La mancha en la pared

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    No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista…
    Beatriz, una mujer soltera, aún era guapa a pesar de sus 35 años de edad; era armónica su figura corporal; ovalado y hermoso rostro, ojos grandes, nariz respingona, labios delgados y sensuales.
    Una tarde lluviosa conoció a Delfino, gerente de una famosa y muy bien aclientada Caja Popular de ahorro y préstamos; en cuanto sus ojos se encontraron sintieron una atracción muy fuerte.
    Serían las diez de la mañana cuando ella entró a la oficina.
    Al verla, haciendo a un lado los papeles que tenía sobre su escritorio, Delfino se levantó y fue a atenderla personalmente.
    -¿Se le ofrece algo a la señorita?
    -Sí, señor, depositar este dinero.
    -Acompáñeme –le dijo, muy cortés.
    Y la llevó al cubículo de la cajera principal, que ésta sí, de muy mal humor, atendió a la joven.
    -¡No sé qué le ve a esta fodonga –en voz baja rezongaba la cajera-. Ni que estuviera una nada más para atender a las que le gustan al gerente.
    Diariamente Beatriz siguió yendo a la oficina, por alguna u otra razón; la convivencia entre ellos era mucho más frecuente y la química hacía su hermosa reacción cada que se encontraban.
    Llegó el día en que Delfino le pidió a Beatriz que fueran a tomar un café; él estaba dispuesto a todo con tal de que aquella hermosa mujer se convirtiera en su esposa.
    Se celebró la boda a los tres meses; no con la acostumbrada gala que existe en muchas, más bien con una ceremonia muy sencilla en la primera misa de una mañana aún oscura, fría y silenciosa.
    No hubo fiesta, regalos ni nada parecido, todo fue tan aprisa que lo único que a ellos les importaba, era pasar el resto de sus vidas juntos.
    Hicieron su viaje de luna de miel, que duró sólo tres días, pues Delfino aún tenía la gerencia de la Caja popular de ahorro y debía regresar a trabajar.
    Beatriz llevó todas sus cosas a la casa de su ahora esposo, ilusionada por su nueva vida, impaciente por despertar cada día a su lado.
    Todo iba bien entre ellos, pero una noche ruidosa y de tormenta, a eso de las doce, al disponerse ella a apagar la luz de la recámara donde compartía la cama con su amado, le llamó la atención una mancha roja en la pared de enfrente.
    -¿Qué es eso, mi vida?
    -¿Qué cosa, mi amor?
    -¡Esa mancha en la pared!
    -Yo no veo nada, amorcito.
    -Sí, mira allí, arriba, cerca del techo.
    -¡No hay nada mi cielo, son figuraciones tuyas!
    -No, no, Delfino, parece sangre… Hay un letrero, ¿puedes ver qué dice?
    -Nada, mujer, no hay mancha ni letrero alguno ya duérmete; mañana tengo que trabajar muy temprano y no estoy para tus figuraciones, querida.
    Beatriz hizo caso a su amado esposo, aunque el sueño no le cerró de inmediato los ojos y la mantuvo pensativa un rato.
    Al amanecer del nuevo día había desaparecido lo que tanto le había llamado la atención, se convenció de que sólo se trataba de su imaginación, como le había dicho su marido.
    Sin embargo, en la siguiente noche sucedió lo mismo, Beatriz vio claramente la mancha en la pared pero esta vez no le dijo nada a su querido esposo, no quería molestarlo con sus cosas.
    En la mañana del tercer día, visitando a una vecina, se enteró de que su marido había tenido dos esposas anteriores a ella, las cuales había matado con sus propias manos, pero debido a que Delfino era un hombre influyente con las autoridades, no había ido a parar a la cárcel.
    Beatriz sintió mucho miedo, pero al mismo tiempo pensó que tal vez sólo era un cuento de la vecina que se sentía celosa por la hermosa relación que tenían los recién casados.
    Ese día llegó Defino muy tarde del trabajo.
    En la cama, Beatriz percibió el ruido de la llave que abría la puerta de la calle, y fingió dormir; aguzó el oído y se enteró de que se servía un vaso de leche, y que después abría un cajón de la alacena, lo que la hizo ponerse muy alerta.
    ¿Sacaría un cuchillo? –pensó, aparentando tener un profundo sueño. Pero no, estaba bien despierta, y mirando por un agujero de la cobija vio de nuevo la mancha en la pared; se le quedó mirando fijamente y se dio cuenta de que había un letrero escrito con sangre que goteaba: “Huye, corres peligro”.
    -Se dio cuenta de que su esposo entraba a la recámara; de que se ponía su ropa de dormir; que apagó la luz, que había levantado la cobija para meterse a la cama, y al notar que algo sacaba de entre sus ropas, con un movimiento rápido se tiró al suelo, pero Delfino tratando de alcanzarla le sujetó con fuerza el tobillo derecho jalándola fuerte para que no se escapara.
    Beatriz tomó la lámpara de noche que estaba sobre el buró y le dió un golpe con fuerza en la cabeza; Corrió desesperada y al salir de su casa comenzó a gritar pidiendo ayuda a la vecina que le había advertido.
    -¡Escóndeme, por piedad, que quiere matarme mi marido!
    -¡Entra, no te quedes ahi, mujer!
    La amiga llamó a la central de policía que acudió rápidamente, llevándose al delincuente a la cárcel preventiva, donde esperó la denuncia oficial de Beatriz a quien se le unió un grupo de mujeres que acusaron a Delfino de haber asesinado a sus primeras dos esposas.
    Después de hacer una larga investigación, los cuerpos de sus dos esposas asesinadas fueron encontrados en la pared donde Beatriz había leído el mensaje, un mensaje de sangre que sólo era visto por ella y que venía del más allá para salvarle la vida.

    Comentarios

    1. RafaSastre

      12 marzo, 2013

      Estremecedora historia de terror y fantasía, Mariana… Voto y abrazo.

    2. LUIS_GONZALEZ

      12 marzo, 2013

      Me sorprendiste con este relato, saliendo un poco de tu estilo al que me tenías acostumbrado, muy bueno, mi voto…

    3. Mariana2510

      12 marzo, 2013

      Gracias querido Luis, jaja siempre hay que tratar de sorprender.

    4. Barcelonette

      12 marzo, 2013

      Mariana, es un cuento que no permite dejar de leerlo, eso es lo bonito de un cuento, te tiene atento para saber que pasará. No hay final anunciado. Felicidades y espero que no haya sido inspirado en la realidad porque pobres de los protagonistas. Mi voto. Te mando un abrazo muy afectuoso y sigue adelante. Tienes mucha madera para este espacio.

      • Mariana2510

        12 marzo, 2013

        Gracias querido Barcelonette, un abrazo y saludos grandes para tí.

    5. Mariana2510

      12 marzo, 2013

      Gracias querida Sandra, por tus porras que siempre me animan y por seguirme pendiente, te dejo un abrazo grande.

    6. Lidyfeliz

      12 marzo, 2013

      Muy buena narración con suspenso. Muy inquietante y atroz. El amor es ciego, dicen. Mi voto

    7. SALAMANDRA

      12 marzo, 2013

      Muy buena incursión en el genero de terror
      Mariana Beso y voto.

    8. Butterfly

      12 marzo, 2013

      Puffffff…impresionante, Mariana! Me atrapó desde el comienzo.
      Excelente y mi voto y besote!

    9. N

      13 marzo, 2013

      Apoco lees literatura inglesa? Eh? porque me encanto tu cuento y me recuerda a ”The Yellow Wallpaper” de Charlotte Perkins Gilman estan geniales los dos!

      • Mariana2510

        13 marzo, 2013

        Te debo lo de literatura inglesa, pero prometo leer un poco para estar al día, gracias por pasar N un saludo.

    10. LuchoBruce

      13 marzo, 2013

      Muy bueno Mariana, excelente, atrapante y con un buen final, un beso y mi voto, Lucho.

    11. Mariana2510

      13 marzo, 2013

      Lucho querido, muchísimas gracias por tu comentario, te mando un abrazo enorme!!

    12. elpotro

      13 marzo, 2013

      Excelente Mariana!!!!!!!!!!! Me atrapo desde el principio

    13. Eva.Franco

      13 marzo, 2013

      Está increíble Mariana, me encantó. Felicitaciones.
      Un abrazo y mi voto.

      • Mariana2510

        13 marzo, 2013

        Gracias querida amiga, siempres es un gusto para mí leer tus comentarios, besos

    14. Lu.Hoyos

      13 marzo, 2013

      ¡Qué miedo, Mariana! Buena historia. Mi voto y un abrazo.

    15. Yanne

      14 marzo, 2013

      Me dejaste sorprendía con este relato me encanto como todos los de mas, mi voto nuevamente y saludos que estés muy bien. Atte la hermosa Yanne

    16. Karla

      28 abril, 2013

      Que relato, que suspenso! Yo soy miedosa y me erizó la piel, mi voto y un abrazo!

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