La muerte de un líder

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Ese día fue muy extraño, desde que desperté sentía algo
extraño en el ambiente, tenía muchísimo temor; abracé a mi pequeña y le di un
beso en la frente. Caminé a oscuras por el pasillo de la casa, no sé porque
sentía que alguien estaba tras de mí y decidí encender las luces de la casa. Al
salir de mi hogar noté que se sentía una tensa calma esa mañana; le comenté a
mi hermana, mientras caminábamos por la calle, que sentía un presentimiento,
que algo malo iba a pasar. Mi hermana me miró como si yo estuviese loca y
seguimos caminando rápidamente hasta la estación del tren.

 

Hacía un calor sofocante, muy
extraño para la hora, el cielo se mostraba con un tono violeta claro, la gente
caminaba muy rápido, con mucho estrés. Llegué a la oficina y muchos estaban
nerviosos, otros maldecían a las personas de la oposición, escuché a un señor
decir que había que matar a todos los opositores. A media mañana todos se
reunieron en la sala de espera, a ver por televisión al vicepresidente, noté
que la gente que apoya al gobierno estaba dispuesta a hacer lo que fuese, hasta
matar si el líder de la Revolución fallecía. Pero, él estaba muy enfermo desde
hace tiempo y nadie tenía la culpa que el cáncer lo estuviese matando poco a
poco.

 

Esa tarde los del alto Gobierno
decidieron anunciar la muerte del máximo líder de la Revolución, todo el día se
escuchaban rumores, pero nadie hacia caso. Unos decían que su presidente jamás
moriría, otros solo pensaban que con la muerte de ese señor todo acabaría.

 

En las calles la gente corría sin
saber por qué, se escuchaba que ya había muerto el Presidente y que la gente
iba a salir a saquear. El temor se apoderó por completo de todos los
ciudadanos; corrían y huían de nada. Los portones de las tiendas y negocios
cerraban casi al mismo tiempo provocando un ruido ensordecedor y traumático.

 

Una neblina gris y espesa cubrió
toda la ciudad, muchos lloraban, otros celebraran, otros simplemente callaban,
por primera vez sentí como el miedo a lo desconocido recorría todo mi cuerpo,
tenía miedo a la gente y de lo que serían capaces por defender la Revolución
(Continuará).

Comments

  1. volivar

    28 marzo, 2013

    Dama del Rosario: ¿prometes continuar lo antes posible tu narración tan interesante? Es bueno saber qué pensaron los habitantes de tu país sobre la muerte del señor presidente.
    Te felicito por expresarte tan bien, con belleza y bonito estilo.
    Mi voto
    Volivar

    • Dama_del_Rosario

      29 marzo, 2013

      Prometido, pero primero tengo que cuidar muchos detalles ya que es un tema muy delicado y si digo algo incorrecto me puedo meter en líos con el gobierno. Saludos

  2. VIMON

    29 marzo, 2013

    Sea lo que sea, ha muerto un hombre que tuvo la valentía de enfrentar al gigante del norte. Ya no quedan muchos; más bien, ya no queda nadie. Dios nos coja confesados…

  3. Viola

    29 marzo, 2013

    Completamente de acuerdo contigo Vimon, ya no queda nadie, solo quedan los nombres y las acciones ilustres de muchos, todos muertos que han soñado con un mundo mejor. Dama del Rosario, siempre pensamos que la situación es diferente cuando la vivimos, tu allá y yo acá. A veces solo nos quedan las letras para hablar y en las letras siempre nos podremos entender. Un abrazo y mi voto.

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