El odio no está en la mente ni en el cerebro, está en el
alma y el amor no está en la mente ni en el cerebro, está en el
alma…
El alma odia o ama en sus distintas formas y grados, a veces en forma simultánea y
contradictoria…
La mente y el cuerpo se impregnan de ese estado del alma, y son los lugares psíquicos donde
el alma puede elaborar lo que tiene que corregir para no sufrir, o disfrutar de alguna paz interior que le brinda lo poco que pueda
amar…
El sentido de la vida es aprender que es mejor acercarnos al amor verdadero, abandonando el
odio, comenzando a desecharlo poco a poco en nuestros pensamientos,
en nuestras palabras, en nuestras acciones físicas, para llegar con
el tiempo a que no esté más en el alma ni en ninguna parte de nosotros…


Sandra.Legal
Me gustó tu reflexión. Cada uno debería pensarla cada noche para ir revirtiendo oscuros sentimientos y reconvertirlos en amor, sólo en amor
Un abrazo
MayezHess
Muy de acuerdo, todo yace en uno mismo. Tanto el odio existe cuando no tenemos amor por algo y es el amor por lo que hacemos lo que nos trae felicidad. Principalmente los ejercicios de metafísica que hacemos inconcientemente cada día. Me gusta.