Acordes de violín

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Cuando lo vi en aquel concierto, nuca imaginé verlo frente a mí.

Y ahí estaba, sentado en la mesa contigua a la mía. Si me esforzaba ¡Al alcance de mi mano!

No me atrevía a mirarlo por el pudor de que nuestras miradas se cruzaran ¡Cuánto lo deseaba !Si se fijaba en mí…¡Ah, qué placer! Lo pensaba, lo sentía, lo gozaba.

No podía evitar mirar hacia ese rincón, junto al ventanal, hacía ademanes con sus manos¡Esas manos! Hablaba con su cuerpo. Los hombres que lo acompañaban más bien parecían disfrutar lo que escuchaban; se los escuchaba reír. Creo que todo el recinto los escuchaba, como en sus presentaciones.

Ese atardecer de mayo, mi emoción era inmensa, concurriría a un recital en vivo que el gran violinista daba en el Estadio Mayor. Tenía guardada las entradas, desde que apareció la primera publicidad. Convencí a Dolly para que me acompañara. No entiendo qué te apasiona tanto de esa música, me decía , sin entender ,que no sólo era “esa música”, sino él, la interpretación de esas melodías.

Al verlo en ese escenario, al apreciar sus movimientos, sentía en mí, cada nota musical que brotaba de esas cuerdas como palomas que salían de la galera de un ilusionista, con cada pase mágico. Cambiaba la atmósfera, se vestía de un halo dorado, brillaban destellos que hipnotizaban al auditorio.

El mozo se acercó para que ordenara, me saludó dos o quizás tres veces, hasta que yo pude salir del ensueño. Ordené, casi sin pensarlo, una ensalada griega y un agua mineral.

Cuando me di cuenta él me estaba mirando… ¡A mí! Yo atrapé esa mirada, que hacía minutos quería evitar. El lenguaje de los ojos bastó, para que supiera que soñaba , desde siempre con ese instante. Me encontraba envuelta en ráfagas de mil colores, de mil sonidos o de mil fragancias. No importaba… Él me había sonreído con sus ojos grises, me halagó.Me sentí una rosa roja, viva, perfumada en manos del que ofrenda su amor.

Cuando salí de aquel restaurante los acordes de su violín seguían persistentes, sólidos, revoloteando en mi mente, adueñándose de mis sensaciones; mucho más que aquella noche de mayo.

Comments

  1. volivar

    28 marzo, 2013

    Sandra querida, despides, respiras amor.
    Mi voto
    Volivar

  2. RafaSastre

    28 marzo, 2013

    Más que un relato la confesión de una admiración revestida de amor. Muy bueno, Sandra. Estupendo.

  3. Rocaor

    29 marzo, 2013

    Que hermoso cuando esa ilusión, que imaginabas imposible y estas seguro que es imposible, se vuelve poco a poco una linda realidad. Muy bueno Sandra, mi voto.

  4. VIMON

    29 marzo, 2013

    Hay momentos en la vida que son inolvidables. Tu los has descrito muy bien.

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