Travesia de extramares

Escrito por
| 11 2

Polvo seré, más polvo enamorado.

Quevedo

 

Acabaste conmigo, de un balazo, de un golpe desmedido. Como un animal, como un perro, como una rata. Sin compasión. Y a pesar de eso, de todo el ardor y el canto acústico que te brindo en esta noche azul plata, que revela entre sus estrellas los recuerdos que aún fermentan el alma. Te quiero explicar, como estoy yo acá.

Sin ti, leo más y escribo menos. Sin ti, escribo poemas, que luego quemo en fuego lento, atravesando cualquier trance diabólico. Sin ti, mi vida es más absurda, es decir, no hay esa cursilería de siempre. Sin ti, como más, sueño menos. Sin ti, mis sentidos se pierden, en la neblina caliente, caliente. Sin ti, no tengo carisma. Sin ti, me hago el gracioso, para no soltar mi tristeza, porque se me verá demasiado ridículo. Sin ti, no sé qué color de ropa usar. Sin ti, no sé elegir la camisa adecuada. Sin ti, no voy a fiestas, ni fiestas, ni fiestas. Sin ti, no tengo permiso para la alegría. Sin ti, no tengo permiso para el tiempo. Sin ti, no tengo nada, pues ese mucho, es igual que nada. Sin ti, me desmayo. Sin ti, suelo probar de todo, de tantas cosas, que hasta me odiarías. Sin ti, corro todos los benditos días en las mañanas, para controlarme, o controlar el demonio infantil que tengo dentro. Sin ti, no tengo amigas, las que tuve, ya no lo son más. Sin ti, veo en la computadora, todo lo que tenga que ver con nosotros, aunque al hacerlo, me lacere más el cuerpo.

Sin ti, la vida se me agita, se me abomba, se me pone chusca. Sin ti, la chela, el ron y el vodka, me pasa más fuerte. Sin ti, lloro, en la soledad extrema de mi alma mazamorrera. Sin ti, no tengo sur, ni norte. Sin ti, soy de Alianza Lima. Sin ti, te espero, aunque al hacerlo, me miento a mí mismo. Sin ti, mis noches son largas, como noches felinas. Sin ti, rezo. Sin ti, no tengo la más mínima gana de escribir. Sin ti, te extraño. Y te extraño especialmente, cuando reías. Y más exactamente, cuando reías y cantabas. Y más exactamente, cuando reías y cantabas, y amabas y me amabas, y me amabas.

Y ahora que el mar, ebrio de mi soledad, me atraviesa como espada rebelde, en el acholado corazón de mi nostalgia. Te pienso. Aunque al hacerlo, me llore, te llore, te celebre y me celebre. Y al hacerlo, te ame, y te vuelva a amar. Aunque al hacerlo, me estoy haciendo más daño, en este viaje azul en altamar.

Comentarios

  1. Lidyfeliz

    3 abril, 2013

    Cuántas cosas hacés sin ella, Eduardo. Hermosa prosa poética, como siempre nos regalás. Te felicito. Mi voto

Add a comment