Para eso escribo,
para que no tengas ni siquiera
la ocasión de sonreírme con dulzura.
Para que no me hables,
para que no me beses,
para que,
por lo que más quieras,
no me beses.
Por favor, no me beses.
BETO ORTIZ
Te escribo porque –creo– es lo único que sé hacer bien. Sentarme y pensar qué hacer, y escribirte una carta de corazón desgarrado. Escribir sin pausas, sin respiros, sin pensar. Sólo escribirte. Hacer saber que aún estás en mi cabecita loca. Sólo plasmar en unos cuantos párrafos lo que –por falta de cojones– no te puedo decir a la cara, face to face, baby.
Te escribo, obviamente, porque se me hace más fácil, más simple, más tranqui. Porque escribirte, de alguna forma u otra, se me hace más sano que buscarte y decirte todo lo que aquí digo pero los dos en firmes, parados uno frente al otro, sin respirar, sin tocarnos, sin besarnos. Y lo que es más difícil, sin mordernos.
Ahora paso las noches con un frío que ni te imaginas. Con un frío atroz que me estruja el alma entera. Salgo a caminar solo y ni me encuentro conmigo mismo, que es algo normal en mí. Salgo a fumar y termino tomando, y mientras tomo te recuerdo, te canto, te anhelo. Te recito una poesía que jamás escribí, pero siempre la siento. Te recito, como susurrando, la crónica de este amor que no sé para dónde va, ni cómo, ni por qué.
Te escribo porque para eso sirvo. Para nada más.
Te escribo, también, para hacerte saber que un día como hoy, hace tres meses, me tardé una hora y treinta y cinco minutos para preguntarte si querías estar conmigo. Recuerdo esa noche mostrando una sonrisa y derramando una lágrima. Recuerdo los abrazos cuando me miro, con el torso desnudo, frente al espejo. Recuerdo las promesas, y siento que estás detrás de mí. Recuerdo tus besos, y el frío se confunde con mi soledad y sólo consigo extrañarte, y que te siga extrañando mientras escribo
tristemente esta misiva.
Te escribo porque te quiero preguntar. Te escribo, porque quizás ni me leerás. Te escribo porque he re-re-releído una crónica de Beto Ortiz que titula Escribo y te pensé en líneas, como:
Escribo para resistir la tentación maldita de marcar tu número.
Y también otra que dice:
Escribo para recordarte que todavía estoy aquí. Que, por si acaso, todavía no me he muerto, puta madre, no me he muerto.
Pues, nada.
Espero que estés bien;
Bucho
Lima, 20 de abril de 2013

Viola
Bien, Fabrizzio, logras mantener la emoción, a medida que uno lee, quiere saber más, de ese “Escribo para…” Un abrazo y mi voto.
Fabrizzio Velaochaga
Gracias por leerme, Viola. El escritor siempre busca eso.
Un abrazo.
Sandra.Legal
Sigue escribiendo, estimado Fabrizzio, que lo haces muy bien y quien te dice, llegará el momento en que también se lo puedas decir “face to face”. Me gustó y mucho
Un abrazo y mi voto
Fabrizzio Velaochaga
Gracias por las calumnias. Face to face, a punta de cojones.
Abrazo, te sigo.
Sandra.Legal
Fabrizzio con todo respeto pregunto: Por qué me pusiste gracias por las calumnias??
Por favor respóndeme. Gracias
Fabrizzio Velaochaga
Claro, Sandra. Una forma sarcástica de decirte que tu comentario lleno de halagos, no me lo creo y creo -valga de redundancia- que son puras mentiras. Un juego del sarcasmo que me trae muchos problemas.
Abrazo.
Sandra.Legal
Pues Fabrizzio insisto . Por qué a Volivar le agradeciste y le digiste que sus palabras son sinceras, cuando a mi me llamas mentirosa. Quiero que sepas, que cuando dije qiue tienes un gran potencial, lo dije de verdad. Intento con mis palabras darles fuerza, entusiasmo, ganas de llegar y alcanzar la metas que se propongan . Soy una mujer grande y todavía me duele que me traten de mentirosa. CAMBIA TU MIRADA
VIMON
Alguien dijo y lo suscribo: “Cuídate de los que saben escribir, porque son capaces de enamorarte sin siquiera tocarte…”
Fabrizzio Velaochaga
No creo que nadie se enamore de mí, entonces. No sé escribir.
Un abrazo fortísimo, Vimon.
volivar
Fabrizzio: eres un muy buen escritor, excelente estilo. Te felicito
Mi voto (Volivar. Jorge Martínez. México)
Fabrizzio Velaochaga
Gracias, Volivar, por tus sinceras palabras. Siempre es grato leerte.
Un abrazo fortísimo.