El despido

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Afuera hacía demasiado calor en comparación con la temperatura gélida que reinaba dentro del departamento. Entré por la puerta procurando no hacer ruido, no por temor de despertar a alguien, sino por el miedo que me daba el darme cuenta de mi situación. A mi costado, escuché que mi esposa estaba lavando los platos mientras veía una de sus telenovelas colombianas. Nunca había entendido como las mujeres pueden hacer tantas cosas al mismo tiempo sin cometer un error. Comen y planchan, y hablan y joden. El sillón estaba libre, por lo que me senté en él y dejé que su comodidad consumiera todos mis estreses. Prendí la televisión, pero aparte de uno que otro robo en algún banco de la capital no había nada bueno. Lo apagué y cerré mis ojos. En ese momento apareció Luisa a mi costado. Justo llegan las mujeres en el peor momento, siempre pasa eso.

- ¿Quieres sopa?-

- ¿De qué es?-

- De caldo de gallina y con unos fideos que sobraron de ayer-

- Sabes que no me gustan los fideos pasados- le respondí irritado. ¡Siempre le digo lo mismo, pero nunca escucha!

- Ya tú sabrás qué comer- me dijo- Nadie habló más, por poco menos de un minuto. Yo miré la luna llena que se asomaba
por la ventana y me di cuenta por su suspiro que ella se lamentaba de tener un esposo tan seco y terco.

-¿Ya está durmiendo Jaime?- le pregunté por hacer conversación. Me dijo que ya hace media hora, pero no le presté atención.

-¿Y cómo te fue en él trabajo?- me dijo.

-A verdad, hoy me despidieron, pero no te preocupes que…-

Se exaltó, me agarró fuertemente del hombro y me dijo

-¡Como que te despidieron! No se te ocurrió decírmelo antes. Tu siempre tan calmado ¿no? ¿Pero por qué? Tú nunca hiciste nada malo.

-Lo que pasa es que la crisis económica llegó a la empresa, y tú sabes pues que cuando algo así pasa…-

-Pero a ti que te importa la crisis económica. Eres solo un chofer- Me ofendí, ¿que se creía era para decirme eso? Si ella solamente era la esposa de un chofer. Peor todavía.

-¿Qué pasó en verdad?- preguntó firmemente sin darme alguna opción de escape.

-No se lo digas a nadie ya, pero el otro día estaba llevando al señor Vargas y en el carro me dijo que paremos frente a una casona vieja, una de esas que están en Barranco. Llegamos y me ordenó que lo esperara afuera hasta que terminara de hacer sus trámites. Esperé por diez, quince y hasta por media hora, pero el señor no llegaba de su compromiso. Yo ya te he dicho que el señor Vargas es muy eficiente. Bueno, entonces me di cuenta que había dejado su pluma en el carro. La pluma de las cosas importantes, como él la llamaba. ¿Cómo quería firmar un contrato sin su pluma de las cosas importantes? La agarré e ingresé a la casa. Bien grande era. Grité el nombre del señor fortísimo, pero nadie me contestaba. Subí las escaleras y vi que al
fondo del pasillo había una luz prendida. Era bien oscura la casa también. Entonces fui y vi que el señor estaba con una jovencita…- Moví las manos como queriendo expresar lo que quería, pero las palabras no me salían. El señor era demasiado decente como para expresar con palabras lo que yo había visto.

-¿Qué, entonces te despidieron porque lo encontraste tirando?-

-Sí, por eso. Pero no uses esa palabra- No va con el jefe… bueno, con el antiguo jefe- Se me cayó el corazón cuando pensé en
eso.

-¿Pero porqué no le reclamaste? Tú no hiciste nada malo-

-El señor tenía razón, pues- Luisa me miró con una cara que decía “no entiendo” –Es que yo no debí ir a darle su pluma, pues, estuvo mal. Además me dijo que no debía darle importancia que “lo viera como una oportunidad para salir adelante”-

Explotó. –Que te pasa bla bla bla. Como se te ocurre irte bla bla bla, lo obedeces para colmo. Eres un inútil, un cojudo, un
huevón bla bla bla. Paré de escuchar sus quejidos y solo me concentré en la tele. Era mala la programación. Escuché el ruido de una puerta que se abría y Jaime apareció, despertado por los gritos de su madre. Nos miró intrigados y se puso a llorar. Ella lo recogió y se lo volvió a llevar a su camita. Resolvimos seguir con esta discusión mañana y nos fuimos a dormir. Salvado por el hijo pensé.

Desperté temprano y bajé a desayunar. No quise encontrarme con mi esposa para evitar una discusión, por lo que yo mismo
me preparé mi café. Quise comprar el diario. Empecé a buscar monedas en mis bolsillos. En ese momento supe que el señor Vargas había tenido razón con lo de s alir adelante: En el bolsillo izquierdo estaba su pluma de las cosas importantes. Debe valer lo suficiente como para comenzar un negocio, pensé.

Comentarios

  1. RafaSastre

    14 abril, 2013

    Gaby, te repito que bajo mi opinión tienes mucho talento. Te auguro un buen futuro en esto de las letras, advierto que también le echas mucha pasión y ganas. Felicidades. Un abrazo y cómo no, mi voto.

    • gabrielc

      14 abril, 2013

      Rafa, un gusto escuchar algo de tu parte de nuevo. Agradezco tus comentarios siempre, y me da fuerza para seguir escribiendo. Muchísimas gracias.

  2. LUCIA UO

    14 abril, 2013

    Muy entretenido.
    Lo disfruté muchísimo.
    Me encantó. Escribes genial.
    Un gran abrazo. Te dejé el voto antes.

    • gabrielc

      15 abril, 2013

      Muchas gracias Lucía. Para un escritor el que le digan que su texto es muy “entretenido” es el mejor cumplido que puede recibir. Gracias!

  3. metropolis_vii

    14 abril, 2013

    Es una de las formas de relato más difíciles, el vivencial en primera persona. Porque hay que manejar el relato y ser bastante cauto para mantener el nivel de detalles sólo a lo que el protagonista sabe o nos quiere compartir, está muy bien logrado y me uno a los buenos deseos de mis compañeros. Sin duda estamos viendo los pasos de un gran escritor. mi voto

    • gabrielc

      15 abril, 2013

      Muchísimas gracias Metrópolis. Es verdad, es bastante complicado crear una historia desde primera persona, pero sigue siendo mi forma favorita de narrativa! Muchas gracias :)

  4. volivar

    14 abril, 2013

    Gabriel, me sigues asombrando con tu narrativa, sencillamente fascinante, y eso que eres tan joven.
    De seguir en esto, llegaràs muy lejos, o muy alto en el arte literario.
    Mi voto
    Volivar

    • gabrielc

      15 abril, 2013

      Muvhas gracias volivar. Tus comentarios siempre logran animarme!

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