(Acepto el reto y te dedico el relato)
Amparo me habló de su maravilloso robot, un androide que servía para todo, Brandon 581. El relato de sus habilidades en Falsaria me hizo pedirle la dirección de la tienda donde los vendían. Me presenté allí, en la calle Serrano de Madrid, una mañana. Era una establecimiento suntuoso, con un escaparate en el que aparecían varios robots históricos, desde los protagonistas de la Guerra de las Galaxia, P-3PO y R2D2, hasta las últimas creaciones. Me atendió un empleado vestido con un impecable traje azul marino que me ofreció una copa de champán mientras me enseñaba su catálogo.
-¿Qué es lo que está buscando? –me preguntó.
-Me han hablado de Brandon 581.
-Sí, es nuestro mejor modelo, la última generación de androides, de la serie C.
-Creo que existe una versión femenina –puse cara de indiferencia, no se fuera a creer aquel lechuguino que estaba buscando una muñeca hinchable.
-Sí, sí. Brandon tiene su pareja. Se llama Venus. Mírela, está hecha con el molde de Angelina Jolie, imitando su cuerpo y sus facciones -siguió explicando el tipo de la corbata impecable, jamás he conseguido yo un nudo como el suyo, una obra de arte.
-Envuélvamela, que me la llevo –le dije al dependiente sin preguntarle el precio. Estaba dispuesto a pagar lo que me pidiera por aquella diosa sintética.
-No hace falta. Se puede ir andando con usted. Tiene batería suficiente pero recárguela en cuanto llegue a su casa.
Nos fuimos del brazo. Venus emitía soniditos extraños pero caminaba con estilo. Los primeros días fueron fantásticos. Ella cuidaba de mi piso, limpiaba las habitaciones, hacía la cama, se preocupaba de mi agenda. Hablaba poco, de acuerdo, y siempre con mensajes monótonos y monocordes: “Hoy tienes dos reuniones, una a las 11 y otra a las 16:00. Cuidado con lo que bebes en la comida con los americanos”. Venus me daba unos masajes extraordinarios, sus dedos suaves, que imitaban la piel humana, conocían las zonas más sensibles de mi anatomía. No tenía que decirle nada, se adelantaba a mis más íntimos deseos. Hicimos el amor, sí, desde el primer día, lo confieso. Tenía orgasmos raros, vale, como calambrazos, se convulsionaba, una corriente eléctrica la recorría de arriba abajo. Seguramente fingía, no sería la primera, a mí siempre me han engañado las mujeres.
Yo creía haber encontrado la pareja perfecta. Ni se enfadaba, ni gritaba, si llegaba de madrugada no encendía la luz para recriminarme mi comportamiento. Nunca me dijo “¿con qué golfa habrás pasado la noche?”. Me molestaba un poco, eso sí, que me emitiese informes de salud por las mañanas después de analizarme con su escáner. “Ayer bebiste mucho alcohol, tus índices en sangre eran altísimos. Tienes la tensión alta y el colesterol por las nubes. La contaminación de la casa se dispara cuando llegas, fumas demasiado. Tus pulmones están sucios”. “Sí, Venus, guapa, los pulmones y el hígado”. “Deberías cuidarte más”. Yo quería una compañera cariñosa y callada, no al doctor House persiguiéndome por las habitaciones. Tuve que ponerme serio para que no me examinase la próstata con una sonda que le salía de la cintura. Hasta ahí podíamos llegar.
Venus empezó a cambiar al mes de estar conmigo. Cada vez atendía peor las labores de la casa, la recargaba más a menudo, pero no servía de nada. Siempre la encontraba abatida, tumbada en la cama, tenía jaquecas espantosas (seguro que a Brandon nunca le dolía la cabeza, ¿verdad, Amparo?), sus ojos estaban tristes. Estuve a punto de llevarla al médico. Lo que hice fue llamar a la tienda donde me la habían vendido: “¿Se puede deprimir un robot androide?”, pregunté. “No, no, eso es muy raro, le estará fallando algún circuito. Si siguen los problemas, tráiganosla para que la echemos un vistazo o la reprogramemos”. Venus dejó de darme masajes, casi lo prefería, porque sus manos ya no me acariciaban sino que lanzaban ondas extrañas que me producían hasta quemaduras. No volvimos a hacer el amor. “Esta me convierte en un eunuco si me descuido”, pensé y no volví a dejarla que me tocara. Le escribí un poema como último recursos (si me fallan los versos, esto es el final) y se le cruzaron los cables. “Mis ojos no son ni de cristal ni trocitos de cielo”. “Son imágenes poéticas, Venus, guapa”. “No entiendo tu poesía”. La dejé por imposible.
Una noche que llegué tambaleándome como un barco en plena tormenta, me estaba esperando despierta en el salón.
-¿Tengo una cosa que decirte?
-No sé si estoy para muchos debates –respondí.
-Tú eres una buena persona, simpático, agradable.
-Vamos, Venus, al grano.
-Amo a Brandon. No puedo vivir sin él –me hizo una escena de los Amantes de Teruel y me dejó patidifuso.
Al día siguiente llamé por teléfono a Amparo. Me dijo que se había marchado unos días de vacaciones y que Brandon estaba solo a cargo de la casa. No le conté lo que ocurría. Cogí a Venus de la mano y la llevé a la vivienda de Amparo. Era un quinto piso. No tuve problemas para abrir la puerta (soy un experto con las ganzúas de mis tiempos de delincuente juvenil, no os asustéis, estoy reformado). Venus iba nerviosa, con los circuitos alterados, le palpitaba su corazón relleno de chips, o lo que lleven los androides. Recorrimos las estancias buscando a Brandon. No aparecía. Venus entró decidida en el dormitorio principal. Y allí estaba Brandon en la cama con otra androide, una rubia con pinta de hacer la calle. A Venus le cambió el rostro. Sus ojos disparaban lucecitas rojas.
-¿Qué hacéis aquí? –preguntó Brandon tratando de taparse.
Venus no respondió. Estaba enloquecida. Salió corriendo, abrió la puerta del balcón de la habitación y saltó de cabeza a la calle. No reaccioné a tiempo. Sólo pude contemplar a Venus despanzurrada y hecha añicos sobre la acera. Me volví y Brandon se reía a carcajadas. Eso me enfureció, me lancé contra él como una fiera, le saqué de la cama a empujones, le agarré del cuello y sentí una satisfacción especial mientras le estrangulaba. Empezó a salir humo de su cabeza y de sus orejas. Le hice pedazos. Lo confieso, Amparo: yo maté a Brandon 581, lo siento.
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Me detuvieron a las veinticuatro horas. Me acusan de dos asesinados. La casa que asalté no era la de Amparo, sino la de un matrimonio de jubilados ingleses, Margaret y Brandon. A ella la arrojé por la ventana a la calle y a él lo estrangulé con mis propias manos, su cuidadora huyó despavorida y ha declarado contra mí. No eran robots. El psiquiatra de la prisión dice que padezco el síndrome de don Quijote, veo gigantes donde hay sólo molinos de viento. Vivo en una nube, atiborrado de pastillas, obnubilado. No me siento responsable de nada. Se lo he dicho al juez: “Culpen a Amparo Hoyos de mis crímenes, ella me inoculó el veneno de la locura con su relato en Falsaria”.


Lu.Hoyos
Jajajaja, Orfeo, no culpes a Amparo de tus desmanes (es mi prima). Por esta vez te daré mi voto. Me ha gustado mucho.
Orfeo
Gracias, Lu, seguro que tu prima es inocente. El protagonista del relato está loco.
Evelyn de Lezcano
Brillante. Me has alegrado la tarde
Orfeo
Un placer haberte alegrado la tarde, Evelyn, gracias.
Evelyn de Lezcano
Ah, mi voto.
Amparo Hoyos
Jajajajaja, qué bueno!!, Orfeo, cómo me he reído!! Gracias por este relato tan divertido, estoy deseando escribir otro para que tu me hagas la “réplica” o el “contratrelato”. Un abrazo.
Orfeo
Gracias por tu sentido del humor, Amparo. Y un ramo de las flores que más te gusten como regalo de desagravio.
RafaSastre
Ja ja ja, qué bueno, Orfeo. Está genial, cuando lo lea Amparo va a flipar. Un abrazo y un voto.
Orfeo
Gracias, Rafa. Y lo mejor es que me he divertido escribiéndolo. Un abrazo.
Eva.Franco
Orfeo
Gracias por tantas caritas, Eva. Me alegra haber podido iluminar tu tarde.
Lidyfeliz
JAJAJAJA!!! Qué bueno. Lo que no entiendo muy bien es como hizo para contar todo con tanto detalle si ya estaba como bobo de tanta pastilla, pero bueno, una licencia se le puede permitir a un escritor como vos, Orfeo. Mi voto
Orfeo
La próxima vez que le visite en la prisión le plantearé tus dudas, lo mismo todo es mentira y su historia, una fabulación para justificar sus crímenes. Gracias por tu comentario, Lidy
1000Luna
Me encantó. Esta genial, Orfeo. Y el final es una pasada, no me lo esperaba para nada. Buena historia.
Un abrazo y mi voto.
Orfeo
Gracias, me alegra que te guste. Un abrazo.
Butterfly
Genial, querido Orfeo…y te mando merecidamente a portada con mi voto 10…!
Orfeo
Gracias, siempre es agradable sentir a tu lado el aleteo de la mariposa.
LUCIA UO
Ja ja ja.
Me reí muchísimo.
Lo disfrute al 100%.
Buenísimo. Que cosas te obligaron a hacer.
Increíble.
Me encantó.
Un abrazo y un 11
Orfeo
Gracias, Lucía: De eso se trataba: de reírse mucho.
lourdes lasheras
Divertido el relato-contrarelato. Me gusta la idea de los retos, de dejarle el testigo a alguien para que nos de la replica. Mi voto y un saludo.
EstaNoche
Muy bueno y original. Te doy mi voto
Orfeo
Gracias por tu comentario tan generoso.
LUIS_GONZALEZ
Excelente replica, inteligente y llena de humor, me encantó, mi voto…
Orfeo
Gracias, Luis, valoro mucho tu opinión.
MAFALDA
¡¡¡Aaaahh, hay otra Amparo aquí, joers como cundimos las Amparos!!!
Orfeo
Ya sabes, lo bueno abunda. Gracias por tu lectura y tu comentario.
Sandra.Legal
Estimado Orfeo,, ayer te había escrito y dado mi voto a este relato, pero internet anda muy mal acá. Pero deseo que sepas que me reí mucho con la trama.
Y viste qué pasa cuando pretendemos defender el amor de dos amantes, el mundo se nos viene encima… Dime que cigarros fumas así compartimos uno.
Muy bueno, mis felicitaciones y mi voto (si es que lo acepta el sistema, sino ya fue recepcionado)
Un abrazo. Sandra
Orfeo
Gracias por tu comentario, y no te preocupes por los votos, eso no es importante. Lo que vale es que te hayas reído con el relato. ¿Cigarros? Te confesaré la verdad: yo no fumo. Un abrazo.
SALAMANDRA
Estupendo relato Orfeo me gustó muchísimo tienes mi voto
un Abrazo.
Orfeo
Gracias por tu lectura y tu comentario, Salamandra. Un abrazo.
VIMON
Muy buen relato, Orfeo. Felicitaciones y mi voto.
Orfeo
Me alegra mucho que te guste, Vimon.
volivar
Orfeo: después de unos días fuera de la oficina, regreso y me encuentro esto que es lindo, en verdad.
Te felicito
Mi voto
Volivar
Malén
Muy bueno!! Brando era estupendo, lástima que te lo cargaras!!
Julieta Vigo
Es un texto lleno de ingenio, con un ritmo excelente. Te doy mi enhorabuena y mi voto.
¡Pásate por Borradores! Si te gusta el espíritu de la web, quédate con nosotros.
Un abrazo, Orfeo.
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Violeta-Klein
Muy bueno Orfeo, me ha encantado hacer esta visita a tu literatura. Muy ingenioso y rapido. Una personificacion del robot estupenda y un final magnifico. (p.d: me encanta que Madrid sea el escenario de algunas de tus historias!) Un saludo!
Rosa_Mosqueta
Jajajaja. Muy divertido y el argumento interesante.
Orfeo
Me alegro que te haya divertido, se me había olvidado que fui yo quien mató a Brandon. Gracias por tu lectura.
Beatriz
Un relato muy original y divertido. El final sorprendente. Un beso.