No sentía remordimientos, lo había hecho muchas veces y lo seguiría haciendo.
Tomó a su víctima y la lanzó para que cayera sobre la superficie. Salivaba exitado cuando alzó el puñal en lo alto mientras sujetaba al mártir con la otra mano. Bajó el puñal clavandolo hondo, cortando, derramando y salpicando fluidos por toda la escena. Frío, pero conmicionado repitió la acción una y otra vez en movimientos bruscos, partiendo en trocitos cada parte del débil y entregado cuerpo…
Al finalizar recogió los pedazos, apilándolos desordenados en un contenedor. Chupaba sus dedos chorreados de líquido. Su estómago gruñó: pronto su cuerpo se entregaría al salvaje frenesí de un hambriento animal para digerir su preciado alimento.
… y sonrió. Adoraba esa última parte.
(Nota: Prueben cambiar el Título por “El oficio de un Caníbal“)

Gödel
Dos relatos en uno, y ambos con el mismo sentido sádico. Economizador e interesante. Saludos.
DavidRubio
Muy ingenioso. Felicidades
volivar
Mucho ingenio, amigo, para elaborar este precioso micro. Felicidades.
Mi voto.
Volivar
gabrielc
Ingenioso sin duda, a decir verdad no habia leeido el titulo y cuando lo hice vi ese dos por uno. Excelente!
RafaSastre
Ja ja ja, qué ocurrente, Aaron… Mi voto y un abrazo.
Eva Franco
Muy bueno amigo, me recordaste los experimentos de Diminuto con el juego de los títulos. Excelente de verdad, tiene todo los elementos necesario de un micro. Un abrazo amigo.