Mi esposa

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Cada noche, al terminar mi trabajo, me dirijo al cementerio central de mi ciudad. Allí se encuentra mi esposa desde aquel terrible accidente. Todos piensan que está muerta, pero no es así. Siempre me espera sentada sobre su lápida, una cálida sonrisa nunca abandona su rostro y, con la voz un poco apagada, aún dice que me ama. Nuestra cita es a las ocho, pero cuando tardo por el tráfico, la encuentro un tanto inquieta. Entiendo que se preocupa por mí, nadie más lo hace. A veces quisiera llevarla a casa, pero cuando intento tomar su mano desaparece inexplicablemente. Por eso intento no tocarla, aunque las ganas de hacerlo se apoderen de mí. En repetidas ocasiones me pide que vaya con ella, pero no sé muy bien a donde.

Hoy no la hallo. Quizá tiene muchas cosas que hacer, siempre se preocupa por mantener todo limpio y en su lugar. Claro, eso es, debe estar organizando el lugar a donde quiere que vayamos. Doy la vuelta para regresar al auto y me detienen sus palabras, pero no la veo por ningún lado. ¿Qué?, ¿Debo morir para volver con ella?… Su tierna voz me lo asegura, me lo suplica, necesita que la siga. Me siento algo débil, pero aún soy capaz de llegar al auto y volver a casa. Entro, vacilante, rápidamente busco el veneno para ratas y lo ingiero. Minutos después, el dolor me absorbe, pero sé que cuando todo pasé… estaré con ella.

Comentarios

  1. VIMON

    8 abril, 2013

    Dramático relato de un amor que vive más allá de la vida. Saludos y mi voto.

  2. RafaSastre

    8 abril, 2013

    Gran micro, Ana María. Felicidades. Un abrazo y mi voto.

  3. LUIS_GONZALEZ

    8 abril, 2013

    Trágico, romántico y hasta con algo de terror, me gustó, mi voto…

  4. volivar

    10 abril, 2013

    Ana.María: amiga un micro tan bien logrado que me espanta.
    Aunque me hace recordar aquello irónico de que un esposo se murió y se fue al cielo. que al poco tiempo también la mujer se “petateó”, es decir, estiró los tenis y también se fue al cielo. que ya en el paraíso ella lo vio y fue, muy amorosa a su encuentro, pero que él, al verla, le informó: recuerda que el contrato decía “que hasta que la muerte nos separara”.
    Dejando la ironía, te felicito por lo que nos has compartido, lleno de hermosos sentimientos, con un final sumamente atractivo, digo, para rematar tu obra de arte.
    Mi voto
    Volivar
    Volivar

    • Ana.María

      11 abril, 2013

      Para personas que creen en el amor de verdad, la ironía que mencionaste es inválida.
      Dejándolo también a un lado, te agradezco por tus apreciaciones y por el apoyo que le has dado a mis escritos desde mi inicio en Falsaria. Me alegra que te haya gustado, gracias Volivar. Un abrazo.

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