Nadie se atreve a cruzar por esa vía, desplazada, vieja, óxidada. Hoy está abandonada, mientras en sus tiempos fue la más celebres por ser la única en un lugar aún rural. Pero todos nos cansamos y seguimos el mismo camino durante un tiempo determinado, breve… y ahora se ve así.
A su alrededor sólo paz. Por sus raíles, ningún tren circulando… Decido caminar, dejarme llevar poco a poco a la vez que piso esos hierros en desúso y me voy haciendo solitaria. Su óxido simula el óxido de mi alma. Ambas nos deslizamos bajo el crepúsculo en un camino sin fin, que no lleva a ninguna parte. Soy del mundo y a la vez de nadie. Nadie nos echa de menos, nadie repara en nuestra presiencia. Nos perdemos, sólo eso. Nos perdemos sin salir de la rutina, nos perdemos en terreno conocido. Solo. Caminamos y respiramos las mismas inquietudes, caminar. Un paso tras otro, no es nada complicado. Lo hacemos, ella y yo. Caminamos sin pausa y por inercia, igual que hacemos en vida. Caminamos, estamos, pero no nos vén. Y así erramos en nuestra propia compañía. Yo y la vía.
Siempre cambiando de estación.
Saraiba
SALAMANDRA
Y sin Destino… Bella remembranza
algo más se merece, pero solo puedo otorgarle un voto.
LUIS_GONZALEZ
Excelente poesía, creo que hay una pifeada en la palabra presencia, pero nos pasa a todos, se edita y listo, muy buena, mi voto…
saraiba
Gracias a los dos por comentar!! me alegro de que os guste. Y Luís… ahora que me dices mi error de “presiencia” jajaj he notado algún otro!!
prometo leer con más atención la próxima vez!!! Gracias
Sandra.Legal
Excelente texto. Introspectivo y que deja un sabor de insatisfacción, de hastío.
Felicitaciones y mi voto
Un abrazo
Mabel
Me ha gustado el texto, mi voto y un abrazo
Saraiba
Muchas gracias a las dos, por vuestro tiempo en leerme y por vuestras bellas palabras. Un beso.