Aprendí a cantar con el sonido del viento tocando una sinfonía en la mar, escuchando como rompen las olas en el dique de coral y aprendiendo la canción del pescador que teje sus redes con hilos de plata a la orilla del palmar.
Le cante al viento y el me regalo buen tiempo para navegar, le cante a la luna y ella me regalo la estrella de oriente para que me guiara en mi soñar, le cante a las sirenas y embelesadas por mi las escuche suspirar.
Le cante a la noche y la oscuridad de mi se enamoró, abrió los ojos y con esos luceros mi camino ilumino, con millones de estrellitas la noche me obsequio y prometió tiempo completo dedicarse a subyugar al amor.
Le cante a la montaña y la montaña se conmovió, de verdes bosques y blancas nieves sus senderos adorno y con lagrimas en los ojos derramo vida y ríos y lagos formo.
Cante en el campo yermo y el campo me regalo un trigal, le cante a los llanos y me cubrieron con flores un mullido lecho para descansar, le cante a las aves y las aves aprendieron a trinar.
Le cante al amor y el amor se enterneció, quiso acompañarme en mi viaje y junto a mi marcho, intangible Celestino, invisible Cyrano se volvió, y mil años de felicidad, el amor me regalo.

Mabel
¡ Vaya, Luis! Que buen poema el tuyo, me gustó, mi voto y un abrazo