Me gusta que vengas. Afuera está lloviendo, lo que podrían ser sentimientos y un millón de metáforas, pero esta vez sólo es lluvia. Desde la ventana vemos el verde traslúcido del paisaje. Hay unas montañas que protegen el mar, de ti y de mí. Aquí se está bien, cuando nos sentamos en el suelo delante de la chimenea. Te acercas sin hacer ruido, yo me siento a tu lado y te cuento algunos secretos. No me has quitado la ropa y tampoco me has mirado, lo hacen otros, aunque tú seas el único que me vea desnuda. No me dices nada, sólo dejas que te hable al oído. Muy de cerca. Tanto, que no puedo evitar rozarte. Y no sabes si mi voz te habla o te acaricia. Tiemblas. Supongo que te gusta aunque no me lo digas:
Las golondrinas dejaron de volar. No porque no quieran sino porque ya no tienen alas. Se las has roto cuando sólo intentaste tocarlas. Caminamos por las ruinas de Berlín sin saber que aunque encuentre tu luz entre los escombros, no vas a dejar de estar perdido. París se desbordó en las lágrimas de tu garganta, o de mi lengua, ya sabes. El tequila está en blanco y negro, a juego con tus emociones, a juego con mis ganas, a juego con nosotros.
Creímos que, aunque algunas cosas son imposibles, hay otras que nos permiten olvidarlo.
Y nos equivocamos.

LUCIA UO
¡Hermoso!. Me encantó.
Me quedé con ganas de más.
Escribes muy bien.
Un gran abrazo y un corazón rojo
LUIS_GONZALEZ
Hermosa prosa, me dejó una sensación en el cuerpo, eso lo celebro con un voto…
VIMON
Bella escritura. Un saludo y mi voto.