Una máscara

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Una de las cuestiones que más motivan a las personas a realizar considerables esfuerzos, es la necesidad de agradar a los demás. Es decir, de ser aceptados por los otros. Ya que esa aceptación abre la puerta a las posibilidades de socialización y a la integración con un mayor número de personas. Pudiendo transformarse luego, esa aceptación además, en un medio de vida. Como sucede con los artistas del espectáculo o con los políticos. Los que por todos los medios buscan agradar al gran público, dándoles lo que ellos piden consumir. Fundamentalmente porque dependen de su aceptación y de su voto. Aunque eso que demandan, siempre sea lo mismo. Como sucede con las interpretaciones artísticas que se repiten hasta el infinito, sobre todo en los cantantes. A los que el público les solicita insistentemente una determinada interpretación. Esa tentación de agradar y de responder a las demandas de los que consumen lo que producen, los conduce a ser esclavos de sus consumidores. Los que dejarán de demandarlos, en el mismo momento que lo que les brinden, no sea de su agrado. O, lo peor, sucederá cuando mostrándose como en realidad son, sean rechazados. Aunque ese rechazo, sea en realidad, una posibilidad de liberación. Una liberación que les permitirá encontrarse con ellos mismos, simplemente así como son. Es así, como estamos permanentemente solicitados por lo que los demás desean consumir de nosotros y por nuestra propia necesidad de ser como en realidad somos. Un escenario de autenticidad al que como personas, tenemos el derecho de experimentar. Aunque ese mostrarnos como somos no sea del agrado de los demás y hasta produzca rechazo. Pudiendo concluirse que cuando permanentemente producimos lo que los demás desean consumir de nosotros, nos terminamos transformando en un producto. Dejando de ser nosotros mismos, para transformarnos simplemente en una máscara.
Eugenio García

Comments

  1. Mabel

    3 abril, 2013

    Es verdad lo que dices nos gusta agradar a los demás, aunque nos manejen como tu bien dices.
    Algunas veces no somos dueños de nosotros mismos sino que nos hacemos una estructura fija
    de los demás y eso a veces nos perjudica, pero asi es la vida estamos manejados y en resumidas cuentas
    utilizados por los más grandes o sea los que tienen todo el poder y el control sobre nosotros mismos.
    Un abrazo y mi voto

  2. VIMON

    3 abril, 2013

    Muy válidas reflexiones, Eugenio. Saludos y mi voto.

  3. volivar

    4 abril, 2013

    Garenio: me gusta lo que nos compartes; te agradezco que intentes abrirnos los ojos a la realidad, de la que por lo general tratamos de escapar.
    Mi voto
    Volivar

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