Ni nadie.
Algunos llegamos a entender después de mucho esfuerzo que los adornos y las esperanzas de este mundo son para dos o tres privilegiados que se hacen llamar Señores.
Los demás somos una masa de gente que se mueve por arte de magia, llamémosle así, haciendo cosas para esos dos o tres.
Sí amigos, yo por no tener, no tengo ni nombre. Me hago llamar de alguna u otra manera, pero hasta el nombre me han negado, porque como a algunos se les niega el trabajo, a otros la comida y a muchos el amor, a mí se me ha negado la bendición de tener un nombre.
Escribo por despecho, por compasión de mi alma destrozada por actos de los que no quiero hablar pero que me nublan la consciencia constantemente.
Soy esclavo de mis palabras y testigo de mis actos. Nadie puede decir que lo que hago es bueno, porque no lo es. Soy un villano, uno de los malos y no quiero engañar a nadie, pero en mis actos se esconde la verdad del hombre, la maldad que todos tenemos y es por eso que los reivindico, porque quiero mostrar al mundo lo que soy, lo que el hombre es. Somos asesinos, no lo dudéis, lo somos.
Me han negado el nombre y alguna razón tendrán. En esta sociedad en la que os escribo, en la que como un pez aprendí a nadar, entienden que no merezco un apelativo otro que mi sobrenombre. Y no es que lo buscara por egoísmo, sino por simple necesidad.
No hay forma de encontrarme si no es por un nombre, no hay forma de llamar a un enfrermo si no es por su nombre, porque como alguna vez comenté, enfermos somos todos y si me consideráis el único, os estáis negando a vosotros mismos.
Lo que le hice a aquellas mujeres no fue fruto de mí ser, sino de una inmensa compenetración con ellas. Soy un esclavo de las pasiones, de las voces que me atacan y de las atracciones del universo. Me muevo entre dos mundos y sé, que entre estos dos mundos soy el nexo que los compone, los hace sublimes, los complementa.
Así pues, estando en ese limbo en el que me pierdo a veces por semanas, parece que perdí la oportunidad de poner para siempre en esta sociedad mi nombre en algún lugar, y, por eso, la puerta se ha cerrado para siempre. He quedado atrapado bajo este sobrenombre escaso, simple, pobre y mundano. Salieri.
Y aunque no hay vuelta atrás, posibilidad de remedio ni forma de enmendar el tiempo perdido, quiero decir que existo, que soy. Nadie podrá nunca negarme, ni los vivos ni los muertos que me deben su estado. Porque sí, no solo algunos muertos me deben su existencia en el más allá, sino que también algunos vivos me deben su presencia en el más acá.
A esos y a los otros les ruego que recuerden mis susurros, mis cantos entre sueños, mis oraciones vernáculas y traten de traer a los demás mi nombre, el que con tanto afán les regale, porque son ellos los únicos testigos —ahora que he perdido toda posibilidad de plasmar mi nombre aquí— de que no soy sólo un Salieri más.
La venganza vendrá de ellos, de los que en su mente tienen mi voz y no pueden borrarla, de las almas que rondan en pena repitiendo mi nombre, ese que no aparece en ningún lado, ese que destrozará la paz de los que leen y hará morir de hastío a los que no quieren saber nada de él.
Soy el mismo, no soy nadie para muchos, pero pronto sabrán lo que pierden por querer ocultarme, lo que sienten dentro queriendo esconderse de mí.
No os perdono, no perdono a nadie, porque aún no he encontrado a nadie digno de perdón. Ni a mí mismo. Somos esclavos de nosotros mismos como lo son nuestras sombras del cuerpo que representan. No temáis por lo que habéis permitido, no temáis de mí, porque no tiene sentido hacerlo, tarde o temprano haré lo que mejor sé hacer y os llevaré, con vuestra sombra, al lugar más oscuro donde nunca más volveréis a verla.
Y entonces, sólo entonces, oiréis mi nombre por primera y última vez.
Que así sea.
Sandra Legal
Vaya Salieri, uso tu no nombre, para nombrarte a tí, a quien dice no ser… Introspectivo, cínico y por momentos delirante. Me gusta que desafíen mis estructuras y esto lo ha logrado hasta cierto punto…
Mi voto y espero que leas algo mío así me das tu opinión con tu peculiar mirada.
Un abrazo
LUCIA UO
Querido Salieri.
Vengo expresamente a bautizarte.
Te regalo mi nombre ya que no te lo han dado y / o te lo han quitado.
No te tengo miedo. No creo que seas tan malo como nos haces creer.
Puedes escoger un nombre que te guste, o lo hago por ti.
Luego no te quejes si no te gusta.
Un gran abrazo y un corazón.
Eva Franco
¡Fuerte amigo! sin nombre como dices en tu escrito, lleno de resentimiento y cerrado a ti mismo. No creo sea así, solo una forma de escribir y crear a un personaje cargado de dolor, porque un ser lleno de nada, no puede expresar tanta poesía en lo que escribe. Felicitaciones, tienes estilo.
Mi voto y mis respetos. (4)
VIMON
Amigo, te felicito por tu imaginación, aunque creo que podrías usarla para escribir excelentes relatos. En cuanto al nombre de batalla que has escogido, te advierto que Antonio Salieri fue un gran compositor de música sacra, clásica y ópera y director de orquesta italiano, que pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena para la que fue compositor y maestro de capilla. Músico de gran valía y dotado de gran talento, pero que ha visto su nombre unido a una presunta rivalidad con Mozart, rivalidad que contiene, además de acusaciones de plagio, una más grave, que es la de haber causado la muerte de Mozart, episodio que no tiene ninguna base histórica, utilizado posteriormente por el escritor británico Peter Shaffer para escribir la obra de teatro Amadeus, llevada a la gran pantalla con éxito de público y crítica por el director de cine Miloš Forman. Durante su carrera tuvo como alumnos a noveles músicos que lograron gran fama, como Beethoven, Schubert, Liszt, Czerny y Hummel. Entre sus pupilos estuvo incluso uno de los hijos del propio Mozart, lo que junta una vez más sus nombres y ayuda a desmentir la leyenda de la mala relación existente entre los dos compositores. Así que si tu buscas un nombre terrorífico te sugiero “Jack el destripador” o “El hijo de Sam”, asesinos seriales de fama mundial…Voto, para que te animes.
csquerea
Mira la palma de tu mano y verás escrita una “M” de matar. Todos la tenemos, todos somos asesinos, todos hijos de Caín, pero disfruto con lo que escribes y por lo tanto lo valoro.
Mabel
Me ha dejado tu relato, muda, muy buena obra para mi entender. Un abrazo y mi voto
Salieri
Gracias a todos. Sinceramente.
Sé el origen de mi sobrenombre. Aunque sé también —porque tengo su sangre— que no era tan bueno como se cree.
No soy trigo limpio, puedo asegurarlo. Pero sus palabras me conmueven —porque aunque no lo parezca a veces, tengo corazón. Sí, estoy cargado de dolor y puedo sentir y escribir. Antes mi dolor lo donaba sin más, ahora lo escribo.
El tiempo dirá si llego lejos o me quedo cerca. Sólo sé hoy que he podido vivir un día más sin otra sangre más que la mía, esa que me mancha por dentro y que a alguen, algún día, limpiará por fuera.
LUCIA UO
Recibe un gran abrazo, cuando selecciones el nombre que te guste. Avísame.
Afectuosamente,
volivar
Salieri; en el último comentario dices que has podido vivir un día más sin otra sangra que la tuya. Y me ha llamado la atención que digas que mancha por dentro, y que alguien algún día, limpiara por fuera.
Con estas expresiones denotas que hay en ti un alma de nobles sentimientos, y te felicito, amigo.
Mi voto
Volivar