Azoteas

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    En un minuto más está el infinito de la estrella,
    tumbados en el techo contamos el cinturón de Orión
    y otras 27 en total, sumando las que no se ven
    con las farolas naranjas.

    Ecos de rock desde la casa, pero en nuestra azotea
    el perejil y el mojito y el cinturón
    que flota a los 30 grados.

    Huyamos a París, donde cada esquina tiene un Rey
    y unas espinas que se le clavan a la rosa
    en la parte del pez espada.

    Comamos nuestro ajo y yerbabuena
    picados en el hielo amarillo, en la otra esquina
    hay una nueva esquina, no quiero ver
    los adoquines mojados, la azotea es nuestra
    esta noche. ¡Se me han dormido las piernas!

    ¡Huyamos de la verja
    y el guardián policía!

    De noche no quedan ventanas por abrir.
    Sobrevivimos al minuto y la azotea es nuestro techo.
    Contesta a las cartas y apila esa montaña
    de periódicos caducados y tickets de entrada.
    No necesitamos alimento. Ni siquiera bebidas.

    Pero huyamos con el vaso para discutir sobre Orión.
    Reír fuerte con las pizzas vegetarianas mal hechas,
    no pueden llevar anchoas, ¡quita el pimiento!

    El vaso estalla sin caerse al suelo
    y Orión se multiplica en tres centenares de baldosas.
    Escucho lo que me estás diciendo,
    o me gustaría escucharlo en pequeños abscesos
    de imaginación.

    Vamos a levantar la comisión anti-anti
    anti-anti-tú. ¿Qué te parece?
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    Comentarios

    1. Luna de lobos

      4 abril, 2013

      Un ritmo que lleva a través de la noche, Oriones y bebidas.
      Me gusta mucho, Sara.
      Un abrazo,
      Luna

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