Él tenía la piel suave y sus manos sabían dónde tocarme, amaba sentir sus labios en mi vientre y su cara no tan recién afeitada. Encajar mis dedos entre esa capa delgada de piel que cubría sus costillas, son cosas que aún me generan escalofríos y pequeños suspiros de solo pensarlo. ¿Recuerdas cuando entre besos lentos mis manos se deslizaban debajo de tu camisa?, y empezaba a decirte con las yemas que solo quería sentirte, que quería que las canciones fueran más largas, y que no controlaba la manera en que mis piernas se enredaban con las tuyas. Esa tarde, que pasamos cubiertos de atardecer, mirándonos sin pronunciar palabra alguna, con las manos bajo la ropa, incitando a desnudarnos, a provocar más que un suspiro… la tarde en que me encargue de tomar tu placer entre mis manos y solo jugar con las expresiones de tu cara. No olvido tampoco la manera en que apretabas mi cintura, en la que procurabas no perder mi ritmo, y hacías que lo siguiera con tus dedos y mis manos, y nuestras caras, y las respiraciones descontroladas, la ropa en el suelo, y una brisa escondida en la habitación. Así eran nuestras tardes cargadas de sensaciones y vidrios empañados, las tardes que se hacían noche en un orgasmo.
Vera

Guilliome
Eroticamente presioso relato amiguita
volivar
Vera: un micro precioso, un erotismo muy lindo, te felicito, mi voto. Volivar (Jorge Martínez. México)
VIMON
Bella prosa.
Vera
Gracias