Zapatones

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Jamás penséis que una guerra, por necesaria o justificada que parezca, deja de ser un crimen. (Ernest Hemingway)

 

Un descomunal armario humano de treinta y cinco años encierra el cerebro de un niño de ocho. Se llama Antonio, Toni para la familia, Zapatones para el resto de su reducido universo, esto es, para los demás vecinos del pueblo.

Muchos de quienes le conocen dicen que Zapatones es víctima de las lesiones cerebrales que sufrió durante su nacimiento. Aseguran que ese día Don Ricardo llevaba una copa de más y no anduvo fino con los fórceps. Sin embargo, Félix y Maruja, los padres, ni acusan ni guardan rencor a nadie. Aman demasiado a Toni como para reprochar nada y sostienen que es una bendición tener un niño grande, todos anhelan hijos que no crezcan y ellos, aunque a medias y sin buscarlo, lo han conseguido.A Zapatones lo que más le gusta es que su madre le peine y repeine entre caricias cada mañana después de desayunar. Luego marcha al campo con su padre, al que echa una mano bien arando, sembrando, desbrozando…

En el pueblo no tiene amigos. Prácticamente todos aquellos compañeros de juegos de la infancia se casaron, y los que no emigraron andan demasiado ocupados como para prestarle cinco minutos de atención cuando se lo cruzan.

Toni se entretiene dibujando y pintando, enseñando silbidos a su periquitoPancho y escuchando música en la radio que les regaló un hermano de su madre que vive lejos, en la capital. Los fines de semana juega al parchís con su tío Andrés, el viejo carpintero célibe que siempre se deja perder y que no canjea por nada el alegre semblante de su sobrino tras cada victoria.

Una mañana de julio, cuando Zapatones ya se emociona pensando en las fiestas que empiezan la semana siguiente, llega un camión al pueblo con unos tipos armados que dicen que son militares, que ha estallado la guerra y que necesitan soldados para defender a la patria de los traidores. Entran en las casas y sacan a culatazos a todos los varones entre veinte y cuarenta años, obligándolos a subir al camión. Maruja llora, suplica. “No es un hombre, es un niño”, grita. “No se preocupe, señora, que nosotros enseñaremos al grandullón de su hijo a ser un hombre, a matar ratas y a servir a España”.

Lo cierto es que Zapatones ya nunca volverá. A lo único que le enseñará esa podrida guerra es a morir en una trinchera, sin saber nunca por qué.

 

Comentarios

  1. Lucy

    14 abril, 2013

    Tremendo Rafa, felicidades por tu escrito, me encantó.

  2. gabrielc

    14 abril, 2013

    Conmovedora y bella historia Rafa. Muy bien narrada!

  3. LUCIA UO

    15 abril, 2013

    Dulce tierno y desgarrador al final.
    Me ha encantado.
    Un gran abrazo y un corazón.

  4. volivar

    15 abril, 2013

    RafaSatre: te felicito por esta tierna narraciòn, con ese terminado increible. Mi voto
    Volivar

    • RafaSastre

      15 abril, 2013

      Amigo Jorge: Gracias, muchas gracias por leer y comentar, maestro.

  5. SALAMANDRA

    15 abril, 2013

    Tienes el Don de hacer vibrar las cuerdas de mi alma (Cabrón)

    • RafaSastre

      15 abril, 2013

      Salamandra, escribo como denuncia y si por casualidad (o no) toco la fibra sensible del lector me felicito de ello. Muchas gracias.

  6. metropolis_vii

    15 abril, 2013

    me envolvio desde el principio, triste. Si hay algo que odio es esa palabra “guerra”, que es una maldicion y una perdicion. sin respeto y sin sentido. un abrazo y a portada

    • RafaSastre

      15 abril, 2013

      Gracias, Freddy. Coincidimos en el concepto y en el rechazo. Saludos.

  7. María del Mar

    15 abril, 2013

    Extraordinario y crudo realto, querido amigo. Me emocionó. Un beso y mi voto

  8. Aesus

    15 abril, 2013

    Realista y explicito. Felicitaciones y mi voto :D

  9. Pernando

    15 abril, 2013

    Que duro, que bueno y que profundo. Daba para más longitud la historia, justo cuando estaba entrando a conocer a Toni, se lo llevaron… Me gustó mucho, y como digo, daba para por lo menos un relato corto con algo más del cruento desenlace… Mi voto y me haría ilusión la versión que te comento.

    Un abrazo.

    • RafaSastre

      15 abril, 2013

      Pernando, seguramente tienes razón. La historia se puede estirar bastante; lo intentaré, gracias por el consejo, amigo. Un abrazo.

  10. nanky

    15 abril, 2013

    Exelente relato, mis más sinceras felicitaciones has logrado un gran efecto con tus palabras. Voto y saludos desde Buenos Aires. Pd: Es muy bueno.

    • RafaSastre

      15 abril, 2013

      Muchas gracias por tus amables comentarios, Nanky. Un abrazo, compañero.

  11. VIMON

    15 abril, 2013

    Excelente, Rafa, saludos y mi voto.

  12. lepanchotcagag

    16 abril, 2013

    Muy bueno rafa, toda una realidad que han vivido personajes y pueblos del mundo, me encanta la cronica los ensayos y los cuentos, nos dejastes con ganas de saber mas de zapatones como dice pernando, pero todos podemos imaginar la historia final. Cuando tengas mas tiempo dedicaselo a zapatones, convertido en heroe o victima de un cruel sistema.

    • RafaSastre

      16 abril, 2013

      Estamos de acuerdo, eso es lo que he querido plasmar en el relato Mauro.

  13. DavidRubio

    17 abril, 2013

    Dibujas un buen personaje. No dejes de tramar como pudo ser la vida de Zapatones en la guerra, como reaccionaría, creo que por ahí saldría una buena novela corta. Un abrazo

    • RafaSastre

      17 abril, 2013

      Gracias, David, ante todo quería narrar (aunque en pequeño formato) la locura del odio y de la guerra, que destroza la inocencia allá donde se encuentre.

  14. Eva.Franco

    17 abril, 2013

    Estoy impresionada. Fuerte y muy bien narrado. Creo que hay mucha tela que cortar…
    ¡Excelente!
    Un abrazo inmenso amigo.

    • RafaSastre

      17 abril, 2013

      Gracias, Eva. Espero que ya te encuentres mejor. Un fuerte abrazo y como siempre, mis mejores deseos.

      • Eva.Franco

        17 abril, 2013

        Gracias rafa, de mi salud física estoy estable, pero creo que mi alma necesita un empujoncito que tomo cada vez que paso por aquí. Un abrazo.

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