El farmacéutico

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Mi padre era el farmacéutico del pueblo. Un hombre muy seductor con su clientela. Yo fui la consecuencia del último encontronazo de mis padres. Cuando nací se separaron.
A mí me tocó vivir con mi madre. Pero cada tarde, al salir de la escuela, iba a la Farmacia donde recibía el bocadillo de la merienda, casi siempre pan untado en foie-gras, no lo he vuelto a comer, antes debía darle un beso a mi padre. Temerosa, rozaba mis labios contra su mejilla. Después, podía desaparecer diluida entre las estanterías de los medicamentos o esconderme tras las tapas de un libro. Sentía que nadie reparaba en mi presencia. Me volví una niña tímida y algo huraña. Cuando salían palabras de mi boca eran como disparos a bocajarro. Me limitaba a repetir la letanía que escuchaba a diario en casa de mi madre.

Comments

  1. Lualla

    29 marzo, 2013

    Bearui, un placer volver a leerte.
    Un texto muy descriptivo con un hilo narrativo excelente. Das mucha información en pocas palabras sin que esto de sensación de pesadez; más bien al contario.
    Te felicito, un voto y un abrazo.

    • bearui

      29 marzo, 2013

      Hola Lualla,
      Muchas gracias por tu comentario y por leerme.
      Besos,
      Bea

  2. RafaSastre

    29 marzo, 2013

    Me ha gustado mucho, Beauri. Felicitaciones y voto.

    • bearui

      29 marzo, 2013

      Muchas gracias Rafasastre por leerme y votarme.
      Besos.
      Bea

  3. bearui

    30 marzo, 2013

    Muchas gracias Sandra por tus palabras. Besos

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