Como naturalmente detesto las formas de expresión que hieren mi apariencia social he
decidido llamarle depresólogo al hombresillo de las gafas torcidas que se
sienta en el baúl enrollando las piernas mientras pregunta “¿qué está pasando?” aunque por lógica durante varios minutos
solo letras, imágenes y recuerdos invaden la escena y el crimen no sale a
flote. Rechino los dientes y con voz rasgada le explico:
“En el fondo -aunque no tan al fondo- siempre supe que él era demasiado sexista para vivir
en armonía dentro de mi “paradise”.
Llegaron los años caracoles y esperando al otro lado de la ciudad Lili ganó la
carrera y fueron años tortuga entre ellos, yo con mi ilusión de esperanza,
cuidando y protegiendo mis años caracol llegué por fin a primera base mientras
Mr Pett telefonea a Lili todas las tardes y yo regreso casi sin ropa a su
recámara con el Coors light en la mente y su libro en las manos”.
El depresólogo inspecciona de pies a cabeza mi caso. Hay muchas pistas para
recibir mi diagnóstico, trazos rápidos y firmes en la libreta de bolsillo, se
presiona las gafas con el índice apachurrando su gran nariz, suda cual médico con su paciente
como queriendo decir “le quedan tres días
de vida”, tragando saliva y justo después de un suspiro recita sus palabras
de depresólogo “Señorita mmm Mrs. Hess
usted presenta un padecimiento crónico denominado por el DSM IV……..” pero como
naturalmente detesto las formas de expresión que hieren mi moral –lógicamente convenenciera-
he decidido llamarle “depresión post carne”.

volivar
Señorita Mrs. Hess: es usted una artista de las letras. Eso debió decirte ese Depresólogo.
Mi voto
Volivar
MayezHess
Muchas gracias
Volivar, saludos.
VIMON
Y aquel que lo despresologuise buen despresologuizador será…Saludo y voto, hermosa.
AngieRodriguezJ
Hay me encanta en serio, escritos como estos los leo mas de una vez.