Blues fugaz

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El coche está parado bajo la incesante lluvia. Su limpia-parabrisas golpea una y otra vez.Suena Blues en la radio. Baja la ventanilla para poder respirar y la melancolía escapa.
El invierno ha sido abundante en agua y ahora, con la primavera recién estrenada, parece no querer despedirse nunca.
La reciente humedad del habitáculo le cambia el pensamiento, como si se lo refrescase. Piensa que, tal vez, la lluvia no sea siempre sinónimo de tristeza.
Súbitamente, su memoria quiere evocar los momentos donde la lluvia ha sido protagonista en su vida. El primer sitio donde viaja su mente es a un concierto de rock en un pequeño estadio de la ciudad. Después de sonar tan solo tres canciones un tremendo aguacero lo chafó todo, pero más tarde se convirtió en uno de los sábados mas románticos de su vida. Era muy joven… y muy salvaje.
Todavía con una pícara sonrisa en la boca, recuerda, también de joven, aquella vez que corrió aquella carrera donde de repente empezó a llover a mares. El terreno estaba embarrado y sus zapatillas pesaban el doble. Atravesó la meta dolorido y lleno de calambres pero el clamor de la gente le hizo sentir como un héroe. ¡Que sensación!- piensa. Sin duda uno de los momentos mas gloriosos de su vida.
Y ahora su memoria le lleva a un recuerdo todavía fresco, donde juega con su hijo a pisar charcos bajo el famoso “calabobos”. Cada vez que alguno pronuncia la absurda palabra se ríen a carcajadas.
El fuerte chirrido, seco, del limpia-parabrisas le devuelve a la realidad. Se da cuenta que ha dejado de llover. Apaga la radio, quita la llave y sale del coche.
En el cielo, las nubes grises se pelean con las blancas y entremedias, algún claro deja entrever un poco el sol. Observa como el cese de la lluvia parece provocar en la gente un efecto parecido al final de una guerra, como en los viejos documentales de la televisión.
Sopla un ligera brisa y cree escuchar en ella una conocida melodía ¡Parece Blues!, como escondido, secreto, codificado… sólo para él.
Le hace gracia, pero le falta algo para disfrutarlo.
Ya echa de menos a la lluvia.

Comments

  1. RafaSastre

    29 marzo, 2013

    Seguro, Trancos. El Blues necesita una decoración, una escenografía, sin la cual no suena igual. Muy bueno tu relato. Mi voto y un abrazo.

  2. Trancos74

    29 marzo, 2013

    Gracias Rafa. Agradezco de corazón tu lectura. Un abrazo

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