Después de deambular por unos cuantos trabajos y becas precarias, decidí aceptar el puesto de documentalista en un pequeño pueblo del norte para trabajar en la nueva aula didáctica sobre la Corona de Aragón. Siempre me gustó más el frío que el calor, por lo que no me importó marcharme y dejar todo para vivir en una de las localidades más frías de España. Me instalé en una cómoda habitación de una casa de piedra típica del lugar. Estaba regentada por una simpática pareja de ingleses brigadistas de la guerra. Una cama adoselada y un pequeño escritorio era todo de lo que disponía la estancia. Allí guardaba mi Macbook blanco, recién estrenado y unos cuantos libros que había traído de casa.
Cuando llegué, el aula apenas estaba acabada y me tocó limpiar los restos de pintura y colocar estantes. Acudí al ayuntamiento, situado en una casona de varios siglos de antigüedad, en busca de ayuda. No disponían de documentalista ni de archivero. El encargado de la documentación era un hombre de mediana edad que realizaba diversas tareas dentro del consistorio.
Me pasaba los días allí metida. Por las tardes acudía Ángel, el encargado de la documentación, a ayudarme a colocarla en carpetas. Ponía música para hacer más llevadera la tarea y entre acorde y acorde, los documentos y el aula iban tomando forma.
Una mañana helada de Enero, me dirigí como cada día calle abajo para ir a mi trabajo. El recorrido era siempre el mismo. No había tenido tiempo de dar una vuelta por el pequeño pueblo para conocerlo. Al llegar al final de la calle me encontré que estaba cerrada por una avería. Aterrorizada por tener que cambiar mi rutina, miré a ambos lados. Si subía por la paralela tardaría más en llegar y no estaba segura de adonde me llevaría. Decidí ir por una callejuela que discurría más abajo de donde me encontraba, el camión con las bombonas de butano estaba atascado y no me permitía pasar. Resoplé cabreada con el destino y caminé con grandes zancadas hacía la calle superior. Un viento helado me azotó la cara. Apreté la bufanda y me hundí el gorro de lana chilena hasta cubrirme casi los ojos. Saque el iPod y lo encendí para hacer mas llevadero el nuevo camino. La calle serpenteaba entre las casas y no divisaba el final. Detrás de éstas se apreciaban los campos yermos de cultivo. La nieve cubría la calzada y la acera. Subí sobre ésta para poder apoyarme en las paredes de las casas y mantener el equilibrio. Linkin Park sonaba cuando me percaté de una extraña construcción. Me quedé mirándola atónita. Desentonaba sobre las demás. Parada en medio de la calzada, la observé ensimismada. Era alargada y de madera negra. Tenía un pequeño torreón que se recortaba sobre el cielo blanco. La puerta era de madera con cristales de colores y flanqueada por dos tragaluces con cortinas raídas por el tiempo. La examiné con más atención y descubrí que la pintura estaba desconchada y los cristales rotos protegidos con tablones de madera. Era la típica casa que había visto en las películas americanas. Me froté los ojos pensando que me la estaba imaginando. Cuando los volví a abrir allí seguía.
Desde ese día cambié mi recorrido y aunque tardaba más, sentía la necesidad de pasar por aquella casa con la esperanza de ver algún rastro de vida en ella.


bearui
Me gustaría saber qué pasa con esa casa, qué misterios esconde, espero que haya una continuación de la historia. Mi voto.
Eva.Franco
Estoy con bearui. me quedé con el deseo de seguir el texto. Una segunda parte necesaria.
Muy buen relato amiga. Mi voto muy merecido.
EstaNoche
Hola Eva! Gracias por tu comentario. Si, hay segunda parte. Ahora mismo la envío para revisión!!
elpotro
Muy buena descripción!!!!!!!!!!!!
Orfeo
Esa casa promete. Se merece una visita.
LUIS_GONZALEZ
Muy buen relato atrapante, mi voto…
DavidRubio
Buen relato sin duda, Estanoche. Si me permites la licencia quisiera recomendar la lectura de tu relato “La caída”. En esta semana dedicada al Terror es sin duda uno de los mejores relatos publicados. Perdona mi atrevimiento. Un abrazo
EstaNoche
Hola! David gracias por el comentario. Y te permito si, que recomiendes otro de mis relatos.
volivar
Estanoche: en verdad que sabes de este tema literario, y lo expresas con un hermoso estilo. Te felicito. Mi voto. Volivar
EstaNoche
Hola! Os dejo el enlace de la segunda parte. Espero que os guste.
http://ow.ly/1SgUtG
minerva
Que misterioso el relato, estoy deseando leer la segunda parte haber que pasa.
Un abrazo.
minerva
Rectifico mi comentario anterior, he cometido una falta en “haber” yo quería decir
a ver del verbo ver.
Lidyfeliz
Muy buen comienzo, EstaNoche. Espero más. Mi voto