Una vida que deambula

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Ni princesas, duendes ni mucho menos niñas hermosas, un regular domingo 16 de febrero del año
1997 a las ocho de la mañana, un llanto, sangre en las manos del doctor que atendía mi cesaría y finalmente yo, con el proceso del corte del cordón umbilical. Llorando, desnuda, todo mi cuerpo ensangrentado y en ese preciso instante es donde comienza lo mejor de mi vida, donde todo es fácil, la dicha de dormir, comer y nada más, que con solo llorar se obtiene lo que se quiere, cero responsabilidades y el hacer una picardía era signo de celebración. ¿Responsabilidades que me pesaran?
¿Tareas u oficios que me encargaran? No, absolutamente nada de esto, el paraíso terrenal se encuentra al nacer, luego se va deteriorando al cabo de los años.

No puedo decir que recuerdo muchas cosas y hablar de todos los hechos luego de mi nacimiento pues eso no lo tengo guardado en mi cerebro

Tres años, un ponqué, vecinos en mi casa y no era ya este lugar donde me encontraba cuando nací, pues Bucaramanga es distinto a Cali, aunque tan solo tocaba resignarme a este ambiente, es confuso nacer y no darse cuenta. No tuve que ir a ningún tipo de jardín de niños así que me matricularon directo a transición y entonces empieza el primer conflicto, pues no tan grave
comparado con los altibajos de la vida; primer día de clases, por la puerta aquella aula parece un monstruo con capa
blanca y sabia que ese monstruo no era de mi agrado, ni tenía cualidad alguna, pues solo sé que eso vi en aquella persona que se hacía llamar mi profesora; a los pocos días mi rendimiento no era el mejor pues era muy distraída y mi forma de escritura para mi profesora, si, el monstruo con capa blanca, era totalmente anormal, a causa de mi posible “anormalidad” este monstruo me maltrataba psicológicamente y me llamaba loca, podría ser loca mas no boba porque la profesora llego a maltratarme físicamente y en forma de protesta no entraba a clase y me sentaba en la mitad de una cancha de baloncesto, un día la
coordinadora de la escuela se dio cuenta de mi acto de rebeldía, empezó a investigar sobre mi comportamiento y ahí
fue donde me diagnosticaron dislexia, así que tuve que consultar al psicólogo todos los días por dos horas y en la escuela tenía siete profesores de apoyo, ahora me pregunto por qué tantos aunque ya no me importa porque gracias a ellos y a ese tratamiento este problema desapareció.

A los 7 años conocí a mi primer amor, una pista de baile pues desde los 5 años y durante mi tratamiento contra la dislexia mi madre se puso en la dura tarea de enseñarme a bailar, lo que me sobraban eran ganas porque ritmo tenía más un sofá. Luego por cosas de la vida, conocí una gran persona que me lanzo a lo profesional, mis papas nunca estuvieron y nunca han
estado de acuerdo con mis inclinaciones artísticas, esta persona me llevo a la decisión mas grande de mi vida que fue luchar por mis sueños sin importar lo que la gente dijera aunque entre la gente estuvieran mis padres, luego de eso tuve miles de experiencias y ame más de lo que amaba mi arte y mi capacidad de subirme a un escenario y brillar. Aprendí a luchar por mis cosas sola desde tan pequeña y entendí el valor de muchas cosas, también que la soledad es el picante del que pocos se enamoran, de ese picante el cual yo me enamore.

Todo va cambiando, las muñecas son remplazadas por el cine, internet y aquellas reuniones para jugar se convierten solo en conversaciones grupales, sigue la madures, en nosotras el periodo, cambios de humos y todas esas infinitas risas de la infancia se convierten en lagrimas al llegar la adolescencia, y es aquí donde la vida no agrada tanto, igual vivir es de valientes, llegar a la adolescencia es casi imprevisto, solo un día se abren los ojos y boom! Soy adolescente, es como una cárcel donde no se puede pagar fianza, allí los golpes son los errores y es ahí donde aparece el afán de libertad cuando mas aprisionados estamos en nosotros, con miles de preguntas y ni una sola respuesta, aquí en la parte de tu vida donde más frágil eres es donde más te atropella y empiezan a preguntar ¿Qué paso contigo? ¿Qué paso con tu ternura? ¿Qué te pasa conmigo? Pero yo también me extrañe al verme al espejo, tenia cosas que no conocía, ajenas a lo que estaba acostumbrada pero eso es de mi para mi, siempre que llegan con estas preguntas lo único que me queda por contestar es: no es contigo, es con toda la gente, con todo el entorno, tal vez hace tiempo fui una, ahora soy otra sin dejar de ser yo, duros los golps que da la vida y esos
golpes lamentablemente se convierten en razones para cambiar automáticamente, pero no se cambia, se aprende.

Tal vez no hable del amor pues no es necesario para mí,simplemente como lo dije antes, me enamore de ese picante de la soledad del que pocos nos enamoramos. Nadie saque que paso solo se es conciente que desde que paso nada volvió a ser lo mismo.

Comments

  1. volivar

    28 marzo, 2013

    Angie: amiga, muy interesante ese estilo de narrar tus experiencias al paso de tus pocos años. Ya me imagino cuando tengas más, serás una estrella que brille en lo más alto del arte literario. Te felicito. Sólo es necesario que estudies un poco eso de los acentos y demás temas literarios. Esto es lo de menos, se aprende; lo que tienes, o sea, la inspiración, la facilidad para expresar tus sentimientos, lo traes desde aquel 16 de febrero de 1997.
    Mi voto
    Volivar

    • AngieRodriguezJ

      28 marzo, 2013

      Gracias volivar, tus comentarios son muy gratificantes para mi, cada día me esfuerzo por aprender mas y mas de este arte para que mis escritos mejoren, muchas gracias por leerme

  2. VIMON

    29 marzo, 2013

    Todo mundo empieza por relatos autobiográficos. Lee más.

    • AngieRodriguezJ

      29 marzo, 2013

      No es el primer articulo que publico, solo lo publique porque lo tenia por ahí en mis archivos.

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