Elijo enfrentar (primer relato)

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Me lancé desde el acantilado, esperando despejar las cosas. Rápidamente mi cuerpo atravesó la masa de agua y llegué al lecho del océano, donde no había nada, sólo arena y pequeñas piedras.

Nade hacia mares más profundos, donde había un poco más de vida, unos peces azulados nadaban alrededor mío, y había corales de tonos verdosos y azulados. Pensé en él y en cómo le gustaba el agua, pero rápidamente deseché ese pensamiento. No valía la pena pensar en eso.

Me tumbé sobre la arena, sin importarme que me fuera a faltar la respiración, me dediqué a pensar en todo lo que me había pasado en el último tiempo; la alegría, la tristeza, los celos y los cambios de humor tan repentinos. No sabía que estaba pasando conmigo. Me enojo con mi familia, me enojo con mis amigos y luego me arrepiento. ¿Qué era lo que me pasaba?

Repentinamente sentí que mis pulmones reclamaban en busca de aire. Tenía una decisión al fin en mi vida, que nadie podría reclamar, ni nadie podría influenciar. ¿Nadar rápidamente hacia la superficie o quedarme tendido en las profundidades del océano? ¿Seguir viviendo con esas cambiantes actitudes o dejar de existir, en la felicidad del sueño?

Apenas dejé que ese pensamiento rozara mi mente, cuando me sentí levantado por una fuerza extraña hacia la superficie del mar; me negaba rotundamente a retornar a mi realidad, ¿Por qué el mundo me hacía volver?

Fue entonces cuando definitivamente salí hacia el vacío y mi subconsciente me traicionó; mecánicamente volví a respirar.

Miré hacia arriba y me sobresalté; una extraña luz blanca me rodeaba, ya no se veía hacia abajo el oceáno, pese a que recordaba no haberme elevado tanto. No tenía frio, era como si la luz blanca me proporcionara luz, calor y un extraño sentimiento de felicidad.

Ya no le temía a nada, alguna fuerza extraña me estaba llevando hacia algún lado desconocido, deseaba saber qué era lo que estaba pasando, hasta que oí una voz muy ligera y suave como la brisa que me decía.

- Ya serás feliz, todo pasa, todo cambia.

- No quiero volver a todo esto, no quiero tener que pensar en todo simplemente.

La luz se fue apagando suavamente, hasta que me encontré en la fría oscuridad, sin poder ver nada ni menos escuchar. Me asedió la desesperación por saber dónde estaba y qué iban a hacer conmigo, estaba todo demasiado frío, demasiado oscuro
y demasiado silencioso, además de sentir una constante presencia. Lo anterior era un paraíso comparado con esto. Nuevamente la voz se hizo presente.

- ¿De veras prefieres no saber y no enfrentar a mejor superar todo?

Esta vez tuve que pensarlo, no estaba seguro ya de lo que quería, quizás si tomaba la decisión de echarme para atrás, todo quedaría así, negro y frío.

- No, no quiero esto, si tengo que enfrentar todo nuevamente, tendré que hacerlo.

Inmediatamente me asaltó mi aroma preferido; césped recién cortado. La luz había vuelto y me sentía cálido nuevamente. Prefería esto mil veces que lo anterior. Si tengo que enfrentar todo en mi vida, pero puedo permanecer en la luz, es lo mejor que
podría hacer. En voz alta dije:

- Elijo esto.

Cerré los ojos, sentí que nuevamente me transportaban hacia otro lugar.

Estaba de nuevo en el acantilado.

Comentarios

  1. Aesus

    15 abril, 2013

    Bienvenido a la comunidad! Se ve que es un relato reflexionado.
    Un saludo y mi voto

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