Salvadores

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    Primero vinieron a visitarme los salvadores de patrias. Antes de que pudieran abrir la boca les dejé cristalinamente claro que yo tengo tres: el Mundo, el Fútbol Club Barcelona y mi familia. En cuanto al Mundo, les comenté, es evidente que no hay quien lo salve y si existiese ese superhéroe ya se encargarían los poderes fácticos de eliminarlo por la vía rápida. Respecto al Barça no necesita salvación, es precisamente ese equipo el que cada semana nos conmuta la pena del aburrimiento a los aficionados al balompié. Y por lo que atañe a la familia, que es mi única patria verdadera, nos vamos apañando, gracias. Estos vendedores de banderas y donantes de conflictos se miraron entre perplejos y contritos, me obsequiaron un panfletillo (que terminó en el cubo de la basura) y se largaron con viento fresco.

    Luego aparecieron los salvadores de almas. Inmediatamente les rogué, en su calidad de especialistas, ayuda urgente para encontrar a la mía, que me había abandonado el miércoles de la semana anterior llevándose una maleta repleta de amores, odios, rencores, frustraciones, anhelos… Precisaba recuperar mi espíritu y todos sus sentimientos, pues ahora solo era un vagabundo sin memoria y con la mente plana. Pero no debían ser unos especialistas demasiado competentes, el único paliativo que me ofrecieron fue la tarjeta de su puñetera cofradía con un número de teléfono en el que aseguraban recibiría la asistencia anímica necesaria (tarjeta que por supuesto también acabó en la basura). Como vendedores de humo que eran, se desvanecieron silenciosamente.

    Al cabo llegaron los salvadores de los salvadores. Me cayeron simpáticos desde el principio y les invité a pasar. Después de unos tragos no tuvieron reparos en confesar que ellos tampoco salvan a nadie de nada, pero que disfrutan esparciendo su mensaje de la trascendencia del individualismo, de la imprescindible deserción del rebaño, de la relevancia y significación de la diversidad y del formidable peligro del pensamiento único. ¡Éstos sí eran buenos vendedores! Tan buenos eran que les compré su máquina de elaborar ideas, me arremangué y me puse a escribir este cuento.

    Comentarios

    1. AquaVioleta

      13 febrero, 2013

      ¡Muy bueno, Rafa! Me mataron los salvadores de salvadores, ja. Te dejo mi voto y un abrazo salvador!

    2. AquaVioleta

      13 febrero, 2013

      ¡Muy bueno, Rafa! Me mataron los salvadores de salvadores, ja. Te dejo mi voto y ¡un abrazo salvador!

      • RafaSastre

        13 febrero, 2013

        Gracias, AquaVioleta, y remedando a Benedetti (“¡No te salves!”), yo diría “¡Que no te salven!”,

    3. Eva.Franco

      13 febrero, 2013

      Estoy con AguaVioleta, los mejores fueron los salvadores de salvadores. Me encantó como siempre tu trabajo. Estilo y narrativa excelente.
      Un abrazo y mi voto

    4. Gödel

      13 febrero, 2013

      Idealista (porque permites - con tu texto - fundamentar a la Realidad a través de las ideas). Muy bien hecho. Y, como siempre, excelente retórica. Saludos y un abrazo. :D

    5. Dascas

      13 febrero, 2013

      Muy muy bueno. Disiento en algunos aspectos. Pero está genial. Saludos

    6. Lu.Hoyos

      13 febrero, 2013

      Yo ya te he dejado el voto porque este cuento ya lo conozco y ya te dije que me encantó.

    7. LUIS_GONZALEZ

      13 febrero, 2013

      Yo no vendo nada pero compro almas a cambio de un voto, por favor firma aqui……………………………………………………………………………………………………………………

    8. LUCIA UO

      14 febrero, 2013

      Me encantó Rafa.
      Eres genial. Tu micro excelente.
      Muy, muy bueno y al final siempre haces que esboce una sonrisa.
      Un corazón y un abrazo.

    9. Lidyfeliz

      14 febrero, 2013

      Muy buenos los tres grupos que te visitaron y como les respondista, rafa; no cualqueira se puede deshacer con hombría de los dos primeros. Y me encanta que te hayas quedado en compañía de los últimos que seguramente eran los más autenticos. Muy bien escrito. Te felicito. Mi voto

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