El primer amor
Acababa de llegar, en contra de mi voluntad. Con rabia aún en la mirada me dirigí a primera hora de la mañana a lo que sería mi nueva escuela, 18 años y la ilusión atropellada me dejaron expuesta a cualquier evento que en un futuro consideraría diferente, relevante, lleno de oportunidades aprovechadas y una gran casualidad como para no ser destino.
Cerca de las 10 de la mañana, ya totalmente aburrida, te vi pasar. Una chaqueta azul y una sonrisa en los labios fueron más que suficiente, recuerdo que tú me viste también. Nos sobraron los pretextos para encontrarnos y tarde o temprano tuvimos nuestro primer momento de nerviosismo, una noche de fin de semana, sin ninguna preocupación y con toda la ansiedad posible por estar frente a frente. Cuando se llegó la hora de despedirnos, hubo una promesa implícita, la de permitirnos sentir algo el uno por el otro.
Pasaron las semanas, hablando el día entero, de ti y de mí y de cosas sin sentido, sin cansarnos y deseando cada vez más un momento más cercano. Todo sucedió tan rápido que no hubo tiempo para pensarlo. Nuestro primer beso fue increíble, una sensación de placer y bienestar que calmaba nuestras ansias y nuestro anhelo de confirmar lo que sentíamos el uno por el otro.
Nuestro primer viaje juntos. La escuela los sirvió de excusa y pudimos alimentar la sed de compañía, de deseo. Tú mi primer amor y yo aunque no el primero, el más tierno y pasional a la vez. Esa fue la primera vez que supe que te quería para toda la vida, y tal vez la siguiente también. Era claro que solo era la primer subida hacia nuestra montaña rusa.
Resumen del primer amor
Todo continuaba de maravilla, era el cuento de hadas hecho realidad. Pero hubo un problema, los cuentos de hadas no existen. La naturaleza humana no tardó en hacerse notar y de ser polos opuestos, pasamos a polos iguales. Yo con mis inseguridades y tu cargando con el pasado. Un pasado que después de todo nos consumió a los dos.
Después de varios años reencontrarte fue excitante, con la duda y confusión de las expectativas. No pudimos negarnos el volvernos a amar, y eventualmente el volvernos a perder por no saber cómo dejar de ser egoístas. Ahora te has convertido solo en una experiencia y en un recuerdo que estoy segura volveré a revivir. Tal vez algún día.




LUIS_GONZALEZ
Melancólico y muy bien relato, me ha gustado mucho, mi voto…
prisLo
Gracias Luis!
VIMON
Una voz muy íntima, que cultivada puede llegar a producir buena literatura. Bienvenida y mi voto, paisana.
prisLo
Gracias, gracias! Y Vimon, tengo muchas ganas de cultivarme y aprender más y más cada día.