Eterna esperanza

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-¿Os preguntáis por qué no he muerto?, ¿Por qué no he ido al otro mundo?, ¿Queréis saberlo? Pues os contaré mi feliz pero trágica historia…-

Todo comenzó como un viernes normal de clase. Me desperté por la mañana, desayuné y me encontré con mis amigas en el instituto. Entramos a clase y nos separamos para las clases de alternativa y religión a primera. Yo estaba en alternativa junto a mi amiga Yanira. El profesor estuvo hablando del tema de los animales y al final había dicho la nota de la evaluación. Cuando había acabado la clase nos fuimos a la de lengua en la cual no estaba muy atenta porque me aburría el tema que estábamos dando. También ella nos reveló la nota de la evaluación en donde había recibido tan sólo un 5, pero a mí me bastaba. En matemáticas lo mismo, las notas y los últimos detalles que teníamos que entregar para el trabajo. Mientras explicaba me ponía a pensar como sería mi vida si pudiera estar junto a la persona que amaba pero que no estaba aquí.
Yanira me sacó de los pensamientos cuando la sirena para la hora del recreo había sonado. Nos levantamos y nos íbamos a ir juntas al recreo pero yo les dije que iba a ir más tarde ya que tenía que ir al baño por un momento. Cerré la puerta detrás de mí y me sorprendí encontrar el baño tan vacío sin chicas delante del espejo o algo pero después me acordé que la gente se estaba apuntando a los talleres y que no tendrían tiempo para ir al baño. Dejé la mochila a un lado y abrí el grifo. Sentir el agua fresca en mi cara me hacia relajar un poco de la tristeza que había cogido en la clase de matemáticas. De nuevo estuve pensando en esa persona cuando pude notar un movimiento en la puerta del baño que estaba detrás de mí. Cerré el grifo y me había secado la cara en mi chaqueta. Me acerqué a la puerta y pregunté:
-¿Hay alguien ahí?- toqué a la puerta pero nadie me había respondido. Como no estaba segura de si tenía alucinaciones o si me estaba ocurriendo algo raro quise asegurarme. La puerta no estaba cerrada y entré. Era el baño para los minusválidos por el cual podría entrar sin problemas aun habiendo otra persona dentro. Eché una ojeada pero antes de poder vislumbrar algo, me habían cogido de la mano y arrastrado a dentro. Me cogió el brazo y me llevó a la pared. Ahora sí que pude ver a la persona que me había cogido.
-¿Soubi?- ¿Qué hacía esa persona aquí? ¿Qué hacia aquí la persona que había amado durante años? No podía comprender nada y menos aún después de que él dijera: “Por fin te he encontrado”
Seguía estando confusa y sin poder moverme. Aunque había esperado este momento durante mucho tiempo, ahora no sabía muy bien qué hacer. ¿Debería gritar?, ¿debería huir? o tan solo ¿debería esperar que iba a pasar? Me decidí por lo último y entonces un movimiento de su parte me sacó de mis pensamientos. Su rostro se acercaba al mío lentamente y pude ver claramente a sus ojos azules como el cielo infinito. Yo, al tenerle repentinamente tan cerca de mí no supe cómo reaccionar. Él se había detenido, gracias a Dios, pero aún así me había puesto colorada. Estaba nerviosa y por eso le pregunté algo que después supe que estuvo un poco fuera de lugar.

-¿Qué piensas hacer?- estaba fatigada y sin aire al tenerle tan cerca de mí. Teniendo ya en cuenta lo cerca que estaba se acercó aún más.
-¿Qué piensas que haré?- lo había susurrado a mí oído tan cerca que me había asustado. Mi pulso iba a mil pero no supe si era a causa de mis emociones o por miedo. Él esperaba una respuesta que yo no podría responder en vida. Entre me respiración agitada podía escuchar otra pregunta de él.
-¿Y…?- su voz dulce seguía resonando en mi oído mientras que esos ojos seguían observándome. Estaba nerviosa, agitada y sin saber cómo salir de esta. Mi cuerpo reaccionó de manera automática. Me mojaba los labios y Soubi lo había interpretado mal. Pensaba que había sido una respuesta a su pregunta de antes. Sonrió y se acerco a mi rostro. A punto de besarme cuando conseguí arrancarme de su mano. Puse mis brazos en medio, impidiendo así que me besara.
-¡No! No podré aguantar, es nuevo para mí y no puedo…. ¡No puedo!-
Me quedé callada por un momento sin saber qué hacer, aunque segundos después había salido de allí. Cogí la mochila y me fui corriendo al patio junto a mis amigas. Estas, al verme en tal estado de agitación se preocuparon y me preguntaron si me había pasado algo. Decidí no contarles nada ya que era casi imposible que me creyeran, si ni siquiera yo sabía bien lo que había ocurrido. Como no preguntaron más nos pusimos a hablar de otras cosas, aunque no supe muy bien de qué ya que mis pensamientos estaban en otro lugar. Se escuchó la sirena y tuvimos que volver a clase. Teníamos física y química y como la profesora se estaba retrasando estuve un rato más en mis pensamientos. Ella vino unos diez o quince minutos más tarde porque había tenido una reunión. Como quedaba poco de clase tan sólo repartió los exámenes y estaba respondiendo dudas y preguntas de la gente sobre las notas de la evaluación y del último examen. También estaba aprobada en esa evaluación así que estaba relajada. En inglés era lo mismo. Estaba aprobada y los chiquillos estaban haciendo lo que querían mientras la profesora hablaba con las diferentes personas por las notas y los exámenes. Como me imaginaba que en sociales no iba a ser diferente ni siquiera me había molestado en sacar los libros.
Me maldecía a mi misma por haber reaccionado de manera tan infantil en el baño. Me daba rabia haber salido corriendo. Ahora ya ni sabía si podría volver a ver a Soubi alguna vez. Estaba a punto de llorar pero las chiquillas me llamaron cuando el profesor estaba corrigiendo mi examen. Había suspendido y era lo que me esperaba. Si podría aprobar la evaluación de sociales iba a ser un milagro.

Por fin las clases habían acabado. Me despedí de Yanira y de Anabel y seguí mi camino a casa, sola como siempre. Estuve reflexionando todavía sobre lo ocurrido cuando iba a bajar a mi calle. Pero antes de que pudiera hacerlo pude notar de nuevo que alguien me agarraba y me arrastraba al garaje. Una vez abajo pude reconocer a Soubi de nuevo. Lo había hecho otra vez aunque esta vez tenía decidido no salir corriendo como anteriormente. Quise esperar a que se acercara de nuevo pero no lo hizo. Tan sólo me miraba con una mirada que emitía dolor. Su voz temblaba cuando dijo: “¿Por qué saliste corriendo?”
al escucharle mi corazón se encogió. No podía verle en semejante estado. Decidí pasar por alto la acción de antes y le expliqué el motivo de mi huida anteriormente. Le había dicho que estaba avergonzada y un poco asustada; también le había dicho que era una nueva experiencia para mí y que no sabía qué hacer en ese tipo de situaciones. Tras escuchar eso el aspecto de él había cambiado completamente. Ya no tenía esa mirada triste y dolida, ahora estaba más contentó e incluso sonreía. Ahora ya me sentía mejor aunque un poco nerviosa y emocionada.
-¿Puedo ahora?- lo había preguntado de una manera cuidadosa para que no me fuera corriendo de nuevo. Como había decidido no huir y estaba demasiada emocionada y nerviosa asentí con la cabeza.
De nuevo mi cuerpo se tensó cuando su rostro angelical se acercaba al mío y por un momento, cuando sus labios tocaron los míos, todo explotó. Una lluvia de sentimientos me había venido encima de repente. Abrí los ojos a causa de las emociones recibidas, pero al ver las suaves facciones del rostro de Soubi decidí relajarme y seguí su ejemplo cerrando mis ojos. Mis labios se unían al par con los de él. Pasé mis brazos alrededor de su cuello y al notar los suyos rodear mi cadera, una sacudida recorrió mi cuerpo. El beso era dulce y lleno de pasión. Estaba disfrutando del momento, era realmente placentero. El beso iba a mayor profundidad cuando la llamada de mi padre nos arrancó de ese momento de pasión.

Se separó de mí y sonreía levemente. Yo estaba un poco exhausta y colorada aunque enseguida me tuve que recuperar y responder a mi padre. Pero antes de eso miré a Soubi, aunque me costaba mirarle, y me disculpé por la interrupción.
-Lo…lo siento.-
-No pasa nada. Espero verte más tarde.- Dio media vuelta y se fue, aunque antes había acariciado mi rostro con su mano.
Salí del garaje un poco más tarde y le dije a mi padre como excusa que había estado hablando con una amiga sin haberme fijado demasiado en la hora.
Entré en casa. Dejé la mochila a un lado y me senté en la mesa para almorzar. Cuando tenía el plato enfrente mía notaba que por los nervios de antes no tenía hambre. Tan sólo comí medio plato y dejé el resto para más tarde si es que el hambre volvía. Subí a mi cuarto y como no estaba concentrada me puse a dibujar en vez de estudiar. Decidí de nuevo dibujarme junto a Soubi. También hice unos cuantos retratos de los otros. Antes de darme cuenta estuve dibujando hasta la tarde y ya era la hora de cenar. Eso no me ocurría muchas veces, tan solo cuando me sentía tan sola, triste o distraída como había sido el caso de hoy. Para cenar calenté el almuerzo y leí la nota que habían dejado mis padres en la mesa:

“Como hoy es nuestro aniversario de bodas nos iremos para una semana a Tenerife. Nicolai ya está en casa de sus amigos y como tú dijiste que te ibas a quedar, te dejamos preparados algunas comidas. Cuídate.”

Con lo que había ocurrido hoy se me había olvidado ese detalle. Comí y dejé el plato en la mesa. Subí a mi cuarto, cogí el pijama y me fui a cambiar al baño. Me duché y estaba más relajada después. Cuando salí del baño ya estaba vestida con el ligero pijama que había elegido unos minutos antes.
Entré en mi habitación y me quedé parada al ver a Soubi de pie en el interior. Dejé caer la ropa que tenía en la otra mano y no pude dar un paso adentro. Soubi vino a mí y me llevó dentro cogiéndome de la mano. Como sentía que estaba a punto de desplomarme me había sentado en la cama, mientras Soubi lo hizo en una silla.

-¿Qué…qué haces tú aquí? ¿Cómo has entrado?- mientras le preguntaba había cogido la manta para ponerla a mi alrededor, ya que el pijama era un poco transparente y como era normal me daba demasiado corte estar así delante de él.
-Pues entré por la ventana de tu cuarto, que estaba abierta y vine porque te dije antes que iba a verte más tarde- sonrió al ver que me había puesto la manta alrededor. –Además, no tienes que esconderte. Estás guapa así.-
Me ruboricé ante ese comentario y decidí mirar a otro lado. Estaba nerviosa y no sabía bien qué hacer. Soubi notaba que estaba en ese estado y decidió cambiar de tema y hablar de otra cosa. Su vista se fijó en los dibujos de esta tarde.
-¿Puedo verlos?- levanté la vista y miré a qué se estaba refiriendo. Le dije que podía verlos aunque había algunos que aún no tenían las sombras. Unos segundos después caí en la cuenta de que entre los dibujos también tenía algunos más atrevidos en los que ponía Soubi y yo.
Me levanté de la cama de un salto y fui a él para poder arrancarle los dibujos de la mano y entonces ocurrió. Tan sólo había cogido algunos de los dibujos y el resto se había caído al suelo. Ahora Soubi sí que pudo verlos todos. Avergonzada empecé a recogerlos y los dejé encima del escritorio. El hecho de que Soubi no dijera nada me ponía aun más nerviosa.
El teléfono sonó y nos arrancó de ese silencio un poco inquietante. Bajé y Soubi me siguió.
-¿Sí?- era mi madre que quería saber cómo estaba.
-Bien. Vale, entonces hasta la semana que viene y recuerda no intentar llamarme durante las horas de clase. Adiós. Saludos a mi padre.-
Perfecto, esto no podría ir peor. Ahora Soubi sabía que mis padres estaban fuera una semana y seguro que me preguntaría algo en relación con eso. Pero misteriosamente no hizo nada. Subimos de nuevo y nadie supo qué decir.
-Bueno… ¿Qué hacemos ahora?- la pregunta era tonta pero no supe qué mas podría decir. Tampoco me había imaginado una respuesta de las siguientes porque si no habría preguntado.
-…Bueno…- Soubi me estaba mirando con una expresión rara en su rostro lo que me hacía ponerme un poco nerviosa. Más de lo que ya estaba. Se acercó a mí con la intención de besarme de nuevo aunque esta vez tenía otra sensación. El beso era más íntimo, como si quisiera ir a más. -… ¿Puedo… o quieres esperar?-
Ahora estaba segura de lo que quería. Como estaba un poco aturdida del beso tenía que esperar un poco para pensar bien, aunque para qué mentir, había esperado este momento durante toda mi vida. Así que asentí con la cabeza, dejando que se acercara de nuevo y dejando que me besara. Los besos iban a mayor profundidad y nuestros cuerpos se movían en dirección a la cama que estaba a unos pocos pasos de mí…

A la mañana siguiente desperté como de costumbre. Pero al abrir los ojos pude ver el rostro durmiente de Soubi. Me había acordado lo que habíamos hecho y me levanté de un salto. Me vestí y fui corriendo al cuarto de baño.
<< ¿Qué había estado haciendo esta noche?>> ahora no podría volver a mirar a los ojos a Soubi en la vida.
Me mojé la cara con agua fría para poder refrescarme un poco. Me relajé y decidí volver a mi cuarto. Soubi ya se había despertado y se había vestido. También había recogido su pelo con uno de mis antiguos coleteros.
-Siento si te he despertado.- Miré mis manos para no tener que mirarle a la cara.

-No me has despertado. No te preocupes. ¿Has podido dormir bien?-
-Sí.- la pregunta me había puesto nerviosa sin que yo me diera cuenta, pero Soubi sí. Se acercó a mí y me rodeo con sus brazos.
-Tranquila. No te pongas nerviosa.- ahora sí. Mire a sus ojos mientras él me besaba de nuevo. Mis piernas no aguantaron ese sentimiento que me recorrió después de semejante noche y me habría caído si él no me hubiera mantenido.
Ahora lo que nos interrumpió era la alarma de mi móvil. Entonces recordé que Yanira iba a venir hoy para pasar el día conmigo.
-Espera Soubi. Qué tal si nos vamos a desayunar.- tenía que desayunar y recoger todo esto un poco antes de que Yanira viniera. Soubi me ayudó en recoger el cuarto un poco y mientras desayunamos me preguntó.
-¿Podría quedarme durante el tiempo en el que tus padres no están?- sabía que iba a venir esa pregunta en algún momento.
-Si sabes que no puedo negarme, ¿para qué preguntas?- le miré de reojo aunque sin malas intenciones.
-No sé. Quería escucharlo de tu boca.-
-Qué gracioso. Mira si no te importa, cuando venga mi amiga podrás quedarte en el salón si no te importa demasiado. Es que si te ve no sé cómo va a reaccionar.- Miré al suelo. Me sentía mal decirle eso ya que tenía que apartarle de mi lado.
-Claro, no te preocupes. Ahora desayunaremos y te tranquilizas un poco, ¿vale?- Intentaba darme ánimos y lo conseguía. Sonreí y le di un beso en la mejilla. Me costó un poco porque era muy alto pero él bajó enseguida. Me abrazó y me besó. Estuve a punto de olvidar el desayuno y la llegada de Yanira cuando él había parado y me había llevado a la cocina.

Desayunamos tranquilamente y estuvimos viendo un poco la tele hasta que Yanira vino. Me despedí de Soubi y subí con ella.
Estuvimos todo el día mirando series, hablando de nuestras cosas y escuchando música. Antes de darme cuenta ya había anochecido y ella se tuvo que ir. Me despedí de ella y fui al salón en donde Soubi había preparado una romántica cena. Me había quedado sin palabras al ver la mesa cubierta para la cena y las velas y rosas en ella. Soubi me llevó adentro y me llevó a mi asiento.
-No tengas vergüenza. Come.- Su sonrisa era lo que me quitaba todo pesar de esto y pude disfrutar de la cena. La comida era deliciosa y consistía en un plato mixto de pescados diferentes. Para beber había comprado un champán con baja concentración de alcohol para que yo pudiera beber un poco. Era tan hermoso que parecía sacado de mis sueños más deseados. Cuando acabamos recogimos todo y Soubi había alquilado la película perfecta, mientras estaba con Yanira, para disfrutar el resto de la noche.
Mientras estábamos viéndola estaba arrimada a Soubi y tan sólo disfrutaba cada minuto que pasaba junto a él. El tema de la película era una de las típicas de amor. Ellos se amaban pero no se dan cuenta hasta que surge un problema. Cuando este se soluciona se dan cuenta de los sentimientos del otro y acaban juntos. La escena terminó con un hermoso beso entre ellos, lo que me hizo recordar con nostalgia el primero que me había dado con Soubi. Miré a mi lado y pude observar el rostro de la persona a la que amaba. Era sumamente hermoso y único. Él miró de reojo y sonreía

-Celosa…- se refería si estaba celosa de la chica de la película. Acercó su mano a mi rostro y me llevó a él con suavidad. De nuevo me estaba besando y yo aún no me había acostumbrado a ellos y por eso todavía me volvía débil.
Aún no me había acostumbrado a este estado de alegría y felicidad que sentía cuando estaba junto a él. Me giré un poco y él me abrazó completamente. Era tan confortable estar entre sus brazos cálidos que me acogían. Me reconfortaba la seguridad que me daba y también pude comprender por fin el porqué de mi existencia. Esta existencia a la que antes me había maldecido. Quería seguir así un poco más. Estar un poco más tiempo abrazado por esa persona.
-Soubi…podemos quedarnos así un tiempo.- lo decía mientras unas pocas lagrimas escapaban de mi ojos y se fundían en el hombro de Soubi.
Él no preguntó por qué lloraba porque supo que era la primera vez que sentía algo como esto.
-Tranquila, nunca me iré de tu lado.- me apretó más a él como si no quisiera soltarme nunca más. Yo dejaba camino libre a mis lágrimas que antes había escondido o llorado en soledad. Por primera vez había alguien junto a mí que me comprendía, que me amaba. Por primera vez había alguien ahí donde entes no había nadie.
Me sentía extraña. Feliz pero triste al tiempo. Lloraba aunque me sentía bien. Segura entre estos brazos cálidos que me reconfortaban. Segura, escuchando su suave voz tranquilizadora.

Cuando ya había pasado un tiempo así me había quedado dormida en su hombro con los ojos aún húmedos. Soubi me miró con compasión e intentó llevarme a la habitación sin que yo despertara. Pero a medio camino me desperté aunque no se lo hacía notar. Me acosté y me tapó con la manta sin hacer el menor ruido. Me dio un suave beso en la frente y se iba a ir a la otra habitación cuando le llamé.
-Quédate junto a mí, por favor.- no quería ver cómo se iba ya que me entristecía y me hacía pensar que no volvería más. Volvió junto a mí para darme su mano e irse a la cama de arriba cuando yo me hubiese dormido pero yo no quise. El comprendió y se acostó a mi lado, tapándose también con la misma manta. Me abrazó y me estuvo acariciando por el pelo hasta que caí dormida.

-Bueno, seguro que pensáis de qué estoy hablando. Si es una historia hermosa en donde he conseguido la felicidad. Pero no. La felicidad se puede conseguir, no lo niego, pero conseguirla es muy difícil; pero destruirla es más fácil de lo que parece…ahora podréis ver.-

Había dormido bien por la noche y también esta vez pude despertar junto a la persona que amo. Él se despertó al mismo tiempo que yo y me dijo tranquilamente que aún me debería acostar un rato mientras él iba a hacer el desayuno. Iba a negárselo pero su expresión me lo impedía. Me dijo que volvería enseguida y que no me moviera de aquí mientras él estuviera abajo. Me dio un suave beso y salió.
Pude escuchar cómo bajaba las escaleras y después el ruido de los cubiertos y los platos en la cocina. Sonreí y pensé que ya nada me iba a hacer la vida imposible porque por fin estaba junto a esa persona a la que había entregado todo mi corazón. Noté que los ruidos en la cocina habían parado para escuchar de nuevo los pasos subir las escaleras. ¡Estaba tan contenta! Dentro de pocos segundos podía desayunar de nuevo junto a Soubi y hablar con él, pero me equivocaba. Los pasos se habían detenido y pude escuchar cerrarse una puerta. Pensé que a lo mejor Soubi se había olvidado algo o quería hacerme esperar un poco. Pero habían pasado unos diez minutos y él seguía sin venir. Sonreí algo nerviosa y pensé que a lo mejor él quería que fuese a la cocina juntó a él para que después me dijera que no podría aguantar sin él ni diez minutos. Me levanté y decidí seguir el juego que yo me había imaginado. Me puse las zapatillas y salí.
Habría sido mejor si nunca lo hubiera hecho. Tan sólo haber visto de reojo un poco de lo ocurrido me había hecho que mi corazón casi se parase. Mi cuerpo no reaccionaba y me quedaba pálida. Giré la cabeza en dirección a las escaleras y pude ver algo que preferiría no haber visto nunca. Vomité. Había caído al suelo sin creer lo que estaban viendo mis ojos. En las escaleras, estaba Soubi sentado en el escalón más grande, la bandeja en sus rodillas y todo manchado de sangre que seguía brotando de su cuello en donde alguien le había cortado. Sus ojos estaban abiertos y su boca mostraba su ultima sonrisa que estaba dirigida a mí. Alguien le había asesinado por detrás.
Sabía que debería haber muerto yo, que era la que en ese momento subía normalmente después de desayunar. Yo debería haber muerto y no él. Di unos pasos temblorosos a su cuerpo inmóvil. Mi rosto estaba empapado de lagrimas que no querían cesar de brotar. Me acerqué y pude ver algo en su bolsillo. Lo saqué y dejé escapar un chillido de dolor cuando había visto lo que contenía. Un anillo hermoso en donde en letras plateadas ponía “Soubi & Tamara”. Se suponía que quería dármelo mientras estuviésemos desayunando y por eso estaba empeñado en hacerlo él.
Me levanté de nuevo. Caminé a mi habitación y me senté en la cama. El shock había sido demasiado para mí. Se había arruinado todo lo que tenía durante esos dos días.
Me puse a esperarle. A esperar sin moverme como él me había dicho. Sabía que iba a venir. No quería, no podía aceptar lo que había acabado de ver y por eso iba a esperarle.

Una semana después mis padres habían vuelto de su viaje. Encontraron el cuerpo de Soubi y subieron corriendo. A mí me habían encontrado en la cama. Intentaron salvarme aunque ya era demasiado tarde. Había fallecido esa noche de la falta de nutrición y de deshidratación y sin olvidar por la enorme tristeza que me había dado la perdida de la persona a la que tanto amaba…

-Y aún ahora sigo esperándole sin aceptar el terrible destino que había destruido mi felicidad. Por eso no me está permitido poder morir y por eso tengo que estar para siempre esperando a esa persona a la que nunca podré volver a ver…-

 

Comments

  1. volivar

    27 marzo, 2013

    Tasukra: he leido esta narración y después de un rato aún veo a Soubi sangrando en la escalera.
    Tienes enormes cualidades para lograr que el lector esté en suspenso, sin respirar, y esto sólo lo hacen los que tienen grandes dones para la literatura.
    Mi voto
    Volivar

    • Tasukra

      27 marzo, 2013

      Muchísimas gracias nuevamente por tu comentario Volivar y por tu voto!
      Esta historia ya tiene algunos años por lo que no pensaba que fuera demasiado interesante por
      lo que me sorprendió tu comentario. Espero que en un futuro mis escritos sigan gustándote y causando
      aquellas reacciones que supongo que son positivas. Un fuerte abrazo.

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