El viaje de Thelma

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Aquella tibia mañana de junio, Thelma Elizaga, emprendió viaje hacia su ciudad natal de
Rafaela en compañía de su pequeña hija, Antonella, que se hallaba cursando el nivel inicial.

Raudamente el Fiat Berlina que conducía iba devorando los amplios terraplenes que se cobijaban con las sombras del amanecer. Le demandó menos de una hora depositar los neumáticos sobre la superficie alquitranada de la Ruta 16. Entonces la aguja del velocímetro comenzó a oscilar entre los 90 y 110 kilómetros horarios.

Thelma y Antonella charlaron de cosas triviales durante un largo trayecto, hasta que los claros ojos de la pequeña sucumbieron lentamente bajo la presión del sueño.

A las 20,30 horas del aquel día y cuando aún restaban alrededor de noventa kilómetros para
arribar a destino, el noble rodado se incrustó violentamente bajo la mole metálica de un Mercedes Benz que transportaba cereales en sentido contrario. Thelma sufrió decapitación instantánea en la fatal colisión, su cráneo jamás fue encontrado a pesar de las innumerables pesquisas. En tanto, Antonella, pereció mutilada por cientos de dagas afiladas que la fatalidad engendró dentro del propio vehiculo a partir de los hierros retorcidos.

Para Julián Alcántara, esposo y padre de las victimas, que se había quedado en el Chaco,
las cosas se le presentaron harto difíciles. Fue literalmente consumido por la depresión producida por la pérdida irreparable de sus seres queridos. Requirió la ayuda profesional y de la prescripción de psicofármacos para rescatar la mente enferma de un estado de desazón demoledor.

A partir de aquel golpe artero y sucio que le asestó el destino, las cosas comenzaron a
cambiar para Julián Alcántara. Podían morirse los vacunos de los ganaderos que poblaban la colonia conocida como “La India Muerta”, aledaña a la ciudad de Las Breñas, pero las vacas de él, engordaban y se multiplicaban. Por otro lado, en la época de abundantes precipitaciones podían anegarse los sembrados adyacentes pero, en los suyos, el agua se escurría y fluía rápidamente, obteniendo excelentes rindes que redundaban en suculentos dividendos que aplacaban el apetito de las propias arcas. Los vecinos podían tener las cuentas corrientes en rojo, sin embargo, Alcántara, ostentaba una cuenta de cuatro millones de pesos. Pero, esto no era todo, al amparo de un tinglado cubierto de 400 metros cuadrados, tenía a plena disposición, una “Chevy” Coupè, un Ford F-1200, una pick-up F-100, un tractor Deutz, y un Zanello de última generación.

Este progreso vertiginoso, fue el detonante para que se tendieran innumerables suspicacias y
comentarios oscuros sobre las actividades “ocultas” de Julián. Para algunos, andaba bien con Dios y con el diablo, en tanto, para una minoría audaz y envidiosa, tenía un pacto con el último. Solamente de esta manera se justificaba tremendo éxito financiero y económico en tan corto lapso. Aún más, los despechados influenciados por parapsicólogos y chamanes, atinaron a
manifestar que las almas de Thelma y Antonella habían sido parte del trueque diabólico.

Pero, una tarde, a mediados de mayo, ocurrió algo imprevisto, Alcántara era un eximio
jinete, sin embargo, el tobiano que montaba, lo había derribado provocándole lesiones de consideración en la pelvis y el coxis. Nunca quiso acudir al médico ni por consejos de los vecinos que lo querían bien. Se fue abandonando a su suerte. Apenas se incorporaba para alimentarse y dirigirse al baño. Su salud se debilitó notablemente con el transcurso de los días y su estado físico estaba en franco deterioro.

Jesús Rafael Prieto, peón de confianza, noble y fiel, que siempre se acercaba a lo del patrón para corroborar las necesidades diarias, encontró en la mesa de luz una pequeña agenda telefónica con alrededor de quince contactos y, tomó la decisión de realizar al menos tres llamadas a diferentes destinos.

Prieto se dirigió a la ciudad, y efectuó las llamadas desde una cabina telefónica.

Cuatro días después, descendía desde una pick-up Chevrolet, procedente de Santa Fe. Christian Elizaga, sobrino sanguíneo de Thelma.

Hacía cinco años que no veía a su tío, pero luego de auscultarlo ocularmente, Christian, dedujo que había llegado algo tarde.

El calendario marcaba 22 de junio. Ese mediodía el joven preparó una exquisita sopa de arvejas y abrió dos latas de ensalada “jardinera”. El primer pocillo fue para su tío que tuvo que incorporarse con su ayuda. El diálogo era muy entrecortado y, Alcántara optó por relatar pormenores del accidente que lo había dejado semipostrado. Luego de escucharlo atentamente, Christian insistió con la visita al médico y, el humor del tío se trocó en fastidio.

Ese día cuando el sol se precipitaba en busca del horizonte, tío y sobrino, se percataron del
estruendo que producían los cascos de un corcel que se aproximaba al galope atravesando el breñal. Parecía que no llegaba jamás, sin embargo, el ruido cesó y acto seguido se escuchó un relincho y una tos seca, se miraron por un instante y se persuadieron que se había detenido exactamente enfrente de la amplia puerta de algarrobo negro. Alcántara solicitó a Christian que atendiera al inoportuno visitante. Cuando traspasó el umbral, el joven no podía dar crédito de lo que observaba en ese momento. El jinete no se había molestado en apearse y permanecía impertérrito montado en su corcel amalgamando una figura unísona sobre todo porque el atuendo del forastero consistía en sombrero, pañuelo, poncho, botas y bombacha en composé negro eléctrico, Un aura de fuego cobrizo lo envolvía emitiendo suaves destellos, era una suerte de criatura de inframundo.

Christian sintió que un frío gélido le atravesaba la médula espinal como una aguja de hielo que llegó a paralizarlo algunos segundos.

El jinete meneó la cabeza y señaló con el índice hacia el interior de la vivienda. El muchacho se percató inmediatamente que solicitaba la presencia de su tío y, se dirigió a su lecho con la agilidad
que le daban sus largas piernas. Balbuceó una breve descripción del extraño visitante y, Julián Alcántara se incorporó como impulsado por enérgicos resortes:

_ ¡Es Él! ¡Viene por mí! _ Exclamó con la potente voz que lo caracterizaba.

_ ¿Quién es, tío?

_ ¡Es muy difícil de explicar! Ve y dile que lo estaba esperando.

Sin entender nada, Christian abrió nuevamente la puerta con cierto temor y dio el recado. El Jinete asintió con la cabeza e inmediatamente rodeó la vivienda y, ante su mirada atónita, dos jinetes cubiertos con atuendos de color negro eléctrico, montados en un solo animal de oscuro pelaje se diluían en las sombras del anochecer. La escena lo estremeció al contemplar que los fugitivos más que cabalgar, levitaban sobre las malezas,
Los golpes rítmicos de los cascos sonaban como una sucesión de truenos provocados por una extraña tormenta desatada en el corazón de los montes aledaños. Un grito gutural atravesó la espesura defoliando los árboles y una carcajada rota hizo temblar la tierra.

Cuando el joven ingresó nuevamente a la vivienda recibió dos implacables bofetadas: la
del silencio sepulcral de la vivienda desolada y, una cama vacía en la vasta penumbra.

 

Comentarios

  1. nanky

    10 abril, 2013

    Buen relato, un gran saludo y voto desde Buenos Aires.

    • AmilcarMartinez

      11 abril, 2013

      Una parva de gracias, Nanky!! Un abrazo gigantesco desde el norte argentino…

  2. VIMON

    10 abril, 2013

    Muy buen relato, Amílcar. Saludos y mi voto.

    • AmilcarMartinez

      11 abril, 2013

      Hola Vimon! Tremendamente agradecido de que te hayas acercado a dejar tu comentario… Un abrazo fraternal…!

  3. Lidyfeliz

    10 abril, 2013

    Estupendo relato,. Amilcar, con suspenso, clima fantástico y de terror y un gran final. Mi voto

    • AmilcarMartinez

      11 abril, 2013

      Enhorabuena tus palabras de aliento, Lidy!! Un abrazo inmenso… Nos estamos leyendo en cualquier momento!

  4. Mabel

    11 abril, 2013

    Me ha gustado mucho pero algo terrorífico, mi voto y un saludo

    • AmilcarMartinez

      13 abril, 2013

      Me pone feliz que haya sido de tu agrado, Mabel!! Un fuerte abrazo… Gracias por leerme!!!

  5. SALAMANDRA

    12 abril, 2013

    Estupendo relato perfectamente aderezado con palabras y situaciones que he leído en el Martín fierro el entorno perfecto Amilcar te felicito sobre todo por la puerta de algarrobo negro esos detalles hacen al buen escritor.

    • AmilcarMartinez

      13 abril, 2013

      Gracias por dejar tu comentario, Salamandra!! Para mi siempre es importante contar con tus palabras, amigo!

  6. LUCIA UO

    12 abril, 2013

    Me encantó.
    Lo disfrute muchísimo.
    El final no me lo esperaba.
    Un gran abrazo y un corazón.

    • AmilcarMartinez

      13 abril, 2013

      Qué gratísima visita, Lucía! Es un honor para mi tenerte comentando uno de mis artículos…. Por siempre agradecido!! Un abrazo inmenso……

  7. volivar

    13 abril, 2013

    Amilcar, ahora confirmo lo que tanto han mencinado los compañeros de esa red: de que eres un maestro en este oficio.
    Y vaya que si sabes de este arte, amigo… sin un fallo, con un estilo claro y preciso, directo al objetivo, que, como todas las narraciones de los grandes, tiene un final inaudito, inesperado, sorprendente.
    Vaya; me felicito por haber dejado para al último leer esto que nos has compartido; el tiempo me ha traido de cabeza, y no tenía la oportunidad de ponerle al tanto en esta red.
    Ahora lo estoy haciendo, pero, como sabía de tu maestría, a propósito te dejé para disfrutar de tus letras al final del día, en el silencio de la noche, con toda calma, para saber de qué están hechos los grandes literatos.
    Mi voto.
    Volivar (Jorge Martínez. México)

    • AmilcarMartinez

      13 abril, 2013

      Hola Volivar! Un honor tener de tu parte un comentario tremendamente halagador. Debo confesar que soy una persona que trata de escribir bien…. Que a veces lo consigo y otras, no; incluso no me considero un literato. Aquí en esta red hay personas que han estudiado para producir textos, no es mi caso. Soy más bien un autodidacta, que se nutre de Borges, Poe, Cortázar, Paz, Martí, Chesterton, Baudelaire, Maupassant y muchos otros !! Un montón de gracias!

  8. Eva.Franco

    13 abril, 2013

    Excelente Amílcar. Un relato lleno de emoción, sentimiento, bien narrado y con un final sorprendente. Felicitaciones amigo, ha sido un placer leerte.

    • AmilcarMartinez

      15 abril, 2013

      Eres muy generosa con tus comentarios, Eva! Siempre agradecido de contar con tu opinión!! Un fuerte abrazo…!

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