Tanga

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    La verdad es que nunca había pasado algo así desde que se casará, un día de chicas, Sasha la había recogido de la estación esa misma tarde y después de un pequeño parón en la casa de ésta, ambas se dirigieron a un pub, que Leticia nunca se le fuera ocurrido ir sola. Su amiga la llevaba de la mano, entre las mesas repletas, llegando a una que en el fondo quedaba vacía.

    A ellas se acercó una mujer de piel morena y ojos oscuros que saludo afectuosamente a Sasha y fue presentada Leticia. La mujer la beso muy cerca de sus labios, lo que le hizo ruborizarse, Ela era una compañera del colegio, con la cual se había reencontrado su amiga hace poco.

    El aspecto de Ela le recordaba a alguien a Leti, pero no supo caer en quién, su mente intentaba descifrar aquel enigma, la miró con detenidamente, sus ojos negros estaban suavemente pintados de blanco resaltaban, sus labios carnosos sólo vestían un brillo, su vestido dejaban poca imaginación a la suntuosidad de sus pechos, pensó que al menos tenía dos tallas más que ella, eso no la desanimo, pues su marido nunca le menciono eso….

    Entonces cayó en quien le recordaba, si le quitaban a Ela su feminidad, podría decir que se parecía a su marido. El pequeño bolso de Sasha se agito, haciendo que ésta se levantará sacando el pequeño móvil, buscando la calle donde responder, Ela sonrió a Leti que apretó las piernas y bajo la mirada cesando así su observación.

    E-¿Desde cuándo la conoces?-intento romper el hielo, a lo que Leti le respondió que hacía unos años habían coincidido en una cena de trabajo de sus parejas y habían conversado y desde entonces habían seguido en contacto. Ambas miraron a la que se apoyaba en el umbral del local mientras hablaba.

    Leti necesitaba un instante ir al baño, la verdad es que ese día estrenaba una prenda… y le molestaba un poco. Se levantó, pero no sabía dónde quedaba el baño, al verlo Sasha colocó el móvil en el hombro y pregunto por gesto pregunto qué le pasaba, Leti movió los labios diciendo “baño” Entonces Saha señalo a Ela para que la acompañará. Así que ahora de la mano de Ela se dirigieron al baño, en éste en la zona de lavabos tenía a varias mujeres que se retocaban. Leticia entro dejo su bolso sobre el papel higiénico y comenzó a desabrochar se la falda que llevaba. Dejo que resbalará por su cadera e intento colocarse el tanga para que no le molestará, lo bajo un poco dejando que por delante le tapara lo justo, pero sentía que por atrás le rozaba, dejó que un dedo intentará aliviarla, cuando la puerta se abrió entrando Ela.

    E-Tranquila, como veía que tardabas…-dijo y miró lo que estaba haciendo, Leti al intentar sacar la mano hizo que se diera de nuevo y ella no pudo evitar el gesto de dolor.

    E-Tranquila, a quien no le ha pasado eso, espera…a ver si tengo-busco en su bolso y sacó un pequeño tarro.

    E-Lo mejor que puedes hacer es quitártelo, ¿tienes la regla?-Leti hizo un gesto negativo, mientras que no salía de su estupor.

    E-Bien, entonces puedes ir sin él-y termino de bajar la falda, después la dobló y la colocó en equilibrio sobre su bolso que estaba colgado en el pomo de la puerta.

    E-tengo un poco de crema que te aliviará, pero necesito que te pongas de rodillas, lo mejor será que lo hagas sobre la taza, con cierto reparo, Leti hizo lo que le dijo.

    Apoyo las manos en los ladrillos, mientras notó como una mano de Ela le acariciaba el trasero, para después separarlos, le tomó por sorpresa el frío que comenzó a reconfortar la en la rozadura.

    E-¿A qué alivia?-con susurros respondió un sí, mientras que notaba como su cuerpo reaccionaba al suave masaje en círculos, sus pezones comenzaron a endurecerse, dejando su marca en el sostén y la blusa.

    Lo que comenzó como un masaje termino con un dedo dentro de ella, esto hizo que notará como se humedecía, tras lo cual se sintió vacía pues el dedo explorador junto a los demás recogían su humedad para volver a llenarla, esta vez con dos ocupantes, lo que causo que una de sus manos abandonará los ladrillos y se adentrará entre sus piernas, buscando consuelo.

    Escuchó como algo se abría, lo que la hizo girar, le extraño ver como en la boca de Ela, sacaba un condón, entonces se dio cuenta de que la minifalda le aparecía un miembro que de un tamaño desconocido para ella, ágilmente enfundo.

    Leticia comenzó a repetir no como si de una metralleta se tratará.

    E-Sólo te dolerá al principio-dijo cuándo coloco la punta del miembro en el dilatado esfínter y lo empujo hasta el fondo, Leti se pegó a la pared donde acallo el dolor sintió frio el cuerpo de Ela, el suave roce que se causó con la yema de sus dedos, hizo que se su respiración se agitaba con cada movimiento dentro y fuera de ella.

    Notó un susurro sin saber que era lo que decía, y la hizo cambiar de postura, Ela se sentó y Leticia se dejó guiar, hasta sus piernas al tiempo que se sentaba volviendo a sentir como se hundía en ella, ahora frente a frente la blusa fue desabrochada para que los labios de Ela saborearan los fresones que ahora eran su ofrenda, mientras que Leti se levantaba y sentaba hasta sentir que un orgasmo la recorrió, llevaba por él, busco los labios de Ela y no pudo retener la pasión del instante.

    Recuperada, se levantó y comenzó a vestirse, de pie se volteó pudorosa y se colocó la falda mientras Ela se despojó del condón y se intentó quitar las arrugas causadas.

    Al terminar de retocar se el maquillaje volvieron a la mesa donde le esperaba Sasha con dos cosas claras: los tangas no se deben estrenar en casos así y que su “estreno” era digno de repetición.

    Comentarios

    1. Avatar de Mabel

      Mabel

      21 junio, 2014

      Me ha gustado el cuento, un abrazo y mi voto desde Andalucía

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