Para preparar la yuca, lo primero que se debe hacer es seleccionar con calma, paciencia y cuidado un buen ejemplar. No todas las personas, ni en todas las tiendas se encuentra en su mejor estado. Puedes encontrar tanto pasada de tiempo, a punto de no ser apta para el consumo humano, como también demasiado verde e inmadura, arrancada de la planta antes de haber completado su desarrollo y formación.
Por eso, si es preciso, hay que consultar con alguien acostumbrado a tratar, seleccionar y cocinar ese alimento. Un estudioso, o estudiosa del tema, que halla sido instruido o posea un don o capacidad especial para elegir el idóneo entre una multitud de candidatos
Para que el producto conceda todo su valor vitamínico y nutritivo, y por lo tanto su sabor sea más exquisito, debe poseer un tamaño ideal, y una experta crianza. La importancia de la longitud es relativa, existen algunas variantes, o razas dentro de la misma especie, con diferente medida, pero que una vez tratados y manipulados, se obtiene un alimento muy similar, y en ocasiones, mejor que aquellos que a simple vista parecen mas saludables y apetitosos
Lo fundamental es el grosor, o volumen de la pieza. Aunque también es posible que varíe ambas cosas si se le estimula con calor, agua o un leve rozamiento. Al contrario si se le aplica frió, la pieza se contrae, se reduce considerablemente hasta el punto de parecer enferma, vieja, seca o afectada por algún tipo de parásito o sustancia para conservarla
También hay que observar la textura de su piel, de cu corteza, la imagen pues esta indica su salud, si recibió algún tipo de golpe o fractura en su traslado y posterior manipulación. Debe ser un tronco o raíz duro, de una pieza, de buena corteza, suave piel, ese es el producto ideal para servir con almíbar.
Una vez elegidos los ingredientes, se avanza hasta el siguiente paso, su preparación. Únicamente hacen falta 2 cosas la yuca y el almíbar
Para iniciar su elaboración se toma una buena yuca y un vaso profundo repleto de tibio, aromático dulce almíbar. El almíbar es un producto delicado, debe conservarse en un lugar fresco y seco, a una temperatura idónea, sin sufrir ningún tipo de cambio brusco, pues hace que su esencia y sabor varíen y pueda malograrse, y ser inservible. Si eso sucede hay que coger otro recipiente rebosante de almíbar.
A continuación, se la introduce y rescata en repetidas ocasiones, todas las veces que se desee o sea crea necesario, con el fin de cubrir de almíbar la yuca, y de esa forma hacer más apetecible y exquisita su degustación más rica y deseable, con lo cual el disfrute será mucho mayor e inolvidable la receta. El sentimiento de íntima satisfacción, de éxtasis emocional, quedara para siempre grabado en su memoria.


lola
Muy dramatica la receta :s