Crisis existencial de un personaje activo

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Me siento aquí en las tardes, me pierdo siempre, entre sonidos e imágenes, entre los otros que también me componen. Me siento aquí, en una raya negra que está encima de un gran panel blanco. A veces me quedo solo durante mucho tiempo, luego me duermo. Hay ocasiones en que todo es un alboroto y las cosas a mí alrededor empiezan a tomar distintas tonalidades, se embellece o entristece el mundo, lo curioso es que he notado que depende de mi estado de ánimo y que puedo hablar sobre algo, cualquier cosa, de una manera pomposa, lúgubre o, con algo de picante, nunca supe que tenía estas capacidades, no puedo evitar sentir miedo pues en realidad no sé quién soy. Hasta pienso que puedo tomar forma de mujer, una vez soñé que me llamaba Manuela y que estaba enamorada de una chica que mataron de manera atroz, al siguiente día me desperté envuelto en un llanto inconmensurable. Si ven, “inconmensurable”, no puedo decir simplemente: “me levante llorando, o lloré mucho”, no, no, me salen estas palabras que adornan mis experiencias, que le dan un sentido magnánimo, vivo a mi mundo.

Ayer fui al psiquiatra, pues el otro día desperté en mi apartamento con las manos ensangrentadas y, de manera mecánica organicé un cuerpo que yacía en mi cama y me deshice de él. Soy una mujer, también un asesino, no sé desde cuándo, ni
cuánta gente he podido…Todos mis días son distintos. A veces sentado en mi raya negra, recito poesía, siempre recuerdo este verso “Te sigo abrazando y también sigo muriendo, vivir, mas no abrazarte es una muerte…” y siento la muerte pasajera, también el júbilo del abrazo, luego la mentira de la compañía, pues siempre me abrazo a mí mismo.

Ha de ser pues, la fuerza misteriosa del hado juguetón, que como antes, guiaba destino de mortales y dioses, ahora me guía en este camino de ires y venires, en este problema de no saberme de ningún sitio, de imaginarme mi vida diseñada por una loca, quizá llamada Viola, ese nombre, ese nombre, latente también en mis sueños, arquitecta de mi mundo se dice llamar, que no me preocupe, que más bien me libere, que cante o que sueñe. Yo le digo que no entiendo este mundo tan blanco y a veces tan lleno de palabras, palabras lejanas que yo pronuncio, amores que no amo, muertes que no deseo, sexo que vivo y no disfruto, porque es otro dentro de mi quien penetra.

En mi sueño ella fuma, fuma mucho, siempre una estela blanca la envuelve cuando estamos cerca, cerca mi boca de sus labios, es entonces, cuando su piel transparente ya, traduce para mí el mismo mundo que yo vivo, la misma desesperanza, es ella quien me compone, juego macabro de tinta y papel, un juego en donde compartimos las mismas muertes, Viola y yo nos confundimos en un beso onírico, nos volvemos uno y el panel blanco que sostiene mi silla se llena de letras que me nombran y
puedo ser otros al mismo tiempo, aunque todo, son siempre ella. La Arquitecta de este mundo.

Comments

  1. bearui

    30 marzo, 2013

    Viola, me ha gustado mucho cómo cuentas el hecho de escribir, es algo muy poético. Besos

    • Viola

      30 marzo, 2013

      Gracias, Bearui, por tomarte el tiempo para leer. Un abrazo

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