El tren de cercanías avanzaba en la mañana. Los pasajeros adormilados inciciaban, un día más en sus vidas. David intentaba leer el periódico. Sus intentos de asimilar la información que genera el mundo,capaz de hacer estallar al más resistente de los cerebros, chocaba con sus ocupaciones y preocupaciones, en tanto que los efectos de la cafeína luchaban en feroz batalla con los enormes deseos de un cuerpo que deseaba regresar a la cama. Mientras el tren corría en aquella mañana de primavera, David pensaba en su trabajo, la naturaleza no humana de su jefa,en el final del último capítulo de su vida amorosa y en una novela que intentaba escribir.
De repente David reparó en la chica que tenía enfrente. Estaba leyendo un libro, o tal vez intentando leerlo en lucha con sus pensamientos. Era guapa, su pelo era negro, vistía una falda y chaqueta azul marino y camisa blanca. Sus medias eran negras y los zapatos no eran de tacón. A veces su mirada se dirigía al libro, otras a la ventana del tren, en ocasiones sencillamente miraba al infinito y, a veces, miraba a David. Leía una novela. David sintió que aquela chica le gustaba. ¿Como se llamaría? ¿donde trabajaría? A falta de información cierta, David decidió hacer uso de su imaginación. Decidió que se llamaba Marta y que trabajaba en una oficina. Imaginó que era sensible, que le gustaba el arte, la música. Sin duda la música clásica que ponian en el tren era de su agrado. Le encantaría el cine mudo, con el que en ocasiones lloraba.
Es una lástima que la vida real no fuera como las películas porque, de serlo, sin duda David se hubiera dirigido a ella preguntandole como se llamaba y hasta hubiera ido más lejos, pues también le hubiera preguntado si era o no feliz, y hasta cual era el sentido de la vida para ella.
David no podía quitar la vista de aquella chica. Le avergonzaba que ella pudiera sentirse observada por él, pero su deseo de mirarla superaba otras consideraciones. Ya no podía leer el periódico, ya no podía pensar en las cosas de su vida. Allí estaba ella, con las piernas a ratos juntas, a ratos cruzadas, con aquel libro en las manos. David solo bajaba la mirada cuando ella le miraba. Llegó a imaginarse como los espías de las películas antiguas, con el periódico delante de la cara, con dos agujeros en las hojas para poderla mirar sin parar.
¿Tendría novio? Probablemente sí, pero sin duda sería un idiota indigno de un ser tan angelical. De no ser un esclavo del trabajo podría seguirla. Tal vez al cabo de un tiempo de ir tras ella se decidiría a decirle algo. Pensaba que la vida debería ser somo esas películas en las que el protagonista no tiene una ocupación clara, aunque no por ello es un pordiosero, una de esas películas en las que el protagonista, al ver una mujer como la que tenía enfrente, fijaba como objetivo de su vida enamorarla primero y amarla después.
Tal vez demasiado temprano para pensamientos eróticos, claro que, ¿alguna vez es demasiado temprano para pensamientos eróticos? La idea de una película erótica también le seducia. Un tren vacío, solo ella y él. En este caso Marta no sería tan angelical. Sería, por el contrarrio, una mujer con deseos no satisfechos. El libro de ella en el suelo y el periódico de él también. El tren avanzando en la mañana primaveral. Todo empezaría con un beso.
Pensamientos, imaginación, deseos ocultos. Pero al final, triunfo de la realidad. El tren estaba llegando a Madrid tras recoger a la gente de la fila de ciudades-dormitorio. La chica a la que David llamaba Marta cerró el libro. Pronto saldría del tren y se dirigiría a su oficina. ¿La volvería a ver alguna vez? Tal vez sí, tal vez no. Pero lo cierto es que nunca hablaría con ella. Cuando el tren paró en la estación casi todos se levantaron. David comprobó que Marta tenía una altura como para que pudieran hacer buena pareja. Al salir del tren Marta tomó una dirección y David otra. Adios, Marta.
alca
Netor
Alca, los sueños si se hacen realidad dejan de ser sueños, me ha gustado tu cuento, ahora sé porque llegas tarde, jajajaja
un beso
Nicolas_Mattera
Interesante cuento, casi en “flujo de conciencia” sin serlo, intenso.
Mi voto para ti!
VIMON
Muy buen micro, Alca. Felicitaciones y mi voto.
LUIS_GONZALEZ
Interesante cuento, muy bien contado, mi voto…
Sandra.Legal
Alca, un relato que muestra los prejuicios, pudores y hasta cobardía que mostramos porque ni siquiera intentamos entablar una charla con un extraño…Y no todo tiene que llevarse a cabo como en las películas. La realidad es más bella, porque hace que las cosas se produzcan paso a paso….En fin, ni me conoces y ya divago.
Habrás notado que tu cuento no sólo me gustó sino que me impactó por lo bien que lo hiciste,
Felicitaciones de mi parte y mi voto
Saludos
LUCIA UO
Que lastima que David no la siguió. Valía la pena llegar tarde a la oficina o ganarse una buena reprimenda.
Un gran abrazo y mi voto.
Me encantó.
Mariav
Hay que ver, lo que dejamos de hacer por…, lo que sea. Muchos prefieren vivir un sueño a vivir la realidad, y no es que sea malo, pero a la larga creo que mina la mente. Un beso.