Variaciones a un tema de Mafalda (Volivar y Oscardacunha)

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¡Vaya con los enredos emocionales en un grupo policiaco masculino y femenino!

Serían las ocho de la mañana cuando el comandante Molina, don Luis Molina, con atronador vocerrón exclamó:

-¡Guardia! ¡Traígame a la subcomandante Mafalda! Necesito pedirle el reporte de lo que ayer ocurrió en el incendio.

No transcurrieron cinco minutos cuando la guapa mujer entró a la oficina.

-¡A sus órdenes, jefe! –dijo como saludo-, cuadrándose militarmente.

Y el hombre, todo suavidad, terciopelo, ronroneo, le guiñó un ojo, fomentando un ambiente de intimidad.

Ella, después de cerrar con llave la puerta, caminó con delicadeza, sin sacarle polvo a la alfombra.

Parecía que le marchaban bien las cosas al Comandante, pues la señorita oficial se le sentó a un lado, tan cerca, que se rosaban sus piernas.

-Querida, necesito el informe.

-Le doy a saber, Comandante, que… que…

Y no pasaba de ahí, pues el jefe distraía a su auxiliar metiendo mano con fogosidad donde no.

-Ejem… le decía, señor… que…

Y guardó silencio de pronto, pues un toque en la puerta hizo que se levantara, estirándose la minifalda, para ir a abrir.

-Señor, lo espera el personal; están todos en el patio de ejercicios.

-Bien, muy bien; puede retirarse, voy enseguida.

Y no tuvo de otras más que dejar a su presa, digo, a su auxiliar, pues debía dirigir los ejercicios gimnásticos de la tropa que resguardaba el orden público de la ciudad.

En tres filas los oficiales estaban formados, erguidos, mirada fija, esperando las instrucciones del jefe supremo, el comandante Molina, ése, amigo lector, que conoces muy bien, el argentino que escribe en esta red, gran amigo de Lucho Bruce, pero que al andar éste también tras los huesitos de la subcomandante Mafalda, lo había enviado al módulo de una colonia de la periferia, para alejarlo de la tentación que no le permitía respirar, mucho menos actuar con cordura, tal y como había sucedido en el incendio ya mencionado.

El jefe se puso frente a la tropa; en la primera fila ocupó la mujer su lugar. El Comandante, todo dinamismo, rostro estirado, de enérgico mando, a voz en cuello ordenó:

-¡Atención… Firmes… Ya!

A tres cuadras se escuchó el choque de las botas y el golpeteo de los brazos sobre las piernas de aquel grupo uniformado.

Todo el mundo estaba atento a las indicaciones del señor instructor, todos, menos uno: el que andaba loco por el trasero de la mujer que hemos nombrado, la subcomandante Mafalda; se la caía la baba con solo mirar de reojo a la mujer de sus sueños; no coordinaba sus actos, dado que no dejaba de mirar sus formidables piernas y el exuberante trasero, que a dos pasos de él, muy
recta y altiva, se erguía en aquel parque para ejercicios físicos.

¡Cómo le absorbía el seso la dama, entradita en carnes, es cierto, pero magnífica, de musculosos brazos desnudos, por la audacia de su vestido, que con mil dificultades le tapaba la ropa interior (los calzones, para ser más precisos).

¡Cómo lo enajenaba su blanco, muy blanco rostro, y sus ojos, esos ojos enormes y claros!

No era difícil adivinar que esas cualidades de la mujer le habían proporcionado buenas miradas, pícaras sonrisas, requietros, desechables, tal vez, pero, continuos y entusiastas, de parte de sus compañeros de armas. La mujer, pues, traía a Lucho cacheteando las banquetas, como dice el pueblo, tomando en cuenta que estaba esplendorosa; sus labios apenas coloreados; nada de cremas espolvoreadas ocultando arrugas, porque aún no las conocía. Ah, y casi se le olvidaba al autor señalar que las cejas eran naturales, y que abajo de ellas había unos ojos españoles, muy vivos, coquetos y sin complejos.

Con tales exuberancias de la subcomandante, el pobre de Lucho qué iba a escuchar las órdenes del señor instructor; él sentía ese cosquilleo, esa incomodidad de la parte de su humanidad que se proyectaba endurecida, levantando el pantalón hasta dejar las botas al descubierto.

Durante tal vez diez minutos el hombre bufó vahos matinales, bien clavado en la sesera el deseo de arrimarse a la dueña de sus pensamientos, a la que le provocaba insomnios eternos.

-¡Atención… Firmes…Sacar armas… Ya!

La orden se obedeció al pie de la letra. Y fue cuando Lucho Bruce, que traía el arma fajada bajo el ombligo, sin dejar de mirar lo que tanto lo inquietaba, en vez de sacar la pistola con sumo cuidado, metió el dedo en el compartimento del gatillo; lo oprimió y las consecuencias no se hicieron esperar: el viento dispersó el estruendo de un balazo.

El sujeto se desplomó, como muerto, lo que provocó gran alboroto y carreras en la tropa para esconderse al pensar en un sorpresivo ataque de algún grupo mafioso.

Sin embargo, haciendo acopio de valor, tomando del brazo a Mafalda el Comandante fue a auxiliar al caído.

Al ver el charco de sangre, ordenó la presencia de una patrulla de la honorable Cruz Roja, que acudió con gran escándalo de sirenas en la torreta.

Los paramédicos levantaron al hombre, y a gran velocidad, entre el congestionado tránsito vehicular de las calles, lo llevaron al hospital civil regional. Las patrullas policíacas aullaban con gran estridencia, abriendo camino.

Metieron al herido al quirófano; los altos mandos y la tropa se quedaron, expectantes, en la sala.

Al transcurrir algo así como una hora, salió el facultativo que había operado al baleado.

-¿Cómo está nuestro compañero, Doctor?

Y el hombre, en respuesta, soltó una carcajada que se escuchó hasta en el último rincón de aquel nosocomio.

-Nada, no fue nada, señores; se disparó tumbándose el pisarrín completito, y vaya que estaba en su magna longitud, tal vez de quince centímetros.

Y la risa del Médico se extendió a toda la tropa.

-0-

(SIGUE OSCARDACUNHA)

—Perdone Doc, pero espero que sus cualidades como galeno mejoren a las de su capacidad visual, de 15 nada. Doce y creo que voy sobrada.

La determinante afirmación de Mafalda atronó la sala de espera consiguiendo que entre los miembros de la tropa se cruzasen
miradas cargadas de sorpresa, algunas, y de envidia las otras.

—¡Subcomandante Mafalda, le exijo una explicación! —El comandante Molina sacando el poco pecho que su escasa figura
poseía se cuadró ante la opulenta ayudante. En su epatítica mirada podían leerse la traición, los celos y la rabia por haber perdido el fruto prohibido que le cerraba el paso al jardín de su Edén.

—No se me apresure a sacar conclusiones mi

comandante, lo del oficial Bruce no más que es pura deducción —Mientras la doña aprovechaba para ajustarse la tira del sujetador toda la tropa se arremolinó en torno a ella—. En mis pasadas vacaciones mi colega Sandra, la subteniente, me invitó a conocer su lindo país. Y puedo garantizarle, mi comandante, que a lo que los argentinos les sobra de plática para enamorar a sus hembras, les falta de… bueno en este caso diríamos que el oficial Bruce merece una condecoración por atinar a la primera en su minúsculo atributo.

—¡Nimiedades! —apuntó el intendente Vicente—. El corazón de una mujer es más accesible a…

—¡Se me callen ya! Todos en formación y volvemos a la base —El jefe Molina encabezó la procesión, los oficiales le siguieron, consiguiendo, con poderoso esfuerzo, esconder sus sonrisas.

—Vos sos una boluda —Sandra se acercó a la subcomandante susurrándole al oído—. ¿Por qué contás? El jefe también es argentino, y encima me dejás en evidencia delante de todos los compañeros.

—Ya me cansaron ese pinche de comandante y su compadre Bruce: “donde pongo el ojo se me cuela la polla” —Mafalda no pudo evitar la carcajada al terminar el comentario. —Oíste —le susurró de nuevo Sandra—. Cuentan que los españoles la tienen todavía más pequeña, el ilustre don Miguel Hidalgo y Costilla, envío a las tropas españolas, como regalo para firmar una tregua,

miles de litros de tequila, y mientras éstos después de bebérsela estaban ocupados buscándose su minúsculo pizarrín, el padrecito don Miguel aprovechó para avalanzar su ejército sobre ellos y darles puerta.

En estas andaban cuando se llegaron a la base y el comandante Molina ordenó de nuevo la formación para retomar los ejercicios gimnásticos.

—¡Atención… Firmes… Ya!

A cuatro cuadras se volvió a escuchar el choque de las botas y el caer de los brazos sobre las piernas de aquel grupo uniformado.

—¡Sacar armas, ya!

Esta vez no hubo viento que dispersara el estruendo, el disparo produjo un seco estallido en el patio de ejercicios y el comandante Molina se desplomó agarrándose con ambas manos el centro de la nalga, por donde brotaba un potente chorro de líquido cuyo pigmento no era exclusivamente el de la sangre. La tropa permaneció inmóvil, sorprendida, incapaz de reaccionar ante el atentado. Nadie llamó a la Cruz Roja.

Desde uno de los tejados del acuartelamiento, brilló bajo el sol la sonrisa del francotirador. Richard, el oficial jefe al mando de la unidad de Cruz Roja, no pudo reprimir la exclamación.

—¡Cogé donde más te gusta, botón pelotudo!

Dejá ya de chamuyar a esa minita que no es lo tuyo, a partir de hoy seguro que no quieres más lola. Me van a ensuciar a mí los colores de la escarapela nacional.

Comentarios

  1. RafaSastre

    19 abril, 2013

    Como suelen decir no sé bien dónde, DESOPILANTE relato. Parecen escenas de una peli de los Hnos. Marx…
    Muy bueno, compañeros.

  2. volivar

    19 abril, 2013

    RafaSatre: a nombre de Oscardacunha, y en el mío, te agradezco la lectura y comentario a esta narración.
    Muchas gracias
    Volivar

  3. EstaNoche

    19 abril, 2013

    Como me he reído!!! genial las colaboraciones! Tenéis mi voto!

  4. volivar

    19 abril, 2013

    EstaNoche: a nombre de Oscar y en el mío, te agradezco la lectura de esta narración, y tu comentario, tan alentador.
    Muchas gracias
    Volivar

  5. LuchoBruce

    19 abril, 2013

    jua jua juaaaaaaaa amigo Jorge 15-15!!! desopilante, pero no aclaremos de medidas, que oscurece…jajajaja me has hecho reir , un abrazo estimado amigo y mi voto! Lucho

  6. LuchoBruce

    19 abril, 2013

    lo de 15-15 es por el partido de tenis…ojo, yo empece con el cuento donde no te dejaba bien parado…saludos Jorge!

  7. SALAMANDRA

    19 abril, 2013

    No puede ser que se vanaglorien
    aireando sus miserias yo por eso lo tengo atado con un hilo
    así no me cuesta trabajo encontrarlo.

  8. volivar

    19 abril, 2013

    Salamandra: gracias por tu comentario, amigo. Un saludo desde Michoacán (y desde España, de Oscar, te lo aseguro). Admiro, ya te lo he dicho, esa gran inspiración que pones en tus hermosos poemas.
    Volivar

  9. volivar

    19 abril, 2013

    Nanky: amigo, muchas gracias. Espero todo esté bien en tu país. Un saludo desde México.
    Volivar (aquí involucro a Oscardacunha).

  10. volivar

    19 abril, 2013

    Lucho Bruce: ¿recuerdas que te prometí que te llegaría la venganza de Moctezuma? Pues a esa acción se unió el gran escritor español Oscardacunha, a quien le agradezco las pedradas que arrojó contra mis enemigos argentinos.
    Un saludo, cuate, desde México; espero ya estés bien; que esos problemas laborales ya terminen, por Dios.
    Volivar, que te estima.

  11. volivar

    19 abril, 2013

    Sandra, creo expresar el sentir mío y el de mi cuate Oscardacunha, de que nos alegramos por haberles hecho la vida un poco más llevadera con esto que hemos publicado. Te agradezco tu amabilidad. En realidad entre mexicanos, argentinos, españoles, y escritores de los demás países, se ha creado una amistad tal que, ya ves, hasta dónde ha llegado, a burlarnos unos de otros, pero así, como para hacernos la vida más llevadera.
    Volivar

  12. VIMON

    19 abril, 2013

    Simpatiquísimo y muy imaginativo relato, amigos Oscar y Volivar, al que con mucho gusto dejo el voto 10. Saludos.

  13. volivar

    19 abril, 2013

    Vimon: llegó un texto a mi correo en donde me di cuenta que habías leído esta narración. Espero te haya gustado; la vida debe ser alegre, entusiasta, y eso de reírnos unos de otros es a todo dar, siempre para entusiasmarnos y salir adelante de los problemas cotidianos.
    Un saludo
    Volivar (Oscar seguramente dirá lo mismo)

  14. lepanchotcagag

    19 abril, 2013

    ingenioso relato volivar, lleno de gracia y picardia. Mejor imposible. DEBES CORREGIR UN GAZAPO INVOLUNTARIO, ESPOLVOREADAS X ESVOLPOREADAS. Un abrazo y felicitaciones, re-voto.

  15. volivar

    19 abril, 2013

    Lepanchotcagag:: te agradezco la lectura a esta narración (y estoy seguro que Oscar se une a este sentimiento); gracias por indicarme el error. Un saludo.
    (Volivar, Jorge Martínez. México. Oscardacunha: España)

  16. volivar

    19 abril, 2013

    Mariav: a mi correo entró un comentario indicando que habías votado esta narración. Te agradecemos (Oscar y tu servidor, o sea, yo) tu amabilidad.
    Un saludo, bella joven española.

  17. LUIS_GONZALEZ

    19 abril, 2013

    Excelente con mayúsculas, dos grandes escritores, la combinación no podía fallar, mi voto y respetos a ambos…

  18. volivar

    19 abril, 2013

    Luis González: me toca a mí agradecerte que hayas leído esto que hemos compartido en mancuerna, yo y Oscar.
    El señor español en verdad merece eso de gran escritor. Me siento muy honrado por haber escrito con él este relato que, a decir verdad, sólo intenta hacernos la vida algo más placentera.
    Un saludo, amigo.
    Volivar

  19. oscardacunha

    19 abril, 2013

    Gracias a todos, mi wei Volivar y yo hemos disfrutado escribiéndolo. Me alegran vuestras carcajadas, nada como empezar a reírse de uno mismo, sobre todo entre camaradas.
    Abrazos y nos seguimos viendo en el camino.

  20. volivar

    19 abril, 2013

    Oscar, oye wei, ¿ya viste el comentario de Lucho? ¿Qué chingón, verdad? Salió con que 15-15, era algo así como un conteo en un partido de tenis. ¡Qué cuate! En fin, que hemos logrado nuestro objetivo: reírnos, a como diera lugar.
    Un saludo. Volivar

  21. MAFALDA

    19 abril, 2013

    ¡¡¡Jjajaja, jjajj, jjaj, jjjjajaaja!!. La suboficial Mafalda, está cuidando a su hermana mayor, cómo ya sabe la tropa enterita de Mexico. Y Volivar, has retrarado a la susodicha suboficial tal y cómo es, menos los ojos que los tengo oscuros, cómo casi todas mis compatríotas. En fin, espero volver pronto al cuartel. Un besazo (algo triste) desde España, a todos. Y gracias, por hacerme reir en tan tristes dias, Jorge y Oscar.

  22. volivar

    20 abril, 2013

    Mafalda: me doy cuenta de la enfermedad de tu hermana; amiga, qué pena; espero la superes, tú y tus familiares.
    En esta ocasión has sido la protagonista de esta narración que únicamente pretendió arrancar una sonrisa en los compañeros, especialmente en aquellos que sufren, que tienen alguna aflicción.
    Un saludo, guapa española.
    Volivar

  23. Butterfly

    20 abril, 2013

    Ja! Muy buenoooo…felicitaciones a ambos y mi voto, claro. ( no puedo poner dos corazoncitos…pero vale por dos!) :)

  24. volivar

    20 abril, 2013

    Butterfly: eres muy amable; te agradezco ( y creo interpretar el mismo sentimiento de Oscar) tu comentario, tan alagador, que viniendo de ti, adquiere un valor inusitado.
    Gracias, amiga.
    Volivar

  25. AmilcarMartinez

    20 abril, 2013

    Genial,Volivar!! Por lo que leí en comentarios precedentes han logrado el objetivo, a mi me pareció un ensamble sincrónico de los personajes de Falsaria, como piezas en el juego de ajedrez: Jaque Mate, Falsarios! Mi voto ♥

  26. volivar

    20 abril, 2013

    Amilcar: te agradezco tu lectura y comentario; y estoy seguro que lo mismo hace nuestro compañero Oscar.
    Seguramente los señores involucrados tomarán venganza… ese Lucho, tan terrible… El Moli… Mafalda… Sandra… Vimon… Richard, y seguramente se involucrará Butterfly, tan querida. Luis González, Uf, y si tú le entras con nuestros contrarios, nos veremos forzados a utilizar a Merino, a Salamandra, RafaSastre, José María S. Alfonso, a Esta Noche, a Mariav, Halize, Pernando, a Cenicienta Literaria, Sofista. Irma, Mariana.
    Nosotros, los del partido contrario (de tenis, dice Lucho) tenemos como refuerzo a Lucía Uo, a Eva F… en fin, que siga esto, que, en verdad, se trata de reírnos unos de otros para hacernos la vida feliz, o al menos no tan terribles nuestras congojas, que lleva aparejadas la cotidianidad.
    Volivar

  27. Eva.Franco

    21 abril, 2013

    Me encantó amigo, me has hecho pasar un momento muy entretenido, de corazón te ha quedado genial. Definitivamente, es hermoso estar aquí y compartir con ustedes. Son ángelitos pintando con su letras…
    No me imagino lo que responderán los afectados…
    Gracias Volivar por ser tan especial y aportar tanto de ti para nuestro crecimiento personal.
    Eres genial!!!

  28. oscardacunha

    21 abril, 2013

    Jorge cuate, tú ya estás agradeciendo la atención de los compañeros de Falsaria por lo que no hace falta que yo insita en ello. Por si acaso hay contraataque yo estoy afilando mi espada toledana y tomándome medidas para la nueva cota de malla. El reclutamiento te lo dejo a ti, que ya veo que has empezado.
    Un gran abrazo para tod@s y que nunca perdamos el sentido del humor.

  29. volivar

    21 abril, 2013

    Eva Franco: amiga, un enorme gusto saludarte, y saber que estàs bien; yo, por desgracia sigo en esto de la salud de mi esposa, y he tenido que salir de mi ciudad, pero aprovechando un rato libre, salì a un ciber a ver algo en Falsaria. Por desgracia no tengo tiempo suficiente para esto, pero ya me pondrè al dìa en la lectura.
    Un abrazo caluroso y mi saludo afectuoso a Marbet, tu lindo angelito.
    Volivar
    ¿Consideras que habrà contraataque de los cuates argentinos? por si eso ocurre, Oscar ya prepara la defensa, y yo, te aseguro que no sè què hacer. A lo mejor me agarran como al tigre de Santa Julia (Ojalà Vimon te cuente algo de esto -del famosìsimo Tigre-´famoso, digo, aquì en Mèxico).
    VIMON: ¡quisieras escribir unas palabras sobre el personaje en mensiòn? Digo, si eres tan amable.
    (Yo estoy en Zamora, y no tengo tiempo ni para respirar, pero pronto pasarà esa angustia que me cargo)

  30. Karla

    23 abril, 2013

    Necesita reirme asi! Felicidades Volivar, un abrazote!

  31. volivar

    24 abril, 2013

    Karla, te agradezco tu lectura y tu comentario muy alentador. Un saludo.
    Volivar (Jorge Martínez)

  32. volivar

    26 abril, 2013

    Davidrubio: eres muy amable con tu comentario, amigo, y te lo agradezco. Un saludo desde México.
    Volivar

  33. volivar

    27 abril, 2013

    Laurent: gracias por haber leído esto y por tu voto. Eres muy amable.
    Volivar

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