Bajé
del tren con frío, sin ella.
De pronto, un millón de no
sé qué
se clavaron en mi espalda
baja, duro,
con rencor. Ya no pude
caminar erecto:
me encorvó como mula de
pueblo.
Debió haber sido la soledad,
que se
reventaba, cual órgano, por
dentro.

Sandra Legal
Ricardo me gusta tu manera de decir. Una poesía cargada de sensaciones. Mi voto
Saludos
RicardoGalguera
Agradezco mucho su comentario, Sandra: ha sido usted mi debut en esta sociedad virtual. ¡Saludos de vuelta!
VIMON
Buen poema, Ricardo, saludos y mi voto.
RicardoGalguera
¡Abrazos!