

    Pero de su boca no salió sonido alguno.

    Finalmente, un pitido agudo llenó la habitación. Tras unos segundos la expectación de los que la rodeaban se convirtió en una certeza.

    - Hora de la muerte: 23:48 –certificó el médico.

    Junto a él, su asesino se llevaba las manos a la cabeza con fingida desolación.

    Ángela quería gritar pero su cuerpo no respondía, hasta que una mano le cerró los ojos. A sus oídos llegaba el sonido de la incomodidad y el formalismo que siempre rodea a un cadáver reciente en un hospital. Notaba el frío de la camilla en la que le metieron, la etiqueta que le pusieron en el dedo del pie, la liviana sábana que la ocultó, el oscuro silencio del nicho de en el que la almacenaban.

    Pero sus ojos cerrados no volvieron abrirse y no vio más.

    Comentarios

    1. David

      4 enero, 2013

      Sirva este relato para dar las gracias a todos aquellos que hicieron posible que mi anterior microrrelato fuera publicado en la edición impresa. Significa mucho para mí y me anima a seguir adelante con esto. Mil gracias!!!

    2. Luna de lobos

      4 enero, 2013

      Esa imposibilidad de hacerte escuchar cuando más lo necesitas… y no hace falta irse a un caso tan extremo.
      Me gusta, David, reflejas muy el sentimiento de angustia.
      Un abrazo,
      Luna

      • David

        18 enero, 2013

        Gracias Luna, viniendo de la autora de Nihil, es todo un elogio. Un abrazo

    3. DiegoAznar

      4 enero, 2013

      Un saludo David y mi voto. Tu relato me hizo pensar en esos momentos en que no nos queda más remedio que resignarnos ante las injusticias y cerrar los ojos, llenos de impotencia.

      • David

        18 enero, 2013

        Que la impotencia y el conformismo sea lo que quede despues del último recurso. Hasta la victoria siempre!!

    4. DavidRubio

      4 enero, 2013

      Muy bien, el asesino a tu lado sin poder acusarlo, estar vivo sin que nadie se dé cuenta. Mayor sensación de impotencia es imposible. Un saludo

      • David

        18 enero, 2013

        Viendo lo que se ve últimamente en el mundo… no nos falta sentimiento de impotencia… Gracias por tu voto

    5. VIMON

      4 enero, 2013

      Buen relato, David. Saludos y mi voto.

    6. LUCIA UO

      5 enero, 2013

      Que buen relato. Me encantó de inicio a fin. Lo disfruté muchísimo.
      Cuando la impotencia nos rebasa, no podemos hacer nada, y a veces no es la muerte que nos lo impide como en este caso.
      Mis felicitaciones por tu publicación. Espero sigas cosechando éxitos.
      Que el 2013 cumpla cada uno de tus anhelos más preciados.
      Un corazón y un gran abrazo,

      • David

        18 enero, 2013

        Gracias por tus palabras, gracias por tus deseos, gracias por tu voto. Que 2013 sea un año de muchos éxitos para ti. Un abrazo

    7. Mabel

      5 enero, 2013

      Es muy profundo el relato, una historia sacada de la vida real, Con mucho

      sentimentalismo, un abrazo y mi voto

      • David

        18 enero, 2013

        El sentimiento al poder!!! o era la razón!!! En cualquier caso, totalmente alejado de la sinrazón que nos reina ahora… Siempre nos quedará Falsaria. Un abrazo y gracias por tu voto

      • David

        18 enero, 2013

        Muchas gracias por tu voto, un abrazo!

      • David

        18 enero, 2013

        Gracias!! nunca viene mal que relacionen a uno con la excelencia. Un abrazo

    8. J.Stark

      20 enero, 2013

      ¡Pero qué rabia e impotencia genera, caramba! Se sale con la suya…¡no puede ser! Un micro enorme, David. Un voto más, un abrazo

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