Aquelarre #2

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    3 de Agosto 2012

    Esas luces distorsionadas por el vidrio empañado de aquel bus municipal en el que cual viajaba, acentuaban el poderío del movimiento que me atacaba en aquellos nirvanas abrumadores. Cerraba los ojos, sólo para descubrir nuevos movimientos de esas luces que no desaparecían y que al ritmo de las palmas de las bulerías o de los tambores africanos, se acentuaban o disminuían. Mientras, con detenimiento, alcanzaba a escuchar nuevas y jamás escuchadas voces, en esas mismas canciones que escuchaba diariamente. Cuando intentaba salir del letargo y la oscuridad en movimiento, me exaltaba la necesidad de nuevamente, cerrar los ojos y así participar de esa cantidad de sentidos exaltados y su capacidad de profundidad.

    Progresivamente, descubría nuevas experiencias de ese aquelarre del que, en buen momento mi maestro me inició del que con seguridad me permitiría seguir conquistando.

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