¿Qué es la muerte? Siempre creí que era el comienzo de algo nuevo; el cierre de un ciclo, que como una rueda no tiene fin; una aventura. Por ello la veía no como una amenaza, en cambio como una liberación de los sufrimientos que padecemos en este mundo que consume lentamente a sus habitantes. No era muy creyente, tengo que decir. La idea que un ser superior e invisible existiera me parecía inconcebible, casi absurda. Supuse que después de que muriera aparecería reencarnado en alguna otra persona. Por ello me sorprendí al encontrarme frente a un nevado luego de exhalar mi último aliento. Era muy alto. Más alto que cualquier nevado que hubiera visto alguna vez. La punta estaba cubierta por unas nubes gigantes que se alzaban cómo guardianes del cielo. Miré a todos lados y no pude ver a nadie ni a nada. Me percaté que estaba avanzando hacia la montaña lo cual me desconcertó ya que no estaba moviendo mis piernas. De hecho, noté que me faltaba todo mi cuerpo. Pensé que me iba a asustar, pero no. Más bien sentí una calma profunda. Seguí avanzando hasta llegar a la punta. Era una meseta. Más larga que cualquier meseta que hubiera visto alguna vez. En el medio había un cuerpo tirado. Desnudo y sin señal de vida alguna. Sonaron pasos y al voltearme vi a un grupo de personas rodeándome. Debían de ser al menos unas treinta. Todos bien vestidos. Uno de ellos se acercó a mí. Supuse que era el líder, ya que llevaba ropas mucho más lujosas. Me hizo una seña para que me sentara. Obedecí.
-¿Sabes quién es este?- me preguntó señalándome al cuerpo.
-Soy yo- respondí.
-Así es. Eres tú. ¿Sabes que es este lugar?-
Negué con mi cabeza. En verdad no tenía ni la más remota idea dónde estaba.
-Éste es tu juicio. Aquí vamos a determinar qué es lo que pasará contigo. Yo soy Destino, y seré yo quien decida qué es lo que pasará con tu alma, basándome en lo que hiciste o no hiciste en tu vida terrenal. Mis compañeros me ayudarán a decidir-
-Disculpe, pero estoy muy confundido. Usted me dice que es un juicio, lo cual corresponde a la creencia egipcia, pero luego me habla del karma, lo cual es hindú. No entiendo, ¿qué creencia es la correcta?-
- Todos los humanos piensan lo mismo… que hay una sola respuesta. Tienes que entender que el mundo no es ni blanco ni negro. Esta hecho de todos los colores. Por ello no hay una sola respuesta, hay varias y ninguna-
Quedé perplejo, no entendí.
-Veo que no lo entendiste- me dijo mirando mi cara de confusión. A continuación otro de los presentes se levantó. Llevaba una máscara de perro, por lo que lo pude identificar rápidamente: Anubis, dios egipcio, guía de los muertos. Su voz muy profunda e intimidante me preguntó:
-¿Quién eres?-
No estaba preparado para esa pregunta. Estaba seguro que me iban a acusar de algo, y que luego debatirían sobre eso; como lo hacían los abogados en la tierra; pero no, me hizo una pregunta aparentemente muy fácil de responder. Con total seguridad le contesté:
-Bueno, yo soy José Francisco Pardo, tengo setenta años y, y…- paré y pensé. A decir verdad nunca me había puesto a reflexionar sobre quién era en verdad. Estuve pensando por dos minutos y todos los presentes me miraban con paciencia, esperando una respuesta. Finalmente no se me ocurrió nada más que decir aparte que era un ex-empresario exitoso, un aficionado a la música y alguien que había sido padre y abuelo en vida. Advertí en sus caras un gesto de insatisfacción por mis respuestas y debo admitir que no me sentía muy diferente a ellos. Esa sensación duró poco debido a que la siguiente pregunta la hizo rápidamente un señor sin cara alguna, un desconocido:
-¿Qué cosas buenas has hecho en tu vida?-
Me percaté que esa era otra pregunta de apariencia fácil pero engañosa. Lo primero que me pregunté a mí mismo fue ¿Que era algo bueno? A pesar de reflexionar por mucho tiempo no llegué a ninguna respuesta definitiva. Me volví a acordar de las palabras de Destino.
-Bueno; intenté ser un buen padre, llevé varias veces a mis hijos de viaje para que se culturizaran, para alejarlos de los problemas entre yo y mis padres. Intenté ganar suficiente dinero como para mantenerlos bien. Por lo general fui una persona cumplida…- no sabía que más decir-…Aaa también intenté amar a mi esposa todo lo posible- Me quedé callado e intenté descifrar sus caras, pero no tenían expresión alguna. Me estuvieron observando por unos veinte segundos hasta que otro se paró. Llevaba un atuendo muy colorido, con figuras bordadas. Creo que era algún dios inca o quizás maya. Nunca fui muy bueno en historia y menos en mitología.
-¿Qué cosas malas has hecho en tu vida?-
Al escuchar esa pregunta la sequía de ideas que había en mi cabeza hasta ese momento se volvió un diluvio. Parecía una metralleta que disparaba defectos: Engañé a mis padres cuando gastaba la plata destinada para mis libros y para mis estudios en trago, sexo y diversión; no cumplí con mis votos matrimoniales al engañar, al año de casados, a mi esposa con esa rubiecita que estaba buenaza (no me acordé de su nombre), y luego cuando sospechó, yo negué todo; también me metí en negocios ilegales como la vez que empecé a vender éxtasis con el único fin de que los jóvenes volvieran a mi discoteca. Supongo que por eso también le falté el respeto al cuerpo humano ajeno. Además cuando estaba en el proceso de divorciarme mentí sobre mi relación con mis hijos, a los cuales soborné, para poder compartir la custodia con la finalidad de quedarme con más dinero. Seguí nombrando más desperfectos por un buen tiempo hasta que se me agotó el aire. Hubo una pausa. Miré a todo el juzgado y volví a advertir que no había muecas que demostraran si es que estaban satisfechos, insatisfechos, decepcionados, molestos o felices. Pensé que me estaba llendo mal. Un viejo barbudo se levantó esta vez:
-¿Quién eres?-
Pensé que había escuchado mal porque me parecía raro que me lo preguntaran de nuevo.
-¿Qué si quién soy, es la pregunta?-
El otro asintió. Sorprendentemente esta vez supe la respuesta y la dije sin titubear:
-Soy un desgraciado, un pendejo, un egoísta, irrespetuoso, hipócrita, un detestable… soy un pecador- Una lágrima rodó por mi mejía y rápidamente la sequé.
-¿Porqué te secas esa lágrima?- preguntó Destino
Tuve que responderle honestamente: - Es que no quiero que me vean llorar, frente a otros es malo llorar- eso me hizo llorar.
-Pero no, las lágrimas no son más que un reflejo del alma-
-¿Esos no son los ojos?- seguía gimiendo después de haber conocido a mi verdadero yo.
-¡Claro que no! Las lágrimas llevan consigo todo lo que tú sientes. Si las lees correctamente te pueden hasta contar una historia, ya que transmiten sentimientos como la soledad, la alegría, la furia, la tristeza y sobre todo… sobre todo muestran arrepentimiento: La única emoción que te salva, que te purifica y que te libera. Puedes por ello, decidir lo que pasará contigo ahora-
El cuerpo tirado en el suelo recobró su habitual color e incluso pareció que se estuviera moviendo.




elpotro
Impecable Gaby!!!!!!!!!!!
Butterfly
Dios! Sos….FANTASTICO! Me atrapaste…17 años tenés? IMPRESIONANTE…mi voto y admiración!
gabrielc
Muchas gracias Butterfly, me encantó tu comentario y me siento halagado. Demasiado!!!
volivar
Gabrielc: este relato es muy bueno; es de un experto en literatura. Si tienes la edad que dices, pues te espera un futuro fascinante en las bellas letras. Sabes expresar, con todas las herramientas, tus ideas, tus sentimientos, que es precisamente de lo que se trata en este arte.
Mi voto y mis felicitaciones.
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
gabrielc
Volivar no sabes como me gusta que te guste tanto. Aprecio muchísimo tus comentario. La verdad es que no me siento como un experto literario. Solo intento hacer mi mejor esfuerzo en crear fantasías. Muchas gracias!!!!!!!! 🙂