Hace varios días que pienso en las uñas. No es que no piense en otra cosa, pero pienso en las uñas y es recurrente. Pienso en la prolongación de tiempo que viene con ellas cuando nacemos. Como las gallinas a las que les cortan la cabeza y siguen corriendo unos segundos más hasta enterarse de que están muertas. ¿Por qué las uñas siguen vivas cuando nosotros morimos? ¿Por qué si están en nuestras manos no nos generan sentimientos oscuros pero si las cortamos nos producen asco? O al menos eso me pasa a mí.
Qué vida rara tienen, ahí, acompañando a las manos, cumpliendo un rol siempre secundario.
Uñas pintadas de fuxia; uñas ocultas en los zapatos de invierno, ansiosas por volver a lucirse en fiestas estivales; uñitas de bebe que se agolpan en un puño torpe que algún día escribirá palabras serias; kilos de uñas ya ajenas tiradas a la basura, ultrajadas por un alicate que ejecutó la sentencia de eliminar las sobras de la propia existencia.
Uñas retóricas.

Pernando.Gaztelu
Muy bueno… alguna vez pensé en las pobres uñas, pero no tanto como vos y en verdad, pobres. Me ha gustado tu forma de contarlo, casi poniéndoles sentimientos y haciéndolas vivir por sí mismas. Mi voto y gracias por escribir… la próxima vez no nos tengas tanto tiempo esperando.
Un abrazo
VIMON
Pero enormemente útiles. Imagina que no las tuvieras…Saludos y voto.
LUIS_GONZALEZ
Me gustó tu escrito, mi voto…
Kariu2
Muchas gracias por los votos y comentarios!!