El otro día fui a ver una película tan
grotesca que me salí del cine antes de que terminara; mostraba escenas de
tortura que me molestaron mucho y que me resultaron sencillamente
insoportables. Me senté ahí afuera, en una pequeña barda a fumar un cigarrillo,
y de pronto advertí que una señora mayor, de unos cincuenta años, bien vestida,
y con un velo que le cubría parcialmente el rostro, se me quedaba viendo con
una fijeza poco natural. Fingí no verla, por mi natural timidez ante los
extraños, pero la mujer caminó directamente hacia mí y después de saludarme
afectuosamente me preguntó si me sentía mal. Yo me encontré un poco cohibido,
pero por educación le contesté que no, muchas gracias, y le expliqué las
razones por las que me había salido del cine. Ella me comentó que tampoco le
agradaban las escenas demasiado violentas, y antes de que tomara yo conciencia
ya estábamos engarzados los dos en una suculenta conversación sobre el séptimo
arte y lo bajo que había caído la industria cinematográfica norteamericana
desde el arribo de los depredadores Rambo y Terminator. Ella agregó que los
filmes fantasmagóricos eran sus preferidos, del tipo de “Los otros” o
“Poltergeist”, o “El sexto sentido”, que respetan la sensibilidad del
espectador, cuando de pronto, en medio de nuestra jugosa conversación, vimos
que descendió sobre nosotros, no sé de
donde, un banco de bruma; y no obstante lo temprano de la tarde la luz se esfumó
y quedamos en medio de una obscuridad casi total. A medida que la penumbra se adueñaba del
ambiente yo experimentaba dificultad para ver bien a mi inesperada
interlocutora, a pesar de estar distantes no más de un metro uno del otro. Entonces
noté que podía ver a través de ella. La dama estaba de pie frente a mí y yo
podía ver lo que estaba a sus espaldas. Sentí entonces como si un trozo de
hielo negro descendiera despacio por mi columna vertebral, mientras ella ensanchaba
su sonrisa de forma que creí sobrehumana y se me acercaba hasta casi tocar mis
rodillas con sus muslos. Entonces pude ver bien su descarnado rostro a través
del velo y asustado sentí deseos de alejarme lo más pronto posible. Pero la mujer
seguía hablándome, ya no se de qué, y yo advertí en mi cuerpo una enorme
pesadez que no me permitía levantarme. Ella se me acercaba cada vez más y podía
sentir su molesto y ácido aliento mientras inclinaba la cabeza y acercaba sus
largos y afilados colmillos a mi cuello. Apresurado regresé al cine. En ese
momento terminó la película y encendieron la luz de la sala. Yo me sentí
relajado y contento de despertar, hasta que observé que la sala era otra,
diferente, y que de mi yugular brotaban borbotones de sangre que me era
imposible controlar.
VIMON
Mauro Rosencrantz
Una historia sencilla pero con un escenario aterrador. La aparición de un fantasma que puede infrigir daño fisco más allá de lo espiritual, y el final con esa sensación de pesadilla. buena historia amigo.
VIMON
Gracias, Mauro, por pasar y comentar.
Sandra Legal
Ayyyyyy!!!!! Me asustas Vimon, incréble relato. Talentoso, me es difícil comprender hasta dónde llega la imaginación de los que nacieron para hacernos vibrar con experiencias impensadas.
Te felicito y mi voto
Un fuerte abrazo
VIMON
Muchas gracias, Sandra, por tus generosas y amables apreciaciones. Y espero que se te pase pronto el susto…Un abrazo.
Orfeo
Ten cuidado con los vampiros, Vimon…¿no te dormirías en el cine?
VIMON
Siempre me duermo en el cine, Orfeo, a menos que sea una de Vampiros…
RafaSastre
Muy bueno, Vimon.
VIMON
Gracias, Rafa. Un abrazo.
Irma
Aterrador!!! Que va… esa pesadez me recuerda al inicio del efecto de la anestesia…. Pobre protagonista, me temo que a mi me hubiera dado un infarto!!! Ya… por poco olvido que es solo un relato… muy bueno,por cierto. Creo que tus descripciones son magnificas. ni tan largas, ni tan breves…. lo justo para mantener la atencion del lector! VIMON, una vez mas…. mi admiracion y mi voto! Saludos desde Guadalajara!
VIMON
Gracias, Irma, por tus amables comentarios Un regiomontano abrazo desde la hermana República de Jamaica.
Eva Franco
Excelente Vimon, como siempre, pero en ésta oportunidad con un toque de misterio que me fascinó. Mi voto, el primero en esta nueva Falsaria, que no conozco bien. Me siento extraña… Un abrazo amigo.
VIMON
Gracias, Eva, por tus amables comentarios. Y no te preocupes, que yo tampoco le entiendo bien a esta nueva Falsaria. Un abrazo.
AmilcarMartinez
Una historia para no dormirse… Ten cuidado con las vampiresas transparentes, Vimon! Puede que te transformes en un ser de inframundo…! Mi voto ♥ Nos estamos leyendo!!
VIMON
No te preocupes, Amílcar, creo que ya voy para allá. Y gracias por pasar y comentar. Nos leemos.
Piel_de_Pollo
¡Me gusta!
VIMON
Que bueno, Piel de Pollo. Gracias por comentar.
elpotro
Cuanta imaginación y creatividad en tus relatos, Vicente!!!!!!!!!!!!!
VIMON
Gracias, Potro, un abrazo.