A trabajar

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Se despertó como todos los días, dispuesta a una nueva jornada laboral. No le costaba prácticamente esfuerzo levantarse, era ya un hábito incorporado. Se dirigió a la cocina a prepararse unos mates cebado, de allí al baño. Luego de ese acostumbrado “desayuno” y fumar unos tres cigarrillos, más o menos, no podía dejar ese vicio a pesar de los inconvenientes de salud y de todo tipo que ya le había traído, abrió la ventana que daba al patio para ver cómo se presentaba el clima esa jornada, el cielo parecía bastante nublado, seguro llovizna, se dijo.

Se dispuso a tomar una ducha, mientras pensaba qué ponerse, porque más de una vez le había ocurrido que, se abrigaba y el sol cerca del mediodía la mataba, se iba con algo livianito y cerca de las nueve de la mañana se congelaba. En fin, no le pegaba nunca, así que optó por ponerse una camisa gruesita de mangas largas , muy sensual, por cierto y llevar un trajecito más bien primaveral, entre la veintena de zapatos que tenía eligió unos muy elegantes de fino taco que hacían juego con el atuendo y, por ende, debió elegir la cartera que combinase con esos zapatos, puso allí, lo necesario.

Se aproximaba la hora de partir, era rigurosa en este aspecto, tenía incorporado a su ser el sentido de la puntualidad, le gustaba llegar a donde fuera que tuviese un horario establecido, por lo menos con quince minutos de anticipación, esto le significó más de una vez, aguantarse hasta casi una hora de espera. Se maquilló, se esmeraba en este aspecto, solía decir cuando veía una mujer sin un rouge en los labios, que esa mujer hacía que el género femenino vaya perdiendo el toque de seducción que lo caracterizaba, como era su costumbre, ponía énfasis en delinear sus grandes ojos marrones oscuros, y en definir sus labios , se peinó, acomodó su cabello, se puso un pañuelo al tono, unas gotas de perfume y sus infaltables anillos, mientras más grandes y ostentos más lindos para su gusto, sin ellos, solía decir, se sentía desnuda.


Estaba lista, sólo le restaba repasar su agenda, preparar su portafolios, tomar la cartera, las llaves del auto y partir hacia su estudio. Al dirigirse a la puerta, recordó que no había dejado las indicaciones de urgencia para la señora
que hacía la limpieza; regresó hacia la cocina , tomó la libretita y escribió con celeridad que , por favor, limpiase con esmero y lustre los adornos de plata del comedor que esa noche recibía visitas.

Ahora sí, con todo en orden se dirigió hacia la puerta de calle y salió, pensando que ya iba con retraso, eso la angustiaba. Mientras conducía pensaba en todo el trabajo que le esperaba. Llegó al estacionamiento y se alegró al ver que podía estacionar su coche sin problemas, mientras pensaba ¡Son todos unos flojos, todos llegan tarde!

Al llegar a la entrada del edificio se encontró con las puertas cerradas. Fue entonces que se percató que no había nadie, que estaba todo muy tranquilo. Se preguntó qué estaba pasando, se fijó en su reloj y las agujas marcaban las siete cincuenta.Desconcertada regresó a su vehículo y prendió la radio. No puede ser, pensó. No, no hay error, dijo en voz alta, estoy super acelerada ¡Hoy es domingo! Se sintió enojada consigo misma por su torpeza y
a la vez, no pudo evitar reírse frente a lo ocurrido.

Comentarios

  1. Lu Hoyos

    4 abril, 2013

    Jajaja, Sandra, muy bueno, menos mal que se lo tomó con humor, a mí me habría sentado muy mal, claro que nunca me ha pasado porque me estudio el calendario. Un abrazo.

  2. Lu Hoyos

    4 abril, 2013

    No puedo marcar el corazón, ¿ha cambiado el sistema?

  3. Eva Franco

    4 abril, 2013

    :) muy bueno Sandra, definitivamente estaba en automático… Un Saludo afectuoso querida amiga.
    Lu tienes que marcar en las letras “Me gusta” Te peleas un ratito con el clic y ya… (2)

  4. Dama_del_Rosario

    4 abril, 2013

    Jejeje, muy bueno, una vez estando en secundaria me pasó lo mismo, mi madre no me dijo nada, solo noté que reía. Muy gracioso relato. Gracias por compartir.

  5. SALAMANDRA

    4 abril, 2013

    Es tan común, a mi me ha pasado casi igual y varias veces por lo que ahora incorporé a mi rutina escuchar los noticieros de la televisión que gracias a Dios no hay en fin de semana Gracias por la primer sonrisa de la mañana Sandra y mi voto (si puedo)

  6. oscardacunha

    4 abril, 2013

    Muy divertido, creo que a todos nos ha llegado a ocurrir algo similar. Pero lo que es más grave es caer en el error contrario, también me ha pasado.
    Un abrazo.

  7. Lidyfeliz

    4 abril, 2013

    JAJA!!! Me rio porque cuando trabajaba una vez me pasó. Muy divertido. Mi voto, Sandra

  8. volivar

    4 abril, 2013

    Sandra, has publicado algo para parar un día muy feliz… pobre amiga esa… bah, ella tan puntual, tan acelerada en su trabajo, para saber, al cabo, que era domingo. U, querida, para soltar la risa.
    Un saludo.
    Mi voto (no entra, pero seguiré intentando para que pase a portada)
    volivar

  9. VIMON

    5 abril, 2013

    Dicen que la gente distraída es la más inteligente porque siempre está concentrada en algo más importante que la cotideaneidad. Un beso y mi voto.

  10. DavidRubio

    6 abril, 2013

    Me tiene desconcertado este relato. Sin duda tiene un lectura divertida. Pero creo vislumbrar un historia más profunda. Una mujer que vive por y para el trabajo. El despiste no es un despiste es un anhelo de lo que le hace feliz. Para ella la casa es el lugar del que se huye, allí no tiene nada. Su vida es pura fachada. No sé. Sea la interpretación que sea me gustó. Un abrazo

  11. metropolis_vii

    8 abril, 2013

    me gusto y me sentí identificado… muchas veces me coloco en modo automatico y me he levantado un sabado creyendo que es viernes, afortunadamente me he dado cuenta antes. un beso felicitaciones.

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