Me atrapo el silencio de la noche,
y me ensordeció el lastimero llanto de la madrugada,
es enloquecedor el eco constante de un reproche, y amargas las lágrimas que duermen en tu almohada.
El claro oscuro fulgor de la farola, frontera fantasmal entre la razón y la locura, hace la vida de la soledad más sola, y el soñar despierto tormentosa tortura.
Lanza la voz noctívaga plegaria cual saeta, deseosa de hallar astrales respuestas en el cielo, que conjuren el eterno insomnio del poeta, y encuentre la paz en nocturnal consuelo.
Me encadenó la noche a su destino, forjando un eslabón segundo tras segundo, espíritu espectral andando en el camino, extraviado y sonámbulo vagando por el mundo.
La noche me atrapó y me olvido en lo incierto, donde no hay tiempo ni espacio, solo silencio, donde no hay luz, donde todo está desierto, donde en penumbras habita el alma de un poeta muerto.

VIMON
Muy buen poema, Luis. Te dejo un saludos y mi voto.
Eva.Franco
Hermoso Luis. Me encantó!!!
Mabel
Me ha gustado mucho, Luis, mi voto y un abrazo