Vaya fenómeno, el cielo iluminado por estrellas en el día
lejos la melodía emana incomprensible
los techos copados con sillas, algarabía
veredas apáticas repletas de cuerpos sin sentido transitable
Alivio, ocasionado por expresiones mutantes, alegres
en letanías figuras del firmamento
son aves de metal, quiero volar con ellas
sin rumbo fijo, la incertidumbre \
¿Dónde esta lo que he ansiado, donde esta?
brilla en la vastedad la pregunta en la conciencia, inconsciente.
El aliento escaparía vació, puro
a la neblina adhiriéndose a ella
así se asimilaría oscureciéndose a la póstuma mirada \
Entre laberínticas horas lentas lentísimas
tronando palmas necios ilusos e ilusas
quienes prometiendo no separase jamás, vislumbraban aquello que resplandece
dando energías para continuar, a través del viento de obstáculos \
Algunas llamaradas ocasionan dolor
Cuentos de hadas quemados a vista indecente
arden cual hierba seca, cual humanidad sin sangre, sin vitalidad, sin corazón, sin amor
amalgamando restos, pesares interiores, fustigando la mente
flagelando, la ruta para el bien y mal,
salvo la marejada girando en tromba
inadvertida surca directa la lanza
confianza perdida en primer lugar
la puta agredió sin sentido, solo por su bienestar.
Traición ante el valor de la cofradía
mejores personas aquellos los francos
punza ser liberado, recibir la lanza dura y fría
perderse hacia millares de acertijos
claros y concisos, asimilarles
que hay demasiada claridad en líneas segmentadas
al llegar a la oscuridad, enervarte no es opción \
Proseguir sin martirizar.
Penumbras escasas obstaculizan senderos
deterioran lo poco que hubo
falsedad, ¿Qué hacer ante ello?
encarar, huir, no lo se
cuál castillo de naipes, se desmorona
sangrar, perdido en la ironía rió
poder ver el ocaso, al caer la tela.
Fuego incinerando, extraños momentos
sin embargo ante la traición no hay perdón
así perderse sin luces que iluminen
es difícil encontrar un nuevo sendero.
Carlos.


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